“Hola amantes de los gatos, soy un pequeño gato. Mi dueño me llamó Chó, por cierto, soy tan lindo”. Así se presenta en Instagram un felino que, en realidad, tiene como Nick de la red social el nombre de Dog (perro).

Y no sólo el nombre es curioso en él, también el estilo del que hace gala. Vive en Vietnam y le gustan muchos los disfraces. Bueno a él o a su dueña que es la que ha fomentado esta popularidad de su mascota que en poco más de un año ha acumulado casi 85.000 seguidores.

Desde luego, tiene actitud porque se deja poner los trajes más imposibles y, lo más difícil, se deja fotografiar como si en realidad le gustara demostrando que tiene talento para esto.

Claro que muchos entenderán esto como una explotación del animal y una manera de maltrato. Pero habría que criticar, entonces, la cantidad de virales que tienen a estas mascotas como protagonistas y que, para qué engañarnos, tanto gustan.

Supongo que la intención de su dueña, que parece tenerle bien cuidado, no sea maltratarlo. Eso sí, ya prepara sucesor. Chó ha tenido hijo y ya le está buscando nombre y popularidad para convertirle en el próximo influencer gatuno.


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LOS40

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