Taylor Swift y Katy Perry coincidieron en día para sacar un disco (pero con un año de diferencia)

Los discos que originaron su enemistad

Taylor Swift y Katy Perry coincidieron en día para sacar un disco (pero con un año de diferencia)

Larry Busacca / Getty Images for NARAS

La historia de Taylor Swift y Katy Perry ha sido como una montaña rusa en los últimos años. Empezaron siendo amigas, se volvieron acérrimas enemigas cuando Katy se llevó a los bailarines de la gira de su entonces amiga y ahora parece que vuelve a haber concordia entre ellas, sobre todo, después de que hayan compartido ideas políticas parecidas.

Y si algo que también las une, además de la política, es el lanzamiento de dos álbumes con un año de diferencia. El 22 de octubre de 2012 Taylor Swift lanzaba al mercado Red y justo un año después, en 2013, Perry lanzaba en Estados Unidos, Prism. Ahora, ambos discos están de aniversario.

El rojo de Taylor

Red fue un álbum fundamental en la carrera de Taylor Swift. Era el cuarto y el que supuso el salto definitivo del country, género en el que se inició, al pop más comercial, pero sin hacerlo de manera brusca sino gradual.

Un cambio que tuvo una gran acogida y que debutó en el Nº1 de la lista de ventas en Estados Unidos convirtiéndose en el segundo trabajo de una artista femenina con más ventas en su semana de debut con 1.208.000 copias (solo por detrás de Oops… I did it again de Britney Spears).

Y lo suyo parecieron las segundas posiciones (que muchos quisieran) porque también se convirtió en el segundo álbum más vendido del año (por detrás de 21 de Adele).

En ese disco nos encontrábamos con canciones como I knew you were trouble, 22, We are never ever getting back together o Everything has changed que dieron una larga vida al disco. Esta última, además, la compartía con Ed Sheeran.

Descubrimos que entre Taylor y Ed se había gestado una gran amistad que les había llevado a colaborar juntos y, unos meses después a compartir gira. Fue el espaldarazo que necesitaba el pelirrojo para convertirse en un artista global.

El prisma de Katy

En el caso de Katy Perry, Prism, también era su cuarto álbum. También tenían en común a uno de sus compositores, Max Martin. Y siguiendo con las coincidencias, ambas habían optado por hablar de desamor basado en experiencias personales. Así que, ¿por qué no coincidir en el día de lanzamiento? Si Taylor había escogido el 22 de octubre de 2012, Katy eligió el mismo día un año después (aunque cuatro días antes ya había salido en Europa y África, en Estados Unidos no salió hasta esa fecha).

En 2012 Katy se divorció de Russell Brand y eso le llevó a confirmar que su próximo disco sería más oscuro y, desde luego, no una repetición de Teenage dream, su anterior álbum que tanto éxito le había dado.

Pero a medida que iba trabajando en este nuevo disco se dio cuenta de que realmente no iba a ser tan oscuro sino, más bien, todo lo contrario. Así surgieron canciones como Roar y Dark Horse que nos mostraban a una Katy empoderada y fuerte. Su rugido se hizo de lo más popular y la devolvió a esos primeros puestos que había ocupado con su disco anterior.

Tiempos de poca concordia

Entre un lanzamiento y otro es cuando se produjo el enfrentamiento entre ambas cantantes y que conste que nada tuvo que ver que Katy empezara a salir con John Mayer que había sido novio de Taylor Swift.

No, todo vino por cuestiones de trabajo. Taylor estaba en plena gira de Red en la que contaba, en su cuerpo de baile, con Lockhart Brownlie, Scott Myrick y Leah Adler que, no te sonarán de nada pero eran viejos amigos de Katy Perry con la que habían compartido la gira de California dreams.

Katy Perry con sus bailarines en Prismatic Tour. / Bradley Kanaris / Getty Images

El caso es que cuando Katy sacó su disco y se puso a preparar su gira les llamó para preguntarles si querían acompañarla una vez más en la gira de Prism. Eso les obligaría a dejar la gira de Taylor antes de que acabase. Cuando se lo plantearon fueron despedidos fulminantemente, sin opción a decidir.

Además, cuando Katy estrenó su disco con Roar la acusaron de haber plagiado una canción de Sara Bareilles a la que Taylor, casualmente, invitó a uno de sus conciertos. La guerra no había hecho más que comenzar.

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