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    Roberto Emanuelli: Música, blog y sentimientos. La historia de un músico que acabó escribiendo novelas de amor

    ‘La vida son dos días. Entonces bésame’

    Roberto Emanuelli: Música, blog y sentimientos. La historia de un músico que acabó escribiendo novelas de amor

    Roberto Emanuelli en LOS40. / Luis Miguel Ortiz

    Hasta ahora, si teníamos un referente de la novela romántica juvenil italiana, era Federico Moccia que nos conquistó con A tres metros sobre el cielo. Pero ahora le ha tomado el testigo Roberto Emanuelli con La vida son dos días. Entonces bésame. En pocas semanas vendió más de 200.000 ejemplares de su debut en Italia y allí se ha pasado más de un año en las listas de libros más vendidos.

    Ahora, también tenemos la versión en español que nos descubre a un autor que debuta en la literatura de best seller a sus 40 años avalado con sus 400.000 seguidores en Facebook y 120.000 en Instagram, que si hablamos de un escritor, es una pasada.

    Pero es que, además, detrás de ese nombre se encuentra un hombre que empezó creando canciones pop y de hip hop, que no quiso arriesgarse y apostó por algo más seguro. Se hizo bróker que con el tiempo descubrió que su vida estaba vacía en el mundo de las apariencias. Eso, unido a una serie de sucesos poco agradables que ocurrieron en su vida le hizo abrir un blog para desahogarse.

    Nunca pensó que eso acabaría convirtiéndole en uno de los autores más solicitados entre los jóvenes de su país. Son cientos los que se tatúan sus frases.

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    No descarta volver a la música aunque, de momento, lo hace como espectador. Hay mucha en su novela que, en la versión española, incluye a muchos artistas de sobra conocidos por nosotros como Pablo Alborán, Álvaro Soler o Rozalén. Y sí, también se acerca a la escena trap de Rosalía y C.Tangana.

    Tras charlar con él más de una hora, una llega a la conclusión de que le gusta hablar, su idea del amor no es nada ñoña y la música sigue ocupando un papel importante en su vida.

    La vida son dos días, entonces bésame… ya desde el título, se reivindica el ‘carpe diem’, ¿es tu forma de entender la vida?

    Sí, sobre todo porque a lo largo de los años he entendido que la filosofía del carpe diem es la más apropiada. No es que tenga tantos años pero ya entro en la cuarentena y me doy cuenta de que hay ocasiones maravillosas, tanto de amor como las que tienen que ver con las emociones, que no se vuelven a presentar en nuestras vidas, a veces las dejamos escapar y creo que lo bonito es, precisamente, no dejar que eso suceda.

    Pero esa idea choca un poco con la idea de ‘amor eterno’ que recoge esta novela, ¿no?

    No, yo no creo que esté en contraste con esa visión que propone el libro porque estaba haciendo referencia a momentos de emoción y de belleza. Entiendo el amor por la vida, no sólo el amor por una mujer, y hay que hablar del amor por la vida y por una mujer, al máximo. Si esta vida se puede vivir al máximo al lado de una persona, eso quiere decir que hemos encontrado el amor con A mayúscula y en ese momento tenemos que vivir el carpe diem con esa persona.

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    ¿Crees en el amor eterno?

    Sí.

    Qué rotundo…

    Yo creo rotundamente en el amor eterno pero creo que tal vez no sólo hay un amor con A maýuscula, pero tampoco cien. Los amores con la A maýuscula son pocos y son raros, son uno, dos o tres, y esos son amores eternos. Y aunque llegan a un final por cosas que se escapan a nuestro entendimiento o control, siempre permanecen vivos en alguna parte de nuestro corazón.

    Tu novela empezó a gestarse en un blog. ¿Cuál era el objetivo de ese blog?

    Abrí el blog en un momento muy dramático de mi vida, sobre todo, porque fue un momento en el que había dejado el arte al que me dedicaba que era una afición muy grande que tenía desde que pequeño con la música. Lo dejé cuando tenía unos 20 años un poco por cobardía y por miedo a la inestabilidad económica. Me dediqué a otras actividades. Fui emprendedor y acabé como bróker de seguros y me obligué a ser otra persona distinta a lo que realmente era: cínico, ambicioso, sin escrúpulos, centrado mucho en el dinero, el lujo, en el mundo de las apariencias. Esto me llevó a morir un poco por dentro.

    Menos mal que todo eso cambió…

    En 2012 llegó un momento crítico en mi vida porque se dieron varias cosas al mismo tiempo. Primero una ruptura amorosa con la persona con la que estaba viviendo, luego una serie de problemas económicos importantes que no me permitían seguir viendo en la casa que me había comprado, problemas en el trabajo… Tuve que volver a vivir en la casa de mi madre. Ya tenía unos 30 años y volver a casa de mi madre… mi habitación se había convertido en el estudio del compañero de mi madre, tenía que dormir en un sofá cama super incómodo y sentía que estaba molestando. En ese momento tan oscuro me encuentro con dos opciones: la muerte o buscar algo nuevo.

    Y ahí llega el blog, ¿no?

    Opto por abrir el blog donde saco muchas emociones. Hablo del fallecimiento de mi padre, de las historia de amor que salieron mal… y esas entradas muy largas generan una serie de comentarios y seguidores que me alientan para seguir escribiendo. Eso me da impulso y me prometo no dar nunca marcha atrás y no volver a ser esa persona que se había obligado a ser. Cada vez trabajo menos como bróker y me dedico al blog.

    Él protagonista de tu novela firma con pseudónimo, de hecho su hija no sabía que era suyo, ¿el tuyo también era anónimo?

    Para mi blog también usé pseudónimo porque por aquel entonces todavía era bróker y estaba en un momento de cambio, era un punto decisivo. Y sí que sentía un poco de vergüenza y de miedo de mezclar las cosas, no estaba seguro de que las personas que leyeran el blog entendieran el momento por el que estaba pasando. Desnudarme metafóricamente, exponer mi fragilidad, hablar de la muerte de mi padre… no me sentía con la fuerza de hacerlo con mi nombre y apellidos y con mi foto.

    / Luis Miguel Ortiz

    En los agradecimientos hablas de analfabetismo emocional, ¿realmente crees que eso es generalizado?

    Vivimos en unos tiempos de gran analfabetismo emocional y creo que es mucho más evidente que hace unos años. Aunque hace unos años hablábamos menos del discurso de género y los derechos de las mujeres eran aún peores, hablando con mi madre y con mujeres de mi generación me dicen que en el pasado había más emotividad, había un deseo de darle más importancia a los afectos, a la familia, de apreciar las cosas pequeñas. Hoy en día, a pesar de que vivimos en un mundo en el que estamos hiper conectados no existe un terreno emocional fértil. También es visible una violencia, no sólo física, sino una violencia con la que tanto hombres y mujeres nos expresamos. Hoy más que nunca necesitamos las emociones, la ternura y la dulzura.

    “Las mujeres necesitan a hombres que no sólo sean capaces de emocionarse sino también de comunicar con las emociones”

    Volvemos a los contrastes porque hablamos de analfabetismo pero luego hay cada vez más lectores de novelas sobre emociones como esta…

    Lo que pasa es que cuando hablamos de analfabetismo emocional, me refiero más a un tema más bien masculino. La mayor parte de mis lectoras son mujeres y ese es un tema importante y del que tenemos que hablar. Está relacionado con la imagen tradicional del hombre que no puede llorar, que no puede mostrarse débil, que no puede mostrar sus emociones ni ningún tipo de fragilidad. Es algo que tenemos que trabajar. Las mujeres necesitan a hombres que no sólo sean capaces de emocionarse sino también de comunicar con las emociones.

    ¿de qué va 'la vida son dos días. entonces bésame'?

    Leonardo sólo ha tenido un gran amor en su vida. Se llamaba Ángela y se marchó sin dejar rastro al poco de dar a luz a su hija Laura, diecisiete años atrás. Desde entonces, Leonardo ha tenido muchas relaciones, pero ninguna de ellas ha conseguido conquistar su corazón.

    Laura, en plena rebeldía adolescente, se aleja cada día más de su padre y, mientras sueña con descubrir la verdad acerca de su madre, se dedica a buscar el amor en blogs de internet.

    El destino, tras recorrer océanos de distancias, será el encargado de proporcionarle las respuestas a todas sus preguntas al final de un sorprendente viaje. Un viaje que para Laura significará encontrar por fin el valor de amar y, para Leonardo, la fuerza para volver a hacerlo.

    Aquí tratas muchos temas aparte del amor. El abandono materno y lo que eso genera en una familia, ¿hay justificación?

    Hablé con una amiga mía psiquiatra, que me sirvió un poco de inspiración para el personaje de Bea, me dio un poco las claves. Yo hablo del abandono materno sin profundidad porque no soy psicólogo, pero ella me decía que, por ejemplo, en el caso de Ángela que fue abandonada cuando era una niña, la psicóloga me decía que las personas cuando han sido abandonadas tienden a repetir ese abandono y lo hacen, sobre todo, por miedo a volver a revivir esa situación. Este tipo de personas necesitan mucho cariño y afecto para no sentir esa tendencia a escapar, a salir corriendo. Y eso es lo que le pasó a Ángela.

    “Los adolescentes tienen que comenzar a cuestionar el mundo en el que viven y empiezan por sus padres”

    Relación padres e hijos, ese siempre es un tema difícil y más en la edad de Laura, ¿la incomunicación es una cuestión generacional?

    No…creo que claro que existe un discurso de diferencia de generaciones pero creo que en líneas generales, a cierta edad, los adolescentes tienen que comenzar a cuestionar el mundo en el que viven y, obviamente, empiezan por cuestionar a sus padres. En este caso, Laura tiene una situación peor porque tiene el vacío de la carencia de su madre. Y encima no ve a su padre como la persona profunda que es, como la persona que sufre tremendamente por el abandono de su esposa a la que todavía quiere. Le ve como el resto del mundo, un hombre que cambia de pareja constantemente… Al final vemos como padre e hija comunican por otro canal.

    En ese acercamiento padre hija, acaban saliendo de fiesta juntos y compartiendo un porro, ¿a veces el fin justifica los medios?

    Un escritor que escribe ficción no debería imponer la moral si hay algo que casa con la historia. A pesar de que la opinión del escritor lo encuentre como algo erróneo, lo debe incluir en la historia. No debe variar la historia por un tema de moral. En general, creo que sí, que el fin casi siempre justifica los medios y en el caso de Leonardo, él sabe que está haciendo algo equivocado pero también es un momento muy especial para él porque está reconectando con su hija.

    Hablas de los selfis como vacíos que generan vacíos, ¿crees que se hace un mal uso de las redes sociales?

    No, yo creo que usamos las redes un poco como lo que somos, somos débiles, frágiles e imperfectos. Y somos así y, obviamente, las redes también muestran eso como cualquier otra parte de nuestra personalidad. Creo que no sería real usar las redes de una manera distinta. En el pasado solíamos llenar estos vacíos comprándonos ropa y hoy en día nos hacemos un selfie.

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    Hay mucha música en este libro, de hecho, en la casa de los protas hay 5 equipos de música en casa, ¿cuál es tu relación con la música?

    La música para mí lo es todo, de hecho, cuando era pequeño tocaba el piano, pero al final lo dejé porque no me gustaba mucho el solfeo. Mis dos hermanos estudiaron música, tocaban instrumentos, uno de ellos, la batería. Mi padre nos dejó una increíble colección de vinilos de jazz. Cuando era pequeño todos escuchábamos música tanto italiana como extranjera y yo crecí rodeado de música. Yo producía música pop, rap…tenía un pequeño estudio en casa.

    ¿Pero llegaste a publicar esas canciones?

    Yo las produje pero nunca las publiqué.

    ¿Y qué tipo de música era?

    Eran hip hop y R&B, en versión más soft, estaba mi voz haciendo rap y luego la voz femenina que hacía los coros.

    “Yo no entiendo muy bien la escena del trap aunque me pregunto si no es una cuestión generacional”

    En la novela vemos música italiana pero también española. C. tangana y Rosalía representan esa nueva escena del trap, ¿qué te llama la atención de ese sonido?

    En la publicación del libro aquí en España hemos incorporado una serie de artistas que no estaban en la edición italiana. Yo sí me intereso por la escena de trap porque soy una persona que se interesa mucho por la música y, sobre todo, por la escena del trap y el hip hop. Ahora, te digo la verdad, yo no lo entiendo muy bien pero me pregunto si es un tema generacional porque los chicos de 13, 14 años, adoran ese tipo de música. Yo lo veo, por ejemplo, con mis sobrinos, y les encanta. A mí, personalmente, no me gusta tanto porque lo encuentro muy repetitivo pero me pregunto si no es una señal de que ya me encuentro un poco mayor.

    Precisamente el personaje español que incluyes en el libro es un músico inventado, ¿por qué no italiano?

    Ha sido como un regalo, un reconocimiento a España. Me encanta España y pensé que funcionaba muy bien. Es un músico un poco errante que en ese momento estaba en Grecia, me parece que esa nota española le venía muy bien.

    Volviendo a lo que suena en la novela, hay mucho contemporáneo pero también hay mucho clásico: Smiths, Joy Division, Morrisey… ¿tú realmente qué escuchas?

    Es música que escuchaba más antes que ahora pero, obviamente, siempre amo a los que denomino los ‘monstruos sagrados’ de la música y siempre es bonito volverlos a reescuchar. No he incluido, por ejemplo, a Queen pero cada vez que escucho una de sus canciones y me entran casi ganas de llorar. Hubo una época en la que hice mucha búsqueda de música más independiente, Beirut, The National que me gustan mucho. Estuve casi obsesionado con la música independiente estadounidense y ahora me he tranquilizado un poco y escucho un poco de todo. La música es el lenguaje universal y cuando funciona y es bonita, nos llega al corazón de manera directa y totalmente distinta a otros tipos de arte. El cine hay que traducirlo, la literatura hay que traducirla pero la música no.

    Y canciones eminentemente románticas como Someone like you de Adele y Shape of you de Ed Sheeran, ¿tú tienes una parte en tu discoteca de música romántica?

    Adele, por ejemplo tiene esa canción que me parece preciosa pero a ella no la escucho todos los días. Pero cuando escucho esa canción, sobre todo la parte del piano, la puedo escuchar cinco, seis o siete veces seguidas porque soy algo compulsivo para la música.

    Haces hasta una playlist para un road trip, ¿te las preparas también en la vida real? (De Maluma a Red Hot Chili Peppers…eso sí que es mente abierta, o en este caso oído)

    En el caso particular del libro había que mezclar gustos del padre y de la hija. La playlist tiene mucha influencia de la chica, de lo que le gusta a ella que es más joven. Pero yo soy también así.

    Hay mucha gente que se tatúa tus frases sobre el amor, que son muy lapidarias. Si tú tuvieras que tatuarte una, ¿cuál sería?

    Creo que no tengo la valentía suficiente como para creer en la eternidad de los tatuajes porque me daría miedo, luego, cambiar de opinión. Si tuviera que tatuarme solo una frase probablemente sería: “Somos solo para unos pocos”, porque es un poco una frase mantra que me ha traído mucha suerte.

    Si ahora la novela romántica lleva tu nombre, ¿qué está pensando Federico Moccia?

    Creo que la novela romántica no lleva solo mi nombre sino que lleva mi nombre y el de muchos otros. Lo que sí puedo decirte es que si yo empezara a vender libros y apareciera otro autor que empieza a vender más yo me sentiría feliz porque creo que todas las personas con talento tienen que disfrutar del éxito. Además, el éxito de uno no implica el fracaso del otro.

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