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    César Brandon: De ganar ‘Got Talent’ a emocionarse contando su dura historia

    El más vendedor del año

    César Brandon: De ganar ‘Got Talent’ a emocionarse contando su dura historia

    @ndjocu.davies / Instagram

    Toda la felicidad del universo, así se llama el nuevo libro de César Brandon al que muchos recordarán por ser el ganador de la última edición de Got Talent. Un chico guineano que sorprendió a media España con su forma de recitar poesía, tan cargada de sentimiento, sensibilidad y credibilidad. Sin duda, una apuesta arriesgada con la que acertó.

    En seguida le encasillaron en el papel de poeta aunque él no está muy de acuerdo con esta etiqueta porque se considera más un contador de historias. Ahora nos cuenta la suya, que comenzó en Guinea Ecuatorial y continuó en España donde vive ahora. Una historia que disfrazada en clave de cuento nos desvela episodios muy duros que tienen que ver con el maltrato, el abuso sexual o los niños de la guerra.

    Este libro es la primera parte de una bilogía. Una especie de puzzle con muchas piezas en forma de poesía, relatos o novela que van encajando poco a poco y descubriéndonos una realidad difícil de asimilar.

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    Por eso, durante nuestra charla, fue inevitable guardar pequeños silencios producto de la emoción y es que, hay cosas, que duelen. Pero viene bien contarlas para cambiarlas y es que, esa es la misión de César, cambiar las cosas en su país a través, sobre todo, de la educación. Y le deseamos lo mejor en esa lucha tan encomiable.

    El poeta más vendedor de 2018 en España, ¿cómo te sientes con eso?

    Muy bien porque definitivamente es mucho cariño y es algo que siento que falta en nuestras comunidades. Me siento genial con esto.

    ¿Falta cariño?

    Falta cariño, falta humildad, faltan cosas positivas. Pones las noticias hoy en día y parece un programa de terror. Esta acogida es por algo positivo como es la poesía y contar historias que signifiquen algo para las personas, para mí, con mucha alegría.

    Ha pasado un tiempo desde que ganaste Got Talent, ¿qué fue para ti?

    Fue aprendizaje. Es eso que dicen de 'ten cuidado con lo que deseas'. Fui al programa porque deseaba algo y es lo que está pasando ahora mismo aunque, al principio no encontré esta paz que tengo ahora que me permite tener esta conversación contigo tranquilamente. Es muy fuerte porque te despiertas una mañana y prácticamente todo el mundo tiene una opinión sobre ti y lo que eres como persona, lo que eres como artista, y es muy difícil y significa aprendizaje por los meses de después. Ha habido un crecimiento exponencial para mí, para dentro.

    Vamos, que lo de ganar lo llevaste mal.

    Los primeros tres meses, no te engaño, caigo prácticamente en una depresión. Soy una persona bastante introvertida y lo que quería exponer era lo que yo hacía, no exponerme a mí como persona y eso ha pasado. El cambio de vida, el ritmo, ya no podía escribir. Tardé tres meses en volver a juntar una línea detrás de otra. Que es muchísimo cariño el que recibía pero estar en una firma y tener que estar sonriendo constantemente y que te digan que eres muy bueno en lo que haces y que les gusta...tú no te lo acabas de creer. Es abrumador. Ahora he encontrado una paz conmigo mismo respecto a lo que puedo llegar a ser o con lo que no.

    Risto estaba en aquel jurado y creo que te dio algún consejo, ¿te sirvió?

    Me dijo 'vive y que los demás hablen, y tú vive'. Me ha servido muchísimo.

    Ahora hay un gran auge de los instapoetas pero, ¿tú cuando empezaste a interesarte por la poesía?

    A interesarme por la escritura, bastante tarde. Mi hermano me cuenta la historia de que cuando tenía 9 años le dije que quería ser escritor y que escribiría un libro. Pero luego me olvido completamente del tema porque en Guinea Ecuatorial no tenemos mucha cultura de lectura, y de escritura ya ni te digo... No hay ningún niño en el colegio al que le preguntes y te diga que quiere ser escritor porque no cree que pueda llegar a nada con eso y a mí me pasaba lo mismo. Las historias las creaba en mi cabeza y jamás se me ocurría ponerlas por escrito. Nos la contábamos entre mi mejor amigo y yo pero, ponerlas por escrito con una intencionalidad, para que sirva para algo, no. En el instituto había concursos literarios y eso fue lo primero, más o menos serio que escribí, con intención de ganar el dinero. Quedé segundo. Me encuentro con la poesía leyéndola en el instituto, nos obligaban a memorizar poemas de memoria.

    Pero eso a los chicos del instituto no les suele entusiasmar...

    Estaba bien porque teníamos que hacerlo de manera imaginativa y creativa. Teníamos que hacer eso pero luego nos daban libertad. Podías interpretar La vida es sueño haciendo un rap, el Don Juan Tenorio lo interpretábamos, en lugar de chico y chica, dos chicos y uno era Doña Inés...

    Qué buena educación...

    La verdad es que sí. He estudiado en el colegio español de Malabo y el sistema educativo es el mismo que aquí, los cursos y los libros de texto. Y los maestros que he tenido han sido severos algunos, pero nuestro profesor de lengua y literatura, Juan Francisco, magistral. No cometería una falta si dijera que parte de lo que soy hoy es gracias a él y otros maestros.

    Ahora tenemos ya entre las manos tu segundo libro, ¿qué ha supuesto para ti?

    Es un susurro porque el primero era un caos, un libro que auto publiqué yo, un año antes de salir en el programa, y era un grito. Es ese caos de historias. Tenía una parte escrita pero otra ha nacido de ese período de silencio y de ruido y eso es lo que diría que es ese libro, de alguna manera, yo susurrando.

    Toda la felicidad del universo. Así se llama. En pocas palabras podrías decir lo que es la felicidad para ti.

    Me cuesta responder porque siempre me gusta ser sincero. Para mí es la capacidad de sonreir cuando no hay absolutamente nadie. Cuando no hay nadie, nadie y estás tú solo en tu habitación, sufriendo y sonríes y sientes que la vida merece la pena.

    Sin embargo tu libro, lo que me genera, es una tristeza inmensa...todo lo contrario a la felicidad. Nada más empezar lees el relato de Ever y Ana (que tiene que ver con los niños de la guerra) y se te cae el mundo a los pies, es muy duro, ¿es quizás que no lo he entendido bien?

    No, lo has entendido muy, pero que muy bien. La intención era esa y de ahí el título también. Era intentar que se viese ese pequeño momento de felicidad que tienen los personajes en el relato que se extiende a lo largo del libro que es cuando no van al entierro del padre, que esa es toda la felicidad para ellos. Esa era la intención.

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    Yo no quiero hacer spoiler pero ese momento que mencionas es muy duro. ¿Realmente crees que alguien puede alegrarse de la muerte de alguien por muy mal que se haya comportado?

    Es que ahora, te voy a hacer yo spoiler porque esta es la primera parte de otra parte. Yo creo que sí y no es que te alegres por la muerte de una persona sino por el peso que te sacas de la espalda y el hecho de que ya no esté, ya no sientes esa sombra. No es que te alegres de esa muerte sino de la liberación que supone y no entro en detalles pero de alguna manera todo lo que hay ahí es autobiográfico y cuando esa sombra desaparece, el alivio que se siente es impresionante.

    Antes de entrar en el contenido, vamos a hablar del continente: Es poesía, es novela, es relato, es ensayo... ¿no podías decidirte por uno y los mezclaste todos o cómo fue?

    Después del programa fue como 'el poeta, el poeta, el poeta'. Yo no lo aceptaba porque yo no soy poeta. Era como que me estaba encasillando solo en una cosa y yo lo que quiero es contar historias independientemente del formato o del estilo que utilice. Si son cuatro versos es porque esos cuatro versos son los que quiero utilizar para contar esa historia o transmitir esta emoción. Me dije a mí mismo que si llego a tener la oportunidad de escribir libros quiero hacer cosas diferentes y romper algunos formatos, que los clásicos me encantan, y romper formatos, que luego todo estará relacionado, que cojas el libro y no sepas donde estás.

    Hablas del consejo de un abuelo, un mal consejo: ‘Callarme lo que me hace pedazos el alma por no empeorar las cosas’. Tú no te callas pero, ¿has sido siempre así?

    No, no he sido siempre así. Vengo de un país con una dictadura y vivimos en una cultura del silencio. Pero no solo ahí, en todas partes, y más ahora con las redes sociales, la autocensura que sufrimos. Vivimos en la cultura del silencio y yo soy una persona que sé cuándo callarme pero, definitivamente, cuando creo que tengo que decir una cosa, lo hago. Debato mucho conmigo mismo si tengo que hacerlo o no y si esa voz me dice 'hazlo' es que merece la pena hacerlo. Pero siempre que hablo es para escuchar después. Si estás dispuesto a hablar tienes que estar dispuesto a escuchar.

    “Me da mucha pena el no ser capaz de decir muchas cosas que quiero decir por el miedo a ver a quién vas a ofender”.

    Hablas de la cultura del silencio en la era de la comunicación sin límites, ¿paradoja?

    Me da mucha pena el no ser capaz de decir muchas cosas que quiero decir por el miedo a ver a quién vas a ofender. Pasa por el hecho de que las personas no estamos dispuestas a escuchar, queremos dejar nuestro mensaje fuera, nuestro ideal, nuestro principio pero si alguien nos lo rebate, nosotros rebatimos con nuestra verdad, nuestra potencia, porque de niños nos han enseñado a defender lo que pensamos pero no nos han educado con la idea de que a la otra persona la han educado en lo mismo y te va a rebatir. Está el juego de tanta exposición, tantas redes y el silencio que existe porque no te quieres exponer, no quieres recibir opiniones negativas y nos autocensuramos.

    Cada vez más...

    La autocensura o al menos el hecho de pensarte lo que vas a decir, no es tan malo. Una vez escribí un relato sobre un chico y una chica y lo subí y recibí críticas negativas porque era machista, sonaba machista...

    ¿Era o sonaba?

    Desde mi punto de vista no lo era pero tienes que estar dispuesto a escuchar lo que digan las otras personas. Las otras personas tienen que estar a escuchar lo que tengas que decir tú también y las cosas pasan por encontrar un punto de encuentro.

    ¿Lo borraste?

    Sí.

    ¿Pero porque te convencieron de que era un relato machista?

    Sí, me convencieron. Lo era. Era un micromachismo pero me fue difícil aceptarlo porque cuando lo trasladaba de género no se consideraba machista. Pero son cosas que hay que entender escuchando a la gente.

    Cuando te defines como escritor utilizas como referencia a Albert Espinosa. Dices que 'somos soñadores de cosas obvias de las que la gente no se da cuenta hasta que las señalo'. ¿Estamos muy ciegos?

    (Risas) Lo digo desde el sentido del imaginativo de Albert, me encanta, porque es capaz de, en una frase, contarte toda la historia de un ser humano. Me parece tan fascinante. Lees una frase suya y dices, es obvio, pero tú no te has dado cuenta hasta que él lo ha dicho. Es uno de tus escritores favoritos.

    Sin embargo haces una referencia a John Green, su literatura romántica no te gusta, ¿no?

    Me gustan las películas de él pero los libros no. Me es complicado adentrarme en sus novelas. No es un género que lea mucho el de la literatura juvenil romántica pero las pelis me parecen entretenidas.

    "Siento que lo que escribo tiene que servir para algo".

    No te consideras activista pero supongo que algo pretendes cuando escribes este tipo de historias, ¿no?

    Siento que lo que escribo tiene que servir para algo. Tengo un fin último y es que quiero, algún día, regresar a Guinea que es un país muy complicado, y conseguir tener allí las cosas que aquí ya se tienen y eso, desde mi punto de vista, pasa por la cultura. Porque los niños, a diferencia de cómo fue en mi infancia, lean libros. Yo hasta los 18 años había lo poco que tienes que leer obligatoriamente en el instituto, La Celestina...y ya está pero porque no está esa cultura de coger un libro y ponerte a leerlo y esa es una de las cosas que quiero cambiar allí.

    En la biografía por whatsapp que hace tu madre dice que tienes la misión de cambiar el mundo, ¿no es mucha responsabilidad para un chaval de 25 años?

    Yo creo que no pero suena a una gran responsabilidad si entiendes el mundo como el planeta Tierra. Para mí es una cosa tan pequeña como que una compañera me contó que un hombre le preguntó de dónde era y la chica le dijo que de Guinea Ecuatorial y el señor le dijo 'ah, de donde es el poeta' y eso es cambiar el mundo para mí porque tú le preguntas a alguien por Guinea Ecuatorial y primero, a ver si lo conocen, y, segundo, te dicen 'ah, el país donde hay mucho petróleo, el país donde hay un dictador'...nociones no muy positivas del país y de que alguien identifique mi país con algo positivo, eso es cambiar el mundo.

    En el mundo hay mucho de familia y de lo compleja que puede llegar a ser, ¿cuál es tu concepto de familia?

    Tengo dos conceptos de familia. La más grande ha sido la de mis amigos. La gente que está ahí cuando no hay otra persona. Nos venimos a estudiar a España con una beca, hace 8 años, y al segundo año nos quitan la beca por la crisis y yo no puedo vivir aquí y son mis amigos los que me financian los estudios. Y otra razón por la que me he enamorado de España es porque profesores míos, o mi tito Miguel, personas desconocidas que no tienen nada que ganar conmigo, me han ayudado a acabar mis estudios. Esa es mi familia. Y mi familia es mi madre, mis hermanos y mi tía... y mi padre (en bajito), mi padre también.

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    No podría ir a ningún lado sin estos seres humanos.

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    En Got Talent conocimos a tu madre, tu padre no estuvo, ¿no tienes relación con él?

    Sí pero es super formal. No sé si es muy común. Estas muestras de amor y cariño no existen. Yo sé que me quiere, me lo dijo una vez, pero no tenemos una relación como la que tengo con mi madre, por ejemplo.

    No es poesía, no es ficción, es César Brandon. Eso dices en el libro, ¿qué tiene de autobiográfico?

    El 50%.

    El 50% ya me parece mucho para las cosas que cuentas...

    Te diría incluso que un poco más.

    ¿Pero es autobiográfico en hechos concretos o en sentimientos?

    Las dos cosas. En hechos, las partes más fuertes que hayas podido leer del libro, son reales.

    ¿Lo de Ana y Ever es real? ¿Tú has vivido algo así?

    No exactamente así sino que era un militar. La emoción la consigo sacar por algo que he vivido. Sé cómo se siente una persona cuando está en una situación así. Luego otras historias como cuando están maltratando a Rosa, son cosas que he visto con mis ojos.

    “A una niña la violan y puede ir a sus padres y le dicen 'no digas nada'. Es una locura”.

    Hay mucho de maltratos, de abuso sexual...que son muy duros. ¿Tú los has vivido?

    Sí, definitivamente (guarda silencio y se emociona). La parte donde se habla del maltrato o el abuso sexual aparece en el libro y de alguna forma sirve a una misión más alta. Todo esto pasa en todo el mundo pero en Guinea pasa todos los días y nadie dice nada. No hay día en el que no se viole a una niña, ni un solo día, y nadie dice nada.

    Eso lo reflejas muy bien, la mirada no del que abusa sino del que es testigo del abuso sin decir nada.

    Él no sólo es espectador sino que participa, se cuenta en la segunda parte. Algunos piensan que si hablas de un tema así, ¿no deberías tratarlo desde el punto de vista de la víctima, de la persona que lo ha vivido? He sido víctima y, de alguna forma, también he sido espectador cuando éramos bastante jóvenes..(vuelve a emocionarse)…esta entrevista...te puedo contar muchísimas cosas...Guinea es muy complicado y todo lo que hago va dirigido ahí y a cambiar las cosas que yo he visto que se hacen ahí y nadie dice nada ni dirá nada jamás. Por la cultura del silencio. A una niña la violan y puede ir a sus padres y le dicen 'no digas nada'. Es una locura.

    De todas formas tu personaje es víctima de las circunstancias que le han tocado vivir pero con las cosas que hace, ¿se puede empatizar con él?

    No tienes por qué empatizar con él.

    Pero lo haces porque ves que es quien es por lo que le ha tocado vivir y si hubiera nacido en otro lugar probablemente no hubiera hecho ciertas cosas y, en el fondo, te da pena y te crea un dilema moral.

    Me estoy sintiendo bien... el objetivo es ese, que empatices o no, es una persona real y eso significa que es un problema real. Si creas un personaje que es todo bueno, está muy bien, pero hay personas que no son buenas y no todo es blanco o negro y son problemas que hay que atender. En la segunda parte vendrá la idea de que Guinea es un sitio nocivo por cómo crecemos. Cómo yo he crecido...la forma en la que me he expuesto al sexo de niño... el primer capítulo soy yo.

    Te refieres a una escena en la que siendo niño sales del armario porque crees que estás jugando al escondite y ves a tu hermano liarse con tu tía y tú también quieres porque crees que es parte del juego.

    Soy yo. No me he dado cuenta de que eso era negativo hasta que no he venido aquí y he ido a la universidad y he estudiado educación social y me han dicho que eso no es correcto.

    ¿Tú lo normalizabas hasta ese punto?

    Completamente, esa es la crítica, que para el personaje principal todo esto es normal. Pasa todos los días, lo escuchas y lo ves y te lo cuentan y nadie hace nada.

    "No me he sentido víctima hasta que no he llegado aquí (España) y he visto que eso era una violación"

    ¿No te sentías víctima?

    Jamás, hasta que no he llegado aquí y he visto que eso es una violación. Yo era un niño, esto no tenía que haber pasado. Esta persona, que ya era consciente, no tenía que haberme hecho esto.

    Pero tu madre trabaja en Naciones Unidas, es decir, que más allá de que viva en Guinea, tiene una visión, una educación y una mirada del exterior que hace que choque pensar que os traslade una normalización de esos sucesos, ¿no?

    Eso nos lo traslada pero más avanzados en edad. Esa cultura del silencio...no les hablas a tus hijos de sexo, no tienes esas conversaciones y mi madre es un ángel, cuando se enteró de todo lo que pasó...

    Qué mujer más fuerte...

    Mi madre es un titán. A día de hoy quiero trabajar. Si me va bien, genial, pero quiero ser educador social. Quiero trabajar porque yo he visto a mi madre despertarse a las cinco de la mañana, irse a trabajar a las 8 y volver a las 4 y yo quiero vivir así y luego llegar a casa y escribir...por ella.

    Hablando del maltrato y con lo que tú has vivido, ¿crees que son actitudes que pueden llegar a perdonarse?

    Lo que no son nunca, son justificables, pero sí. Entrarían muchísimos factores... las razones por las que ha pasado, cómo ha pasado, cómo te has educado para que eso pase... no es perdonable en adultos, nunca. Si una persona maltrata a otra, para mí no es perdonable. Pero el libro trata sobre la infancia. En niños, que no saben lo que hacen, sobre todo cuando está normalizado...

    Hay un relato en el que un niño viola a una chica mientras su amigo mira, ¿eran niños?

    Eran adolescentes.

    Con esa edad, ya saben lo que hacen...

    Sabes lo que haces pero cuando mentalmente estás completamente alineado, ves a personas completamente despojadas de personalidad. Sí sabes lo que estás haciendo, sabes que estás teniendo sexo pero no sabes sus implicaciones, no sabes que le estás haciendo daño a otra persona porque no eres consciente de ello. Cuando creces en un sitio así, pasa. Yo quiero que eso deje de pasar.

    En esta primera parte de tu bilogía no encuentro esa felicidad que reza en el título, ¿con la segunda parte la voy a encontrar?

    Sí, yo creo que sí, definitivamente va a pasar. Es un libro más alegre.

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    Con el libro ya en la calle, ahora, ¿qué proyectos tienes?

    Ahora mismo acabar el tercer libro que lo tengo que entregar y básicamente eso y el máster que me está comiendo la cabeza. La intención, y ojalá que salga, es contar historias. Hay un objetivo más allá que es dedicarme a guiones de televisión o series. Ojalá.

    ¿Qué serie te ha gustado últimamente para saber por dónde iría la tuya?

    Últimamente he visto La maldición de Hill House. Élite, que es española...

    ¿Te gustó?

    Está bien. Ya la has visto antes, miras cualquier otra serie del género y lo que va a pasar ya lo has visto antes y sabes lo que va a pasar.

    Si tú crearas una, ya veo que no sería una de instituto, ¿de qué género sería?

    Sería más o menos como cualquier capítulo de Black Mirror. Por ahí tiraría.

    ¿Te obsesiona el futuro?

    Muchísimo. El futuro me duele. Lo veo esperanzador, porque si no... Me duele porque veo hacia dónde se dirige mi país y veo que no se está haciendo nada por cambiar hoy para cambiar eso y es la hecatombe.

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