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    David Otero: “Llevo en terapia aproximadamente 9 meses”

    Nos descubre su faceta de padre en su debut literario

    David Otero: “Llevo en terapia aproximadamente 9 meses”

    @davidotero / Instagram

    David Otero es un artista inquieto, eso no hay duda y siempre está planeando nuevos retos artísticos que aplaquen sus inquietudes, que no son pocas. Eso nos ha permitido tener entre las manos Precipicio al mar, su debut en la literatura.

    No es novela, ni ciencia ficción, se trata de una especie de memorias que se centran en su lado más personal, el familiar. Nos descubre su faceta de padre, de hijo, de hermano, de marido…y lo hace con su sello característico: la honestidad.

    Unas gaviotas en la costa marroquí le inspiraron una canción que ahora se ha convertido en libro. Unas reflexiones que van dirigidas a sus dos hijos, Luna y Gael, las dos personas que han conseguido cambiar su definición de lo que es la magia.

    Ahora sabemos que se le daba bien cambiar pañales, que tiene una obsesión con los mosquitos, que quiso ser padre desde muy joven, que le gustaba el tema de los ovnis, que habla de drogas con su hija, la que ha conseguido que le guste Violetta, Barbie y Hora de aventuras o de lo que sufrió en su adolescencia. Un mapa personal que nos ayuda a entender mejor su música.

    Estás acostumbrado a hablar de tu disco, ahora te toca hablar de tu libro, ¿notas diferencia?

    Sí. Si hoy hubiera sido el día del lanzamiento del disco hubiera estado insoportable, subido por las paredes, pendiente todo el rato...y estoy disfrutándolo más.

    Es algo nuevo y ¿estás más tranquilo?

    Sí, muchísimo más. A ver, honestamente, yo me dedico a la música. Esto es algo diferente que estoy haciendo, en lo que he puesto el mismo empeño que a la música...me acabo de dar cuenta ahora mismo de una cosa. Llevo en terapia aproximadamente 9 meses, ya había hecho muchas terapias anteriores, desde los 25 años desde que hice la primera siempre voy haciendo. Me gusta mucho el psicoanálisis y me gusta mucho hacer terapia. Una de las cosas que más he trabajado y que luego vino el libro fue la posibilidad de no estarte mirando en los espejos de los demás y el público para hacerte una idea de quién eres y cómo te gusta hacer las cosas. Este libro lo he hecho todo desde esta perspectiva. Lo voy a hacer sin esperar nada a cambio, por eso, con una persona que lo lea, para mí ya es un poco shock. Es un libro que cuento muchas cosas que no había contado y que son muy personales.

    Tienes hijos, has plantado un árbol y ahora tienes el libro...tú ya has cumplido, ¿no?

    Me falta montar en globo.

    ¿Para quién has hecho el libro: para ti, tu familia, tus fans...?

    Realmente el objetivo de este libro es que lo lean mis hijos dentro de 10, 15 o 20 años. Ese es el objetivo real de esta historia. Con eso estoy feliz.

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    Dices que para que lo lean dentro de 10 años. Tu hija Luna tiene ya 12, ¿no le ha entrado la curiosidad de leerlo ahora?

    Lo ha leído, pero cuando va tomar perspectiva de lo que es este libro va a ser dentro de 15 años. Le ha gustado, se ha reído, le ha parecido divertido. Me ha dado el ok a todo.

    Te expones en este libro todo lo que no te expones en tus canciones que son más interpretables, ¿te has sentido más vulnerable?

    No porque todo lo que cuento se lo podría contar a cualquier persona en una charla amigable. No hubieran sido carne de entrevista estas reflexiones...quizás las reflexiones sí pero las experiencias, no. Luego con el micro apagado podríamos haber hablado perfectamente de muchas de estas cosas.

    Vamos al final del libro, aunque no vamos a hacer spoiler...pides perdón. ¿Qué te han dicho tus padres?

    Hablo de muchas personas. A mi madre le ha gustado un montón y a mi padre, también. Les ha parecido divertidísimo, mi madre no es crítica.

    Pero la pides perdón en varias escenas...

    Sí, en plan 'oye que tú eres madre de otra generación, de otra época' y ve la vida desde otra perspectiva. Lo voy a contar, 'perdóname si te molesta'. Es 'si te molesta, pero no te tiene por qué molestar'. Me llamó y me dijo 'no te preocupes que no me molesta nada de lo que has dicho'.

    Entonces respiraste, ¿no?

    Reconozco que estaba esperando esa llamada.

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    ¿Y tu hermano mayor?

    Todavía no lo ha leído pero de él no digo nada malo. Cuento la diferencia en una habitación de un niño de 8 años y uno de 18. Es muy grande. Le pido perdón porque debió ser muy complejo para un chaval de 16 años tener a un niño de 6. Yo le digo, 'para ti debió ser un coñazo'. Yo siempre me puso en el lugar de 'joder', lo difícil que fue para mí compartir la habitación con mi hermano con esa diferencia de edad y cuando he escrito este libro me he dado cuenta de que para él tuvo que ser muy jodido.

    Supongo que una de las personas que mejor te conocen es Marina, tu mujer, ¿ha descubierto algo nuevo de ti tras leer el libro?

    No porque la historia que cuenta es la nuestra, se la sabe igual que yo. Todo lo que cuento lo hemos hablado muchas veces y lo hemos rememorado y hemos vuelto al mismo sitio donde nos conocimos, nos hemos vuelto a sentar allí. Ha sido todo muy revivido. A mí me gusta mucho revivir las cosas. Me gusta volver a los sitios en los que he estado. Me gusta volver al lugar de la playa donde he veraneado de pequeño, me gusta pasar por delante de la cada donde he vivido cuando era un niño, me gusta hacer ese recorrido al cole...ese tipo de cosas, no sé por qué, me gusta repetirlas.

    También les pides perdón a tus hijos y no lo entiendo porque tras leer el libro uno piensa que eres el padre perfecto.

    No, igual para ellos, dentro de 20 años me dicen, 'jo papá, ¿por qué tuviste que escribir esto?'. No lo sé, mi hijo tiene 5 años, no lo va a poder leer hasta que tenga por lo menos otros 5. Igual me dice, 'papá, ¿por qué contaste cómo nací? Eres un capullo'. No lo sé y por eso me anticipo.

    ¿Pero eres consciente de que transmites esa imagen de padre perfecto?

    No, y además, tengo mucho sentimiento de culpa. Por ejemplo, este sábado me ha invitado un amigo a jugar al fútbol y cenar después y era un día que iba a pasar con mis hijos y, de repente, me he visto a mí mismo, 'joder, no sé, me hace falta pasar tiempo con amigos porque muchas veces me cuesta sacar tiempo, pues venga, el sábado voy a pedirle a mi madre que se quede con los niños...'..y me he sentido mal y no puede ser que nos estemos sintiendo mal todo el tiempo. Tenemos que trabajar eso también.

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    Pero, ¿has obviado contar los momentos duros para quedarte con los buenos?

    En mi relación con mis hijos no veo cosas difíciles. También tengo unos hijos que son muy fáciles. Tengo mucha suerte porque son hijos que me entienden, que me hacen caso, si hay algo que creo está mal, actúan en consecuencia, son obedientes, muy cariñosos...tienen mucho sentido común. Quizás la suerte la tengo yo y no ellos. Igual mi trabajo de padre es más fácil porque mis hijos molan un montón.

    Pero habrán tenido rabietas como todos, ¿no?

    Las rabietas yo las comprendo, es algo que no me causa...al igual que los llantos de bebé duros, mi mujer se ponía malísima y yo los soportaba super bien. Tengo la capacidad de pensar, 'está diciendo cosas, déjale que diga esas cosas, que son importantes'. No son palabras pero las tiene que soltar, tiene algo comprimido que tiene que descomprimir.

    ¿Cuál ha sido tu mayor reto como padre?

    No hacer mucho caso a las fórmulas porque no las he seguido. Hay un millón de fórmulas de 'cómo dormir a tu hijo, cómo darle de comer, porque los horarios...', hay mucha obsesión con eso. Uno de los objetivos de este libro era intentar no decir a nadie lo que tiene que hacer, voy a explicar mi experiencia, pero te juro que no está en mi intención de decir lo que tenemos que hacer como padres.

    Yo me voy mucho a su mundo y lo disfruto mucho con ellos. Juego a los clics y juego a los clics, no estoy acompañándoles, estoy jugando porque me gusta. O me voy a ver la película de Cómo entrenar a mi dragón y veo la película, no estoy mirando el móvil mientras, estoy con ellos viéndolo porque me gusta el mundo de los niños. Este es un libro para el que le guste el mundo de los niños, si no te gusten los niños te va a parecer una mierda de libro y no lo vas a entender.

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    juegos de mesa de domingo con los pekes 🎲 #poulettes #juegosdemesa #domingo #verde #mocos

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    Hablas de una depresión post parto paterna tras el nacimiento de Gael...yo sólo había oído hablar de las depresiones post parto de las madres.

    Yo también hasta que me pasó a mí. Me quedé completamente sin energía, no podía subir una escalera, no podía llevar cosas. Lo que más me impactó es que era muy físico, no me podía levantar de la cama, no tenía fuerzas. Es un shock muy grande tener un hijo, ese capítulo es en el que digo, es muy bonito pero...

    Pero era tu segundo hijo, que no te pillaba de nuevas...

    Ya, pero bueno, cada alma trae una cosa diferente y te cambia de una manera distinta. Gael me cambió.

    Te duró poco.

    Sí, no sé si fue un mes, tres semanas, poco. No me acuerdo exactamente pero fue poco. Con Gael he tenido una conexión muy loca, de ser capaz de mirarle y ver generaciones, algo muy extraño. De verle y pensar 'tú eres el fruto de abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... Es como te miras en dos espejos y ves todos los reflejos para adelante para atrás, no es fácil de explicar pero me pasó con Gael. Igual al ser otro chico como yo era distinto lo que veía.

    ¿Qué considerarías un fracaso como padre?

    No equivocarme como padre. Es una de las cosas que más he trabajado con mi antigua profe de voz, los errores como padre son fundamentales en el desarrollo de los hijos y necesitan nuestros errores.

    ¿Qué se te ha dado mejor: ser padre o ser hijo?

    Ser padre. Lo tenía muy claro que quería ser padre. Era muy jovencito y decía, 'yo quiero ser papá'. Era como que a nadie le llama la atención ser papá cuando es adolescente, era en plan '¿cómo no les puede llamar la atención esto?'. Es que a mí siempre me han gustado mucho los niños, desde muy pequeño. Me gustaban los bebés. Era el típico niño que veía un bebé y me acercaba a hacerle tonterías. La comunicación con los bebés me parece un flipe, hay algo más allá del lenguaje y eso me llama mucho la atención.

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    De poder hacerlo, ¿qué cambiarías de tu infancia?

    Te voy a decir el cliché de 'no cambiaría nada porque si no, no sería yo'. Es como un poco Regreso al futuro. Yo considero que todo lo que he sufrido, porque he sufrido un montón, en la adolescencia lo pasé fatal. Por mi manera de entender las cosas era muy distinto a los grupos que tenía alrededor y lo pasé muy mal.

    ¿No encajabas?

    Lo que me ha pasado es que encajaba con personas independientes de cada grupo y nunca he tenido un grupo como tal. El sitio donde realmente he sentido que conectaba con gente era en la música, trabajando pero con las amistades... y las amistades a los 16, a los 14 o a los 17 son tu centro y yo he tenido una relación con la gente que he tenido alrededor, muy difícil de sostener porque no daba mi brazo a torcer y no hacía lo que hacían todos. Si no me parecía que había que ir a pelearse con no sé quién, ya podían ir todos que yo me quedaba solo y me daba igual y no lo hacía y eso me fue llevando a sufrir un montón.

    ¿Y eso se vuelca en los hijos?

    Ahí contrarresta mi mujer. Ella tiene su grupo de amigas que son las mismas 8 que siempre han sido las mismas y están super conectadas. A Luna, que ya tiene 12, ya tiene ese sentimiento de grupo. Lo mío no era timidez, era en la profundidad de la amistad. Si yo me hubiera quedado en un plan superficial me lo hubiera pasado pipa como lo hice pero no hubiera sufrido. Pero como, no sé por qué, tengo la mala costumbre de llevarlo todo a un plano un poco más profundo, desde que era más chaval, sufría, porque no todo el mundo tenía ese concepto para dialogar o relacionarse. Para mí era más enriquecedor ir más allá y no quedarme solo en el 'eh, colega, vamos a tomarnos unas birras'.

    Como padre, ¿cuáles han sido tus mayores preocupaciones con tus hijos?

    La seguridad física, las calles, los enchufes, los picos, las escaleras...y luego hay otra parte de mí que les empuja a montar en bici...pero ya tienen el control, saben montar en bici, se van a pegar una castaña, sí, pero cuando no tienen el control es cuando me preocupa.

    Pero eso es cuando son pequeños...

    Sí. Yo recuerdo unas vacaciones con mis amigos y yo era el único padre. Llevábamos un niño de dos años y yo quería que no hubiera piscina y si la había, cercada, si no, no iba, 'estas son mis reglas, si queréis que me vaya de vacaciones con vosotros, es esto, o nada'. Llegamos y...casa con piscina sin vallar y mi hijo con dos años aprendiendo a andar...me dieron las vacaciones. Monté una...me tuvieron en una silla delante de la piscina, todo el día. El agua me daba mucho miedo.

    Tú que eres tan acuático...

    Igual porque he sufrido quedarte sin respiración debajo del mar con una ola que me ha pegado un revolcón.

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    De hecho cuentas un episodio muy crítico con un kayak...

    Y me han pasado más que no cuento. Lo del kayak fue muy fuerte. En Sri Lanka, haciendo surf con tabla de paddle, en un sito con fondo de roca y acantilado, me caí y el invento de la tabla se rompió. Era una tabla alquilada y yo fui tan gilipollas de decir 'yo creo que la pillo, salgo y la devuelvo'. Pasé tres cuartos de hora de infierno, con el acantilado rompiente y yo con el remo enganchado entre las rocas.

    Drogas, sexo, bullying, redes sociales...hay muchas conversaciones complicadas para tener con Reconoces que no las tenías con tus padres pero las tienes totalmente normalizadas.

    Sí porque lo hablan ellos de una forma normal en su día a día. Yo prefiero que lo hablen también conmigo. Mi hija habla de lo que es fumarse un porro aunque todavía no sabrá lo que es pero sabe que hay gente que se fuma un porro. Sabe que hay gente que se pone borracha, sabe que hay gente a la que la maltratan en el colegio, que yo sepa en su colegio no hay ningún caso...de sexo hablamos con total naturalidad y tiene 12 años. Yo creo que hoy en día es normal. Cada uno que hable con sus hijos de lo que quiera.

    Te reconoces hábil en las labores de cambiar pañales, lidiar con vómitos, mocos...

    Yo con mis sobrinos traía un buen training. Soy durete para lo que te puede dar asco. Mi hija se pegó una leche un día en casa y se le salió un diente volando, mi cuñada es dentista y me dijo, mételo el diente en el agujero y estaban todos en pánico absoluto y yo lo hice y al hospital. Hay una parte que en lo físico no me impresiona, soy insensible a eso.

    Reconoces que Luna cambió tu concepción de lo que era la magia.

    Todas estas cosas medio místicas qué divertidas son, cómo mola Cuarto Milenio o 'la Nasa descubre agua en...'...todas esas mierdas a mí me encantan pero como entretenimiento. De repente cuando nacen tus hijos te das cuenta de que la vida tiene otra profundidad.

    En esa etapa más esotérica, ¿encontraste alguna respuesta sobre ovnis, más allá...?

    No, si no sería divertido. Yo me he ido al Uritorco que es uno de los sitios de avistamientos de ovnis más importantes del mundo, en Argentina. Es un flipe. Pero me lo tomaba como un entretenimiento, nunca pensaba que iba a ver un ovni de verdad. Cuando era niño, sí. Creo que algo existe, lo conozcamos o no. Sí que creo que tiene que existir algo más en esta inmensidad, otra cosa es que seamos testigos algún día o no. Sí que te confiesa que si me preguntaras de qué acontecimiento histórico me gustaría vivir, te diría que el día en el que se diese la noticia de que hay vida más allá del planeta.

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    Entre las cosas paranormales está el hecho de que confieses en el libro que te han acabado gustando las canciones de Violetta o las películas de Barbie. Aunque no sé si todos los padres estarán de acuerdo contigo en que Hora de aventuras es para niños.

    Como yo no doy lecciones, que no me las den a mí. Me parece increíble. Yo sé que a muchos padres no, pero yo creo que un niño enfrentándose a los miedos, a los monstruos y a por ellos...me parece una actitud increíble.

    Si hablamos de los grupos de whatsapp de padres, ¿cómo lo llevas?

    Los tengo silenciados. La verdad es que son bastante normales los padres del cole. No tenemos nadie que promueva una excesiva información.

    Después de leer tus técnicas para cazar mosquitos he llegado a la conclusión que lo próximo podría ser monologuista cómico.

    De esto sí que podría hacer una guía práctica. Yo no sé si todo el mundo se ha parado a pensar cómo hay que cazar un mosquito. Yo me lo tomo muy en lo personal. Los mosquitos es algo que me afecta, tengo toc con los mosquitos, tengo trastorno.

    Aparte de ti, ¿hay algún artista más en la familia?

    No lo sé. Mi hija tiene mucha maña con los vídeos, se le da muy bien editar vídeos. Y canta increíble, lo que pasa es que no quiere cantar. Lo que ella quiera. Gael es todavía chiquitín. No lo sé, Dios dirá.

    Y en lo musical, ¿en qué estás?

    Generando un proyecto nuevo pero todavía hay un par de reuniones todavía de definición. No puedo decir nada todavía, lo tengo prohibido.


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