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    “Creo que la imagen de Kurt Cobain ha envejecido regular”

    Hablamos con los autores de su biografía ilustrada

    “Creo que la imagen de Kurt Cobain ha envejecido regular”

    Frank Micelotta / Getty Images

    Este 5 de abril se conmemora el 25 aniversario de la muerte de Kurt Cobain, un suceso que siempre ha planteado muchos interrogantes y que ayudó a crear la leyenda en la que se convirtió el líder de Nirvana. El grunge no se entiende sin él y es una pieza imprescindible para entender la historia de la música contemporánea.

    25 años después son muchos los que siguen escuchando sus canciones y admirando esa rebeldía y esa rabia adolescente que contenían. Se ha hablado mucho de él y de lo que fue su vida y aun así, sigue siendo un gran desconocido para muchos. Por eso, todavía se siguen publicando biografías para acercarnos a lo que fue su vida.

    Una de las últimas, en formato ilustrado, la firman David Aceituno y David Buisán, el primero como autor y el segundo como ilustrador. Dos fans del grupo que han descubierto muchas cosas del personaje al que admiraban en su adolescencia.

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    El resultado es un retrato de un personaje que influyó en toda una generación y los lectores potenciales del libro son “todos los que fuimos niños adolescentes en los 90 que tenemos el recuerdo. Los fans de Nirvana. Y gente más joven que quiera acercarse…gente que le guste el rock, la música. Me parece que aunque no te guste el género musical es una historia interesante como biografía”, asegura Buisán.

    Pura contradicción

    El reto más complicado ha sido “intentar que la gente viera el mundo de contradicciones en el que vivía Cobain. Atrapado en una insatisfacción continua, por un lado por culpa de las drogas, pero también por su dolor de estómago, que no sé si mucha gente conoce. Tenía una dolencia crónica estomacal que le llevó a la heroína de la que se hizo adicto. Tenía una insatisfacción continua”, resalta Aceituno.

    Y es que si es tan difícil entender a Cobain es por esas continuas contradicciones. “Cuando publicó Bleach no acaba de estar contento, con el Nevermind decía que el sonido era demasiado nítido. Estaba siempre insatisfecho. Cuando estaba con un sello independiente estaba descontento porque no tenía éxito, cuando publicó Nevermind, el éxito se le echó encima y terminó peor, le sobrepasó. No estaba contento con eso de que le dijeran que era una especie de Mesías para una generación. Ni siquiera estaba contento con los fans que tenía.

    Aceituno se ha tenido que documentar para escribir esta biografía y uno de sus referencias ha sido la historia que en su día escribió Charles R. Cross que “es bastante fidedigna, no se posiciona, habla de la tendencia a la exageración de Kurt Cobain, que yo también he intentado reflejar en esta biografía”.

    Y es que Kurt Cobain exageraba o contaba historias que no se correspondían con la realidad. “Que le pegaran en el instituto, no hay testigos que lo corroboren. El primer concierto al que fue, decía que era Black Flag y en realidad fue de Sammy Hagar que era un rockero del que años más tarde renegaría. Había tendencia a exagerar y construir un relato de su vida que encajara más con lo que él quería ofrecer que con lo que era en realidad. Cuando publicó Nevermind estaba esperando a que sonara la canción en la radio, se quejaba a la MTV que no aparecía lo suficiente pero luego en las entrevistas, al mismo tiempo, que no soportaba aparecer en la MTV, era una contradicción continua”, añade el autor.

    En primera persona

    Una de las novedades de esta biografía es el punto de vista desde el que está escrito, en primera persona. Mientras uno lee, se imagina que es el propio Cobain el que le está contando su vida y sus reflexiones.

    “Es como si fuera un diario. Eso me parece muy guay, es como si te metieras más en su cabeza, como si fuera su propio diario, que él era aficionado a escribirlos. Te puedes meter más en su cabeza y en sus procesos mentales y en cómo llegó a lo que llegó”, asegura Buisán.

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    Él ha sido responsable de ponerle imagen a través de sus dibujos. “Es curioso pero con él lo tuve como muy claro desde el principio, tiene una cara como muy simple pero a la vez reconocible y al ser fan y haberlo visto tanto en fotos, fue más fácil”, reconoce.

    Aunque tiene claro qué fue lo más difícil: “El pelo, la longitud del pelo. A través de los años llevaba distintos cortes y a medida que iba leyendo el texto tenía que mirar en qué año estábamos y buscar fotos en internet de esos años para ser fidedigno. Tuve que hacer un trabajo exhaustivo de los peinados de Kurt Cobain para mostrarlo en cada momento cómo lo llevaba”.

    Conocer a Kurt Cobain

    La idea que los autores tenían sobre el artista, irremediablemente, ha cambiado tras su labor de documentación. “Creo que su imagen ha envejecido regular, no sé cómo lo ven los jóvenes cuando ven sus camisetas con el logo del grupo. No sé si han escuchado su música y si él estaría contento con los fans, ni si le gustaría que los adolescentes llevaran camisetas de Nirvana”, confiesa Aceituno.

    Hay algo que le ha llamado especialmente la atención y es “que fuera un ser acomplejado. No sabía que llevara tan mal que fuera un enclenque. La ropa que usaba yo no sabía que la elegía para encubrir lo delgado que estaba”.

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    Al final, investigar sobre él le hace a uno descubrir que “ese enamoramiento de su relato, que se cree que es maldito, te das cuenta de que es la propia construcción del personaje. No es que se te caiga el mito pero la construcción del malditismo me parece sospechosa”, admite Aceituno.

    Por su parte, a Buisán le ha ayudado a descubrir cómo era en realidad, “tenía como un lado muy tierno y muy vulnerable y, por otro lado, tenía como un lado muy punkie y en algunas entrevistas era incluso como desagradable con la prensa. Era como si no hubiera crecido, como si fuera un adolescente enfadado. Es guay ver por qué era así”.

    Y no hay que perder de vista que a Kurt Cobain hay que entenderle dentro del contexto de finales de los 80 y principios de los 90. Una época en la que, según Buisán, “las banda de rock eran como muy masculinas en el mal sentido, los típicos machitos, ligones, estas bandas de heavy metal y los que empezaron el grunge eran como una respuesta a eso, ayudaron a creer que la masculinidad y los grupos de rock podían ser de otra manera y eso me parece muy interesante”.

    Al final, para el ilustrador ha sido una manera de acercarse a una información que en los 90 era más inaccesible “porque piensa que cuando yo era fan en aquellos tiempos no existía y sabías pocas cosas de tus ídolos. Sabías lo justito, lo que salía en las revistas. Yo no sabía nada de su infancia y detalles de estos. Al hacer la biografía me he enterado de estas cosas y me parece muy guay”.

    Las mujeres de Cobain

    Una parte importante en esta biografía son las mujeres que fueron formando parte de su vida y que fueron clave tanto en su forma de afrontar la realidad como en la de crear.

    “La primera que se le conoce como novia oficial, Tracy, le ayudó mucho sobre todo económicamente. Lo sostuvo mucho tiempo mientras él se negaba a trabajar en supermercados o limpiando y fue adquiriendo un rol de madre”, recuerda Aceituno.

    “En el momento de mayor crisis fue cuando conoció a Tobi Vail que era batería de Bikini Kill, ahora de Riot Grrrl y le aportó formación ideológica, la que le inspiró la frase ‘el punk es libertad’ y odiaban juntos el corporativismo aunque luego acaba en una multinacional por mucho que dijera que era para bombardear desde dentro sus pilares. La mayoría de las canciones de Nevermind fueron inspiradas por la ruptura con Tobi Vail”, continua.

    Kurt Cobain con Cortney Love y su hija Frances Bean. / Vinnie Zuffante/Getty Images

    Aunque, sin duda, la más mediática fue Courtney Love. “La más conocida y la que más juego da para dar titulares es Courtney Love y hay gente que dice que era la que le incitaba a drogarse y no fue tan así. En la tercera o cuarta cita fue él quien le dijo ‘vamos a inyectarnos heroína’. En cuanto a la música, es capaz de abrirse mucho más en In Utero, de escribir letras más personales, más profundas y más trabajadas y esto fue por Courtney Love que le incitaba a perfeccionarse, que mejorara las letras, le aportaba lecturas nuevas”, asegura.

    Final esperado

    Kurt Cobain se suicidó un 5 de abril de hace 25 años y no sorprendió en exceso de la noticia porque había bastantes antecedentes que hacía pensar que podría ocurrir algún día.

    Parece claro que todo encaminaba al suicidio. En el 81, que era un chavalín, con esos vídeos que hacía en Super-8, ya tocaba esos temas. Las letras en los diarios hay muchas pistas. En el 93 tuvo 12 o 13 sobredosis y sobrevivió. Se inyectó una dosis letal y remató la faena con el disparo, iba a tiro fijo, no me voy a equivocar. En Roma, un mes antes, estuvo en coma y no se dejaba ayudar, no quería ser ayudado”, reconoce Aceituno.

    Su familia también tenía antecedentes en este sentido. Su padre tenía un carácter bastante depresivo. “Había un tío también que se había clavado un cuchillo delante de la familia. Tenía esa obsesión un poco a lo bestia”, añade.

    / Kevin Mazur/WireImage

    Hay como tres realidades inseparables del suicidio: el perfil depresivo, las drogas y el dolor de estómago. Y si uno se pone en plan más teórico yo diría que Cobain tuvo una depresión que nunca fue tratada. Al final intentaron terapias, desintoxicación pero él no escuchaba. Se escapaba del centro de desintoxicación…hay gente que no quiere dejarse ayudar”, concluye.

    Queda preguntarse si Cobain hubiera sido la leyenda que es hoy en día de no haberse suicidado y el autor lo tiene bien claro: “Yo diría que no. Si empezamos a pensar en grupos que en los 90 eran buenos y luego se han ido desinflando… Dave Ghrol tenía un gran talento y fue capaz de crear Foo Fighters, pero…”.


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