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    Berta Bernad fue influencer y lo dejó: “Son peor que una adicción”

    Cuenta su experiencia en una novela

    Berta Bernad fue influencer y lo dejó: “Son peor que una adicción”

    Portada de la novela

    Berta Bernad fue una de esas primeras jovencitas que descubrió el poder de las redes sociales y se convirtió en una de las it girl del momento en nuestro país.

    Llegó a alcanzar un buen número de seguidores, más de 100.000, cuando el tema de las influencers estaba todavía en pañales. Pero, pese al éxito y la vida de ensueño que tenía, se sentía vacía e infeliz. Eso le hizo replanteárselo todo y tomar una decisión drástica: Cortar con las redes sociales.

    Ahora reconoce que son una adicción, que no utiliza whatsapp y que quiere poner en marcha un proyecto de psicología para ayudar a los que han quedado enganchados a ellas. Prioriza los valores de autenticidad, sinceridad, intimidad… por encima de todo, aunque sigue ligada a la creación de contenido digital.

    Para expresar lo que ha sentido en este cambio de vida ha escrito una novela que se centra en las redes sociales como medio de vida y la sitúa en el contexto de una novela romántica.

    Berta es de esas jovencitas seguras de sí mismas, con las ideas claras, con una gran capacidad para la comunicación y una creatividad que desprende por los poros como algo esencial en su vida. El 2 de junio podrás conocerla en la Feria del Libro de Madrid donde estará firmando ejemplares de Mi nombre es Greta Godoy.

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    Una publicación compartida de Sara | Marketing Digital (@nortecreando) el

    Ahora quiere convertirla en una película y ya se está encargando ella misma de la banda sonora. Sin duda, acercarse a conocerla en persona es un grandísimo plan, palabra de la que ya ha charlado con ella un buen rato y ha disfrutado con su entrega, su pasión y su facilidad para contagiar entusiasmo. Su protagonista tiene su propia cuenta de Instagram, algo de lo que su autora carece.

    Primera novela. Tú que estás cargada de proyectos, ¿qué buscabas encontrar con este?

    El objetivo era hacer un relato, una historia que tratara el tema de las redes sociales y de cómo nos han cambiado la vida.

    Aunque no está escrito en primera persona ni la protagonista lleva tu nombre, podemos partir de la base de que cuenta tu historia, ¿no?

    Sí, sí, sí, sí…hay muchísimo de autobiográfico. Greta vive muchas experiencias que yo viví. Luego, a nivel personalidad, somos distintas. Greta, al final, es una chica normal que se convierte accidentalmente en influencer y su vida cambia. Aprovecha muy bien las oportunidades que le brinda la vida.

    ¿En tu caso fue algo similar?

    No exactamente. Al final es una historia un poco distinta y por eso decidí hacer ficción porque podía abordar el tema desde otro punto de vista. Si hubiera sido mi historia exacta habría sido una autobiografía, que no hubiera sido capaz de escribirla con la honestidad con la que he escrito esta novela.

    Porque, ¿qué no hubieras sido capaz de contar en primera persona?

    Por ejemplo no hubiera sido capaz de contar las emociones que hay detrás de la vida de una influencer, ni las buenas, ni las malas. Las buenas, hubiera quedado muy egocéntrico, porque las hay y las malas, no me hubiera atrevido a poner en mi persona el peso psicológico y reflexivo de todas esas conclusiones a las que también llegué de forma personal. A través de Greta lo he contado de otra manera pero además, me gusta jugar al despiste y que no se sepa realmente qué pasó de verdad.

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    ¿Qué te ha dicho tu familia?

    Mi padre, que ha sido uno de los primeros lectores, me decía: ‘yo en realidad ya he dudado en el momento en el que he visto que la familia no tenía nada que ver con la nuestra’. Ella tiene dos hermanas y yo tengo dos hermanos. Estratégicamente he posicionado a todos los personajes. Ella tiene una hermana mayor que ronda los 30 largos y una pequeña que es totalmente millenial y eso me ha permitido también, a través de esos personajes de diferentes edades, explicar el salto generacional que hay, cómo las diferentes hermanas viven su relación con la tecnología y yo creo que esa es una de las cosas más importantes del libro.

    Aquí hay mucho de concienciación, ¿no?

    En el fondo esto para mí es como una manera de expresar los valores que veo necesarios en una generación, de poner mi granito de arena para concienciar, para que la gente encuentre consuelo en este mensaje tan necesario del cual, hasta hace poco no se hablaba. Yo tomé esta decisión hace dos años y entonces era más extraño que una persona que se había dedicado a ello, de repente, decidiera cerrar con una vida de éxito.

    ¿Cuál es la pregunta que te has hecho en este tiempo?

    El mensaje nunca sería ‘ciérrate tu cuenta de Instagram’, simplemente es como: quiénes éramos antes de esto, cómo nos relacionábamos, cómo veíamos el mundo, cómo vivíamos los planes. Ha cambiado la manera en la que vivimos. Yo quería hacer una novela para que si alguien en el 2060 la cogiera entendiera qué es lo que pasó, el antes y el después.

    Una influencer que en pleno éxito siente un vacío que le lleva a abandonar las redes, ¿eso es valentía, necesidad, exageración por ser novela?

    Todo esto de la vida virtual tiene mucho de la vida real. Si depositas demasiado tiempo en una sola cosa de tu vida y descuidas lo demás, al final es difícil mantenerlo. Yo había volcado todo de mí en mi faceta profesional, cuando tu imagen está entre medias y lo que depende de tu trabajo es tu reputación porque estás muy expuesta... a mí me agotó.

    ¿Dejaste de ser feliz?

    Hubo un punto en el que ya no encontraba felicidad en lo que hacía y recuerdo que yo soy una persona super positiva y me levanté tres días antes de que tomara la decisión y decía ‘no entiendo cómo teniéndolo todo, acceso a los mejores hoteles, los mejores eventos, colaboraciones con las mejores marcas…no me hace feliz’. Eso hace reflexionar en cuanto a que no solamente se puede intentar ser feliz en ese lado tan materialista de la vida. He descubierto en estos dos años sin todo este tipo de vida es que al final lo importante no está ahí. Y este mensaje es muy relajante de cara a esa gente que vive muy obsesionada con lo que le pasa en su vida virtual.

    ¿Tuviste que recurrir a terapia?

    Yo siempre he vivido pegada a un psicólogo. He sido siempre una persona que ha tenido muchos diarios y que ha trazado muy bien los planes de vida y en ese sentido siempre he tenido a alguien que me ha acompañado para lograrlo, de hecho, mi libro está dedicado a tres psicólogos porque han sido parte de este cambio y esta decisión. No solo a nivel psicológico sino también espiritual.

    Pero en términos psicológicos todavía tiene que ser complicado encontrar una terapia efectiva respecto a los cambios que ha producido la tecnología porque no ha pasado el tiempo suficiente, ¿no?

    Claro. De hecho, estoy intentando lanzar un proyecto con el que quiero formar a gente, experta en psicología, en este tema porque aunque yo no haya estudiado psicología he vivido el fenómeno y soy capaz, creo, de explicarles a ellos cuál sería, en diferentes niveles, el tratamiento que deberían de dar. Al final qué mejor paciente que el que ha tenido esa adicción.

    Es peor que una adicción porque encima la utiliza todo el mundo

    Hablas de adicción.

    Es peor que una adicción porque encima la utiliza todo el mundo y eso es así. La esencia de esta aplicación es el gambling, los casinos, los juegos, tiene lo mismo, tiene esa dopamina en forma de like pero, en el fondo, tiene muchísimo de adictivo y prueba de ello es que todo el mundo recurre al teléfono en un margen de media hora. No son sólo las redes sociales, es la tecnología, el whatsapp… soy muy consciente del uso de mi tiempo y a mí no me gusta tener whatsapp porque localicé que en el fondo me distraía mucho y me hacía estar demasiado a mano de todo el mundo y, al final, sin querer, te pasas el día fotografiando tu vida y enviándola y no se sabe ni por qué, está automatizado en nuestras vidas.

    Vamos a convertirnos en robots que van a valorar lo mismo un abrazo que un like

    No sé si ahora muchos podrían prescindir de IG…

    Yo no trato de que ahora se cierre IG todo el mundo. Mi hermano se reía de mí porque me decía ‘niña, estás yendo en contra de una aplicación que tiene hasta el Papa’. Yo no voy en contra, simplemente conciencio sobre que creo que nos estamos volviendo un poco tontos con esa aplicación y que creo que de verdad alguien tiene que remar en dirección contraria porque si no, vamos a convertirnos en robots que van a valorar lo mismo un abrazo que un like y eso me preocupa a nivel humano.

    ¿Te gustabas a ti misma?

    La verdad es que sí pero siempre quería más. En el fondo siempre había una niña que tenía mejores marcas o que tenía una casa más mona, o un novio más mono… cuando eres sujeto y el objeto principal de tu proyecto y te estás comparando tanto con lo que tienes alrededor te preocupas demasiado. Uno de los efectos más inmediatos tras cerrarme IG fue que me daba igual lo que le pasara a todo el mundo y eso me liberó mucho en mi día a día de sentirme todo el rato en la necesidad de demostrar que yo valía muchísimo.

    Instagram ahora es una factoría de vidas iguales

    Tú tomaste tu decisión hace dos años y en ese tiempo ha habido una gran evolución. ¿Cuáles son los principales cambios que ves en las redes desde que tú empezaste a ahora?

    Creo que ha cambiado mucho. En el momento en el que entró stories dije ‘esto ya se va a ir de madre’ porque pensé, ‘ahí sí que sí, nos hemos vendido al gran hermano de turno’. Como ahora se conoce que todo es un poco mentira, las vidas son un poco cliché y el verano perfecto todo el mundo sabe cuál es, entonces la foto del barco en un entorno paradisíaco lo asocia con que eres feliz y todo te va bien. Entonces, ahora es una factoría de vidas iguales, todo el mundo trata de acceder a la misma foto para demostrar que está bien y tiene un determinado estatus de vida y a mí eso me parece aburridísimo.

    Dices que ahora todo el mundo sabe que lo que ve en IG no es la verdad, ¿crees que por eso ahora hay esa tendencia a la naturalidad, el no make up…?

    Creo que puede haber guiños para que parezca que es natural pero la gente no va dejar de tratar de vender su mejor versión. Me parece una reacción muy humana. Me parece bien que se haga pero creo que es muy puntual y que queda en nada respecto a todos los demás post que hay sobre la felicidad y la perfección.

    No nos damos cuenta pero están archivando todo lo que ponemos 

    Al principio había una idealización de la profesión de ‘influencer’, ¿crees que ahora todos somos más conscientes de lo que es?

    Desde que te planteas que quieres serlo tienes que tratar de ser lo más profesional posible porque es una profesión y al final la gente se lo toma como una mezcla de vida personal y profesional pero creo que hay que diferenciar y ser lo más coherente en tu vida personal y profesional en tu vida si la vas a exponer. No nos damos cuenta pero están archivando todo lo que ponemos y no sabes si en un futuro eso te puede traer algún problema.

    Ahora preguntas a muchos niños qué quieren ser de mayor y muchos te dicen que youtuber, ¿crees que son conscientes de lo que eso supone?

    Yo creo que no. Creo que la generación que viene está un poco engañada porque se cree que puede crear una aplicación como globo si de repente da con un golpe de suerte, creen que pueden cobrar un sueldo de mil euros en el aterrizaje de una empresa, creen que pueden trabajar part time y estar la otra parte del tiempo… por mi experiencia veo que en ese sentido vienen muy exigentes sin ser conscientes de que en el fondo hay que pasar por ahí. Yo estuve dos años sin cobrar un solo duro y me iba a la otra punta de Londres a sacarme el trabajo que fuera. Se te tienen caer los anillos y tienes que pasar por todo, tienes que sacar cajas del almacén y no hay otra. Y no solo que no haya otra sino que es lo bonito de la vida.

    Van a tener más seguidores los que más paguen y Facebook va a hacerse multimillonario

    Esas nuevas generaciones viven muy pendientes de la aceptación del like de los demás. ¿Crees que como sociedad vamos a poder superar eso?

    Creo que dejaremos de darle importancia y nos tomaremos todo con humor. Estamos dependiendo de una empresa que tiene unos planes y esta empresa, en realidad, hace lo que le da la gana. Tiene un algoritmo con el cuál tu foto puede no verse y no sabes por qué. No pueden basar su felicidad en que esa foto no funcione, es un gran error. Mi predicción de lo que va a pasar es que van a tener más seguidores los que más paguen y Facebook va a hacerse multimillonario, que es el plan. En el fondo no podemos poner nuestra vida personal al servicio de unos planes de lucrarse por compartir nuestra vida. Es una aplicación gratuita porque todo el tiempo que le dedicamos es el dinero que tú les das para que sepan cómo te comportas. Por eso yo no quiero tener ninguna aplicación del grupo de Facebook. La gente habla de cookies y privacidad sin saber realmente de lo que está hablando.

    Vivimos en una falsa sensación de libertad, ¿no crees?

    Totalmente. Ahora, en el juicio de Zuckerberg que está en youtube y me lo vi entero, de cinco horas. El senador le decía ‘es que tú, vendiste que ibas a hacer una aplicación para conectar al mundo y que no te ibas a lucrar, ¿cuáles son ahora tus planes?’ y se ponía rojo como un tomate. Este tío es un tío de Palo Alto con empresas pioneras en estos temas, con expertos psicólogos generando estrategias para engancharnos más, a mí me parece el demonio. Me parece que tiene mucho peligro esa aplicación. No quiero alarmar pero realmente creo que tenemos que intentar combatir en lo mínimo, en los detalles del día a día, a la tecnología ,y especialmente, a las redes sociales porque hay gente en un cuarto tratando de que cojas todo el día el teléfono.

    Cerrar Instagram no significa que vayas a desaparecer

    Vivimos obsesionados con los seguidores…

    Los efectos son iguales tengan 100 o 2 millones de seguidores. Greta tiene 2 millones y yo tuve 98.000 pero es que yo se que esta historia la lee Justin Bieber y se siente igual de emocionado porque los efectos son los mismos. Una vez alcances un nivel de éxito me da igual haber salido en una portada de Vogue que en 200 portadas de Vogue. Yo tuve esa sensación de abrir la web de Vogue y recuerdo se me cayó la lágrima al teclado, me quedé petrificada, llamé a toda mi agenda para decírselo, en el fondo son sensaciones que aunque se repitan la primera ya te da a entender cómo es esa sensación de éxito. No he necesitado mucho más y ahora lo que me mueve es mucho más reflexivo y sociológico pero sé que voy a ser influencer toda mi vida porque lo hago todo con mucha pasión. Cerrar IG no significa que vayas a desaparecer.

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    Muchos entienden que si no estás en IG no existes…

    Es peor tener un IG malo. Es mejor no tenerlo porque la gente se imaginará cómo será o no pero no demuestres que no sabes. No todo el mundo sabe llevarlo. Ha nacido en un momento en el que no ha habido formación para ello. La gente no tiene ni idea de cómo hacerlo. Hay gente que lo tiene mal y le resta. No creo que deba tenerlo todo el mundo.

    Siempre se ha hablado del postureo de las redes pero ¿crees que está haciendo que perdamos el valor de la honestidad como algo fundamental? ¿O el valor de la intimidad?

    Desde luego la intimidad ha cambiado porque en el fondo…qué me queda para mí, qué comparto, cada vez es más difícil. Se ve muy bien en el ejemplo de las madres y los hijos. La intimidad es qué tienes en tu salón y creo que la gente lo comparte de una manera que es como si te estuvieran invitando a su casa. ¿Tú invitarías a tu casa a dos millones de personas? No sé dónde está la intimidad ahí.

    En cuanto a la honestidad, es un tema muy relativo porque nunca vas a tratar de no ser honesto, pero sólo vas a mostrar una parte de la moneda. Siempre vas a contar tu parte bonita, ¿estás mintiendo porque sólo pones la parte bonita? No, es que esa herramienta solamente se suele poner la parte bonita.

    La novela tiene mucha música: Metronomy, Kings of Leon, Greezly Bear, Future Islands… ¿es parte de tu discoteca personal?

    Cien por cien, y de la música que compartía en ese momento. He intentado contextualizarlo. Toda esta gente tiene su boom y eso me ayudaba a ubicar la novela en los años en los que yo la quería ubicar. Me encantan esos artistas y aunque a día de hoy no son los que están en mi playlist, ayudan a contextualizar al personaje.

    ¿A día de hoy quiénes están en tu playlits?

    A día de hoy encontraríamos… ¿sabes qué pasa? Ya no consumo música igual que antes. Antes, en el fondo, teníamos menos acceso a la música. Descubrir música de repente, iba un verano a Los Ángeles y me traía 10 artistas que me flipaban y que me había descubierto mi novio americano de entonces e investigaba más. Yo ahora, un día cualquiera, imagínate que estoy con el mood de Shallow, dejo que Spotify que me la relacione con música parecida. Tengo que hacer estrategias para seguir inspirada con la música porque si hago una playlist me canso de ella. No consumo igual que antes.

    ¿Dónde buscas?

    En películas, a lo mejor tengo algún plan y si hay alguna canción buena la pongo en shazam para guardarla. Pero no descubro música todo lo rápido que me gustaría o por lo menos, no me impresiona tanto como me solía impresionar. Ahora estoy creando mi propia música porque tengo muchas referencias que me gustan.

    De hecho, estás componiendo la banda sonora para dirigir la peli de esta novela, ¿no?

    La banda sonora va a ser la bomba. Es un nuevo enfoque mío. Yo soy como la coordinadora del proyecto. Inspiro a los músicos en base a lo que quiero que compongan pero yo les ayudo a escribir la letra porque a mí me sale muy fácil componer en inglés y siempre voy a querer componer en inglés porque me parece el lenguaje de la música.

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    Se nota en las referencias que usas en la novela que es toda música internacional salvo una mención a Alejandro Sanz.

    Es verdad. Pero me encanta una Rosalía de ahora. Soy una loca del flamenco y voy todos los lunes a clase y me encanta. No soy capaz de decir cuál es mi cantante favorito, me parece imposible, porque depende de cómo me levante. Siento mucha pasión por el folklore. Viví los 6 primeros años de mi vida en Teruel porque teníamos una casa en el campo y viví como muy salvaje. Mi madre me venía a buscar al cole en caballo… bailé mucho tiempo jota aragonesa que, además tienen una letra espectacular. Hay un romanticismo ahí que a mí me inspira un montón.

    Entonces, esta banda sonora que estás componiendo, ¿por dónde va a ir?

    Va a ser muy como en la novela, muy british y en ese sentido fok/indie y el enfoque que tengo para la parte más fashion week es más ochentero. En cuanto a las escenas más femeninas, como más Sexo en Nueva York, van a ser más Bar Coyote, me gusta más ese rollo como de los 80.

    Dices que te veremos haciendo la peli, ¿te veremos sacando un disco?

    Ojalá. Lo que pasa es que meto en mundos y luego, de repente me cuentan. Y a veces cometo errores porque en el fondo no sé cómo funciona. Ahora con Pablo Delgado, que es con quién estoy haciendo este proyecto de hacer la banda sonora, yo le digo, pero cómo tengo que hacer, tengo que tener un perfil en Spotify. No tengo ni idea, estoy super perdida, hasta en eso quiero innovar. Me dice Pablo, ‘que no puedes hacer una canción de un minuto’, ¿cómo qué no?, ¿por qué tengo que hacer una canción de tres minutos y medio? En esto me siento identificada con Queen aunque él lo decía al revés, ‘yo quiero hacer una canción de 5 minutos’. Pues vale, yo como millenial la quiero hacer de uno y quiero que mi música sea más corta. Y si les parece corta, que repitan el disco.

    ¿Te ves en plan Pablo López o Pablo Alborán…ahí con tu piano y cantando?

    Yo toco el piano muchísimo, de hecho me llaman Berthoven y me encanta. Toqué 8 años el piano y eso se queda, estoy tocando y estoy feliz. Cuando me aburro en casa intento hacer estas cosas que me llenan el alma porque me conectan a mí cuando era pequeña, me conectan a lo feliz que era mi abuela cuando me escuchaba tocar el piano. A mí me encanta la música porque también veo que como la moda, es una manera de llevar a la gente a un estado de ánimo. Y en ese sentido, las canciones que estoy componiendo son increíbles, para no tener ni idea.

    En tu novela hay una artista, la amiga de la protagonista es cantante, ¿un guiño a esta pasión?

    Coco está inspirada en mi amiga Laura Hayden que es cantante. Yo siempre viví muy cerca de Laura todos sus anhelos y objetivos musicales. El éxito para Coco era llegar a tocar en Glastonbury y qué era el éxito para Greta, tener muchos seguidores y al final comparten muchas veces esa ansiedad por hacer las cosas bien y tener todo controlado.

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    Volviendo a la banda sonora, supongo que habrá canciones de amor en tu banda sonora porque en la novela hay mucho amor pero con mucha traición, decepción, infidelidad… qué pena, ¿no?

    Pobrecita, la pobre va ahí a remolque pero es tan real…a mí me ha pasado. He sido una persona que atraía muchas historias y supongo que habré reflejado mi dolor en el amor. Mi padre ha sido uno de los primeros lectores y le decía ‘papi, ¿tú qué diferencia ves entre las relaciones en tu edad a lo que has leído en el libro? Porque hay sexo y hay de todo’. Y me dice: ‘Cielo, yo alucino porque vosotros primero os acostáis y luego os conocéis. Qué cosa más ridícula, cómo no os van a salir ranas si no tenéis tiempo de conoceros’. Me moría de risa pero es que tiene toda la razón.

    Pero es que a día de hoy va todo muy rápido, incluidas las relaciones…

    Imagínate Tinder que es como el suicidio emocional porque el sexo es lo último. En el libro también va rápido. Yo propongo, en ese sentido muy antifeminista el mensaje, que creo que la mujer tiene que ser consciente de lo que entrega cuando se entrega. Por muy modernos que seamos, no va a cambiar. Se nos ha inculcado que nosotras tenemos el poder, que nosotras decidimos…me decía un amigo, ‘es que tía, hoy en día te pagan el hotel. A mí, lo que consigue es que a esa tía no me apetezca llamarla nunca más’. Yo quiero seguir haciendo hincapié en esos valores. Que se protejan y aprendan bien a entregarse a las personas adecuadas.

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    Cuando hablamos del equilibrio entre relaciones personales y comunicación digital, ¿ves un futuro negro o rosa?

    Creo que en el fondo es lo que queramos construir nosotros. Un cuchillo sirve para cortar un filete pero también para matar, depende de cómo utilices la herramienta.

    ¿Pero crees que se va a seguir potenciando la incomunicación en la era de la comunicación?

    Hay mucha más concienciación y lo utilizaremos de manera diferente. La heroína se recomendaba y era un medicamento que recomendaban a los niños, de repente, se vieron los efectos y la heroína pasó a ser una droga. Esto va a ser lo mismo. En un momento dado habrá que ver quién lo utiliza, cómo, para qué.


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