Descubriendo a Rosalía

El mismo día que por desgracia fallecía Marie Fredriksson (cantante de Roxette) yo, suerte la mia, descubrí a Rosalía.

Rosalía

Rosalía durante su concierto en el WiZink Center de Madrid / Ricardo Rubio / Europa Press via Getty Images

Y digo descubrí, porque para tener una opinión sobre ello, no hay nada mejor que ver al fenómeno y hoy lo he sentío, además de verlo.

Rosalía durante su concierto en el WiZink Center de Madrid / Javier Bragado / Redferns

No es un fenómeno artificial, ni basado en la “cultura del pelotazo”, tan dañina en todas los negocios y todas las empresas. No, no es eso. Es mucho más laborioso, como todo lo que surge fruto del trabajo y el destello que solo tienen los elegidos para ser estrellas. Es una estrella. Eso es indiscutible, y a las estrellas solo se las puede dejar brillar.

Porque el mensaje para toda la generación de mujeres (donde incluyo orgulloso a mi hija de 8 años) que vienen pisando más que fuerte, es rotundo, también necesitan estrellas en las que poder verse reflejadas. Y el poderío se tiene o no se tiene, Beyonce lo tiene, Lola lo tenía, y Camarón se lo inventó.

Hoy a mí Rosalía me ha demostrado que tiene mucho de los tres y que en su descomunal arte hay un mensaje alto y claro ante cualquier amenaza que trate de ponerse por delante de cualquier mujer. Y eso es incluso más importante que el poderío, que es inmenso.

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Tiene una carrera muy corta para el duende que la envuelve. La exigencia en tablas es tan enorme que parece de otro planeta, su manera de sostener el show siendo ella en todo momento, el cómo, el cuándo y el porqué. Es una carga descomunal que solventa con una destreza acojonante para una artista con pocos años de carrera, eso es curro, mucho curro. Y detrás de todo lo que ves hay trabajo y más trabajo. Y eso hay que decirlo muy alto, porque es muy joven y le queda toda la vida. No es fácil ver techo a todo esto. Cuidemos a Rosalía entre todos porque es un diamante en épocas de basura y desencuentros.

En el show, su raza brota en dosis cada vez más adictiva hasta que llega el momento en que pellizca. Los últimos 30 segundos de Catalina son inolvidables. Después se suceden los temas y hay embrujo, hay espectáculo, pero sobre todas las cosas, hay emoción. Tan huérfanos todos de emoción, tan necesaria hagas lo que hagas y reces a quien reces. Rosalía te regala emoción y eso, insisto, solo lo tienen unos pocos elegidos. El show, las fotos y los vídeos estarán en Instagram, en Facebook o en Twitter. En Google también seguramente podrás ver fotos y vídeos. Yo lo siento, no grabé vídeos, ni una triste storie... y eso que las pantallas laterales eran medida Instagram, no, no lo hice.

Por ponerle un pero, creo que el show crecería con más músicos en escenario, guitarristas, percusionistas, cae todo el peso de la actuación sobre ella y creo que le vendría bien más músicos en escena y más focos de atención.

Y el final, creo que le faltó cerrar el show con una última traca final y que fuera Rosalía lo último que viéramos del show, y no fue así. Pero vamos, que larga vida a Rosalía, pese a quien le pese.

Gracias Gonzalo y Blanca por el inolvidable regalo de cumpleaños que ha supuesto descubrir a Rosalía. Y sobre todas las cosas, gracias a ti Rosalía, por brillar tan fuerte y llevar a la música española a lo más alto. Todo mi respeto y admiración.


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