Entrevista a Carmen Arrufat y Joel Bosqued por ‘La inocencia’: “Libramos la guerra contra el machismo cada día”

Arrufat, nominada al Goya a mejor actriz revelación, también confiesa cuáles fueron sus momentos más complicados de rodar en 'La inocencia'

Joel Bosqued y Carmen Arrufat en La Inocencia

Carmen Arrufat (d) y Joel Bosqued (i) posan en la librería Ocho y Medio, en Madrid, el pasado 8 de enero, con motivo del estreno de la película 'La inocencia' / LOS40 / David G. Maciejewski

Carmen Arrufat es una de las grandes promesas de nuestro cine. Tras su paso por La inocencia, el debut de Lucía Alemany como directora, ha sido nominada a un Goya a mejor actriz revelación. Junto a ella nos recibe Joel Bosqued, su compañero de reparto. Ambos interpretan a Alicia y Néstor, una pareja de adolescentes que, tras una relación infructuosa, se quedan embarazados. El sufrimiento de ella se acrecienta cuando debe plantearse contarle a una madre controladora (Laia Marull) y a un padre déspota (Sergi López) que lleva un hijo en el vientre y que quiere abortar.

Eres una joven promesa de nuestro cine. ¿Qué ha supuesto para ti, Carmen, llegar a esta nominada al Goya a mejor actriz revelación?

Carmen Arrufat (CA): Es un auténtico sueño. Me levanto y no me lo creo. Para mí es algo muy importante. Lo fue hacer la película, por supuesto, pero llegar ahora y pensar que estoy nominada a mejor actriz revelación es muy fuerte. Independientemente de que me den el Goya o no, sigue siendo un reconocimiento con mi primera peli.

Joel, tú la acompañaste en este viaje. Ambos sois jóvenes promesas de nuestro cine. ¿Cómo te sientes tras tu paso por La Inocencia?

Joel Bosqued (JB): Es la hostia (risas). Yo ya no soy tan joven, pero tengo la filosofía de que hay que vivir, trabajar, aprender y crecer como persona. Yo entré al final del casting porque no encontraban al personaje, y para mí fue uno de los mejores rodajes a nivel personal. Me permitió evolucionar. No es un proyecto con el que fuera a hacerme rico, ni mucho menos. En esta profesión a veces se hacen cosas por dinero o porque te apasiona tu trabajo. Yo me considero afortunado porque hago lo que quiero.

Una de las cosas que trata de hacer La inocencia es visibilizar el crecimiento de una muchacha en un tiempo y momento muy complejos de su maduración. ¿A qué problemas crees que se enfrentan las nuevas generaciones en su adolescencia?

CA: El reto más complicado es aprender a conocerte a ti mismo. Saber qué sientes, qué quieres y hablar contigo mismo. La comunicación es esencial. A Lis le pasa eso: no sabe quién es y se siente un poco perdida en ese pueblo. Muchas veces tenemos que luchar con el qué dirán, algo que fomentan las redes sociales. Vivimos muy limitados por las apariencias y el qué dirán. No quiero generalizar, pero en la adolescencia influye mucho lo que la gente piensa. Es un momento complicado.

JB: Yo creo que el reto de la vida es conocerse a uno mismo. Hay gente que tiene 60 años y no sabe qué hacer con su vida y lo mismo pasa cuando tienes 14. Debemos tratar de saber quiénes somos y ser felices; eso es lo importante. Unos necesitan ser ricos y otros estar en la calle contando cuentos. Y pienso igual que Carmen sobre la comunicación: hoy en día hay falta diálogo entre padre e hijos, parejas y amigos. No sabemos decir las cosas o muchas veces, cuando las decimos, lo hacemos de malas formas.

¿Sentís algún tipo de identificación con vuestros personajes?

CA: Yo sí, por supuesto. Lis se acabó convirtiendo en Carmen. Me parezco mucho a ella. No me he quedado embarazada a los 15, pero sí que me puedo sentir muy identificada, sobre todo por el hecho de proponerse algo e ir a por todas.

JB: El mío es un poco macarrilla. Yo siempre he tenido ese toque más... juvenil, incluso a la hora de vestir. Nosotros madrugamos mucho a la hora de trabajar y al llegar me tengo que vestir de otra persona, así que como rápidamente me tengo que cambiar siempre uso ropa muy cómoda. Sigo un poco ese prototipo de macarrilla chandalero. Pero a nivel de persona no, la verdad. Y eso que creo que Néstor no es un mal chico, dentro la obsesividad que puede llegar a tener por Lis. De hecho, cuando ellos terminan la relación él sabe aceptarlo y se va.

En toda la película está muy presente la violencia: la económica, por las condiciones laborales de los padres de Alicia; la machista, con un novio extremadamente controlador; la familiar, con un padre estricto e indiferente, y hasta el bullying. ¿Habéis vivido vosotros experiencias que os recuerden a eso?

JB: Cuando yo empecé a trabajar en cine, cuando tenía nueve años, los niños se metían conmigo, pero yo tengo mi manera de ser y nunca he dejado que se sobrepasaran. Ahora lo llaman bullying, pero antes simplemente se "metían contigo". Es algo que lleva pasando desde hace muchísimos años. Al final sí que es cierto que hay una parte, porque La inocencia tiene mucha verdad, en la que cuenta cómo los niños se meten con los niños, los hombres son muy hombres y las mujeres son menos mujeres. Es algo que vivimos con ello y que poco a poco evoluciona. Por ejemplo, la guerra contra el machismo la llevamos librando cada día desde los años veinte. La peli respira mucha verdad y muchos valores de hoy en día.

CA: Yo no he vivido directamente esas situaciones, pero sí que las he visto en mi entorno. La película cuenta cosas reales que tristemente no han desaparecido. La educación es lo más importante. Cuando eres pequeño eres como una esponja. Si nos enseñaran mejor a no juzgar, a empatizar, a saber cómo te sientes, a tener una educación emocional, las cosas cambiarían mucho. No hay que cogerles a los niños de 13 o 14 años y decirles "esto no se hace", sino que es el entorno en el que te mueves, donde se está juzgando constantemente, y la educación temprana es fundamental. Luego, más mayor, cuesta mucho desaprender algo que adquieres de pequeño.

En relación a esto, hay momento muy simbólico en el que Lis y su amiga pegan a Rocío por meterse con ellas. Entonces la madre de Rocío llama a las otras dos madres y las tres se reúnen con sus hijas y acaban discutiendo entre ellas por ver quién es el responsable.

JB: Exactamente. Los niños lo ven en casa. Si ven a los padres meterse con los compañeros de trabajo o el actor que ven en la televisión, la cosa va mal. Además en España lo tenemos peor, porque tenemos las cosas malas pero además potenciadas: que si nosequién es mejor que nosotros, que lo que hacemos está mal, como el cine español, que dicen que es malísimo pero fuera de España lo consideran muy bueno porque con poco presupuesto hacemos grandes obras, etcétera. Nos tiramos piedras constantemente. Eso se refleja después en la sociedad.

¿Cuál ha sido el momento más duro de rodar?

CA: En las que chillo y saco toda la rabia, hasta el punto de agobiarme muchísimo y de sentir que no podía hacerlo. Luego son las que más me gustan, porque lo conseguía sacar, pero fueron las que más me costaron.

JB: Para mí la escena del toro embolado. Tener que rodar eso... Me puse muy triste ese día.

CA: Además, cómo se graba el sonido. Yo lo vi, y como soy valenciana y estoy acostumbrada a esas cosas, no le di mucha importancia. Es lo que hablábamos antes: te acabas acostumbrando y no te das cuenta de lo que estás viendo. Después lo vi en la pelicula y me pareció muy duro.


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