Crítica de ‘Bad Boys for Life’: el retorno de Will Smith y Martin Lawrence como dos policías rebeldes

Porsches que se dejan las llantas derrapando en el asfalto de Miami, helicópteros explotando en pleno vuelo y bazocas contra motos

Will Smith y Martin Lawrence en Bad Boys for Life Crítica

Will Smith (i) y Martin Lawrence (d) en 'Bad Boys for Life' / Imagen promocional / Sony Pictures

Porsches que se dejan las llantas derrapando en el asfalto de Miami, Helicópteros explotando en pleno vuelo, bazocas contra motos y una enrevesada historia de brujería y relaciones paterno-filiales enfermizas con giros de trama “sorprendentes”. Bad Boys for Life es un popurrí de clichés del género dopados de la adrenalina típica del cine de Michael Bay.

Will Smith y Martin Lawrence no consiguen sacar a flote una historia endeble e inconexa que aturde al espectador con numerosos saltos temporales mal explicados y una abundancia de efectos especiale (que tampoco son nada del otro mundo, pues el presupuesto de la película es "tan solo" de ochenta millones de dólares).

Bilall y Adil (así firman la película el dúo directivo) se escudan en que se trata de una comedia y con ello justifican que todo valga, pero la incoherencia narrativa y las constantes derivas argumentales ya no funcionan. Sus dos predecesoras, las míticas Dos policías rebeldes, al menos mostraban algunas secuencias que parecían lo más mínimamente realistas.

Los cineastas tenían opción de crear un producto original que se rebelase contra sus antepasadas y las mejorase, pero se queda solo en la carcasa; en un enorme tráiler de dos horas que parece la antesala de la verdadera película que nunca acaba de llegar.

Martin Lawrence (i) y Will Smith (d) en una secuencia de 'Bad Boys for Life' / Imagen promocional / Sony Pictures

La misión del cine

El dúo protagonista tiene química y Lawrence es quien se gana al público con sus intervenciones. Reconozcámosle la virtud de ser un tipo gracioso. Sin embargo, ni sus descabellados arranques cómicos ni sus (forzadísimas) muecas consiguen que podamos tomarnos en serio este producto vacío que revela el nihilismo de una industria preocupada por alimentar a un público ansioso de explosiones, disparos y superpolicías inmortales e intocables pero cuya inteligencia y sentido del buen gusto no respeta.

Si valoramos el cine por dar lo que promete sin arriesgar, Bad Boys for Life es perfecta. Sus actores cumplen y la trama es lo suficientemente absurda como para dejar las neuronas en reposo. Hagámonos los sorprendidos cada vez que una moto salta por los aires. Pero si lo que admiramos del Séptimo Arte es que subvierta los parámetros estilísticos convencionales y nos ofrezca productos frescos y llenos de vida que traten de romper los esquemas de la industria, entonces aspira a convertirse en uno de los fracasos más rotundos de año.

Lo peor de todo es la pereza que se desprende de un guion vago e incoherente que teletransporta (casi literalmente) a los personajes de un lado a otro de la ciudad o el continente. Situaciones imposibles y diálogos del estilo "¿tú qué tal?, bien ¿y tú?" copan la historia. Ni profundiza en sus motivaciones o intereses ni los da un trasfondo humano.

No nos duele que uno de los secundarios importantes muera destrozado por una bala ni tememos por la vida del resto del equipo AMMO que acompaña a los protagonistas en su peligrosa aventura policial. Les falta verdad, sea o no una comedia descabellada.

La historia está tan llena de clichés que a veces el desarrollo de la trama causa alipori por su infantilismo. Hay hasta una bruja lideresa de un cartel mexicano (¡malditos topicos!) que reza a la muerte para cumplir sus tétricos objetivos. La última media hora ya no se sabe si Bad Boys for Life es una película de acción, de aventuras fantásticas, de terror o de ciencia-ficción. Un popurrí de géneros horripilante sin pies ni cabeza.

Valoración: 3/10


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