Alice Kellen: “En la era de las app de citas cuesta encontrar a alguien que realmente te quiera conocer solo a ti”

‘Nosotros en la luna’, su última novela romántica

Alice Kellen

Esta es la primera imagen que inspiró 'Nosotros en la luna'. / @alicekellen_ / Instagram

Estamos metidos en el mes del amor y qué mejor que disfrutarlo con un poco de novela romántica. Una autora que empieza a ser imprescindible en el género, dentro de nuestro país, es Alice Kellen, una valenciana que aplaude la evolución que está teniendo este tipo de literatura en los últimos años.

En esta ocasión, Nosotros en la luna comienza con un encuentro casual en París. Una inglesa, Ginger, conoce en el metro a un americano, Rhys y comparten una noche inesperada que no entraba en sus planes. Luego les separa la distancia de sus hogares y encuentran en el mail el medio para ir conociéndose a lo largo de los años.

Ella es una estudiante que tiene claro que acabará trabajando en la empresa de su padre. Él es un DJ que vive el momento y el lugar que le toca.

Como en otras ocasiones, la música, vuelve a tener un gran protagonismo en la prosa de Kellen que nos habla de madurar manteniendo la esencia. ¿Es posible?

He empezado tu novela y en seguida me ha venido a la cabeza Antes del amanecer… Luego he leído en el dossier que era un referente, ¿Qué te gustó de esa saga tan clásica?

Me gustó que dos personas que se puedan conocer y ese primer flechazo, esa chispa cuando ves a alguien y una noche en una ciudad…me parece un punto de vista interesante. Luego, en este caso, empieza así pero es solo el comienzo, toda la novela es como se conocen a través de los mails. Pero esa película siempre me ha gustado desde muy jovencita, la trilogía entera.

Hablando de referentes: El Principito y Peter Pan y Wendy… Eso ya dice mucho, ¿no?

Es una novela en la que se habla un poco de madurar pero al mismo tiempo no perder tu esencia o el niño que llevas dentro. Los sueños que tenemos cada uno van asociados a ese niño tuyo que tienes ahí y no tienes que perderlo. En el día a día cuesta mirar alto. El principito es mi libro preferido y fue genial hacer un pequeño homenaje, son muchas metáforas.

Dos referentes que tienen mucho que ver con el volar. Tú publicaste El chico que dibujaba constelaciones (obra anterior) y ahora Nosotros en la luna, ¿qué tienes con el espacio?

Tiene algo muy bonito el tema del cielo, entre el misterio y lo mágico que parece. Son referentes distintos, en este caso el tema de la luna es un poco porque él le dice a ella que quizás es una persona que tiene demasiado los pies en la tierra y que, a veces, no pasa nada por dejarte llevar un poquito y mirar hacia la luna. Es un juego que tienen entre ellos, de nosotros en la luna, como que nos vamos del día a día, la vida más en la tierra, más aburrida.

En esto del amor, ¿dónde es mejor tener los pies?

A medio camino. Está bien la parte de dejarte llevar un poco y no pensar tanto pero son las dos partes. Cuando se conocen, es el flechazo, esta persona me interesa, conecto. Pero luego se pasan años hablando por mail y esa es la parte de conocer de verdad a la persona. Después del primer encuentro, la realidad del día a día, qué carga cada uno, qué problemas, qué sueños…

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En la era de las apps de citas, todavía hay quien encuentra el amor de manera casual… ¿es realista?

No lo sé. Yo cuando conocí a mi pareja no existía nada de esto de Tinder. Yo le encontré así, fue una noche que me tropecé con él en el paseo de la playa y lo conocí. Quiero pensar que aun existe esa posibilidad pero cada vez es más difícil. Estas webs de citas tienen algo positivo, la facilidad para conocer a alguien pero esa facilidad nos hace más retraídos cuando salimos a la calle, el tú a tú. A veces lo he pensado. En los 80, ¿cómo se conocía la gente? Había mucha gente que no se quedaría soltera para siempre, ¿cómo se conocía?

En esta novela no se conocen por una web de citas pero sí tienen esa parte de conocerse de manera virtual, a través del mail.

Es un poco la parte más romántica para mí de la historia, adaptado al día de hoy. Antiguamente la gente se veía unas cuantas veces y luego era por carta. Te enamorabas por la palabra, no tenías ni gestos, ni miradas, ni sonrisa, ni guiños… la parte de enamorarte de alguien sólo por lo que compartes, me parece más íntima, más confidencial. Te enamoras realmente de la personalidad y de lo que te está diciendo la persona. Creo que hoy, en la era de las apps, cuesta encontrar a alguien que realmente te quiera conocer de verdad, a ti solo, no a ti y a 20 personas más.

París… vamos al ideal de la ciudad romántica… no falta ni la torre Eiffel… Algunos lo llamarán cliché…

Realmente es un cliché pero hay algunos que son clichés que no pierden su punto. La mayoría de la novela se desarrolla en Londres, Ibiza, Australia, pero el inicio, el punto de partida tiene lugar en París, no podía ser de otra manera, la ciudad del amor. Me pareció simbólico.

Lo de tras una ruptura coger un avión como reacción loca, ¿te ha pasado alguna vez?

Son ideales. Ginger es un personaje como de tener su vida ordenada en su cabeza. Desde joven, está estudiando en la universidad, pero tiene claro que va a acabar trabajando en la empresa de armarios de su padre. Su vida es sin sobresaltos, sale con el mismo chico desde los 16 años y es muy de seguir las normas. Es lo único que hace por sorpresa en su vida, en ese momento, es ‘voy a hacer una locura’ y se va con su mochila y le sale todo mal.

Una noche lo cambia todo… ¿puede tener tanto peso una sola noche o eso es idealizar mucho?

Una noche es el comienzo de una amistad entre ellos que, poco a poco… el comienzo es una amistad.

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De todas formas en novelas como esta se idealiza mucho la idea del amor, ¿eso no puede crear un poco de frustración en los jóvenes que elevan sus expectativas y luego la realidad les devuelve los pies al suelo?

Yo creo que depende de qué novela. Hay muchas novelas románticas que son más idealistas, y yo tengo alguna, que te pueden hacer anhelar algo así. Esta historia, dentro de que es una novela, es más real porque no es algo inmediato, no es tan sencillo. Cada uno tiene sus problemas, sus preocupaciones, viven en ciudades distintas…y lo que tienen es una amistad, más que otra cosa, solo que poco a poco va más. También es interesante en la novela romántica mostrar los problemas por los que se puedan pasar, o que no siempre se acaba con la persona adecuada a la primera, tienes que conocer a otra gente. A veces parece que en estas novelas está ella, él y no puede haber nada más pero en la vida real das muchos tumbos hasta que conoces a la persona que de verdad te interesa.

Surge una amistad de esas que se convierten en algo casi dependiente… ¿eso es bueno o malo?

No es necesario pero llega un punto en el que ellos están tan acostumbrados a que llega el final de la noche y hay un mensaje al otro lado de la pantalla que es, al final, como esa persona con la que hablas y al final de día le cuentas lo que has hecho, tus problemas y te sientes un poco comprendido y escuchado aunque no esté cerca. Es lo que quería tratar, cómo dos personas que estaban tan lejos se podían sentir tan cerca.

Dar el paso de una amistad a algo más, eso es algo que muchos se plantean en algún momento de sus vidas, ¿algún consejo?

Lo que más puede dar miedo es que si das el paso y no sale bien no sólo pierdes a una persona que te gusta sino que pierdas a esa persona que tenías ahí todo el día. A lo mejor no la pierdes pero que sea igual, es muy complicado, es otro tipo de relación.

Tenemos a una prota con la vida muy estructurada y guionizada, con cimientos medio impuestos y poco cambio, frente a un chico que vive el día y le gusta un poco la anarquía y el movimiento. ¿Es una manera de remarcar que los polos opuestos se atraen?

Lo que quería mostrar es que cuando da comienzo, Ginger está muy perdida, tiene muchas dudas, no sabe qué hacer con su vida. Él parece lo contrario, que está muy seguro, que tiene claro lo que le gusta. Desde ese punto de partida, los dos evolucionan en direcciones distintas. Mientras que ella se va encontrando, él se va perdiendo. Es el contraste de que no siempre todo es lo que parece. Ginger en el fondo es muy fuerte y él muy vulnerable.

En esa primera noche en París ya bailan al ritmo de Serge Gainsbourg y Jane Birkin…todo un clásico de la música francesa y de la música romántica en general… ¿cómo la elegiste?

Surgió, como casi todo en esta novela. Estaban en París y no pensé que no podía haber una canción más sensual que esta. Sus voces y todo me parece como que te transmiten muchísimo en cuanto la escuchas. Pensé que era perfecta para ellos.

Él es DJ, ¿conoces a alguno en el que te hayas inspirado?

Uno de los más importantes de la playlist de esta novela es Avicii que falleció hace unos años. Rhys es DJ y en parte sus canciones me inspiraron muchísimo mientras escribía. Rhys, en concreto, sería Without you. Avicii siempre es el que más me había gustado y cuando murió me dio mucha pena. Cuando estaba escribiendo la historia sus canciones me hacían verle mucho en Rhys y cuando terminé el libro, fui al principio y decidí añadir otra frase de Avicii como para decir ‘me has inspirado muchísimo’.

Trasladas esa idea de músico libre y romántico…¿volvemos a los clichés?

A él le gusta ese estilo de vida pero pienso que estar buscando tantos sitios es la búsqueda de ti mismo, que no te encuentras en ningún lugar y cada vez estás más perdidos.

¿Qué papel juega la música en tus novelas?

En la anterior bilogía los Beatles era un hilo conductor. La música te inspira en todo. En El chico que dibujaba constelaciones, que estaba ambientada en los años 50, puse una playlist porque la música te va guiando. Tú escuchas una canción y te traslada a algo, a un sitio, un momento. Es un medio para comunicar tan directo y mágico…

¿Cuál ha sido tu último descubrimiento musical?

Últimamente estoy escuchando mucho, que ya sé que son muy conocidos pero que yo no los había escuchado antes, Miss Caffeína, y me están gustando un montón. No les conocía.

¿Haces casting para crear tus personajes, les pones caras conocidas?

A veces sí porque, lo típico, las lectoras te piden el tablero de Pinterest. Lo haces aunque no son iguales exactamente como te los imaginas. Ginger creo que elegí a Emilia Clarke pero en morena y él, el chico que salía en la serie de Narcos, el rubio, que no me acuerdo del nombre.

Por cierto que tus protas son un americano y una inglesa, ¿no nos engancharían tanto si fueran María y Manuel?

Tengo dos novelas ambientadas en Valencia, en mi ciudad. Pero tengo esa curiosidad de querer cambiar porque el sitio donde ambientes, da mucho juego. La anterior bilogía era en las playas de Hawai y tengo otra en Alaska, te da mucho juego para la trama. Voy viendo lo que me puede encajar.

Nos acercamos a San Valentín y yo cada vez oigo a más gente que reniega de esta festividad… ¿tú qué opinas?

Yo no lo celebro, me cuesta recordar mi aniversario como para recordar San Valentín.

No te pega.

Ya, no me pega, pero es así. En el día a día no soy muy romántica, lo soy en otros sentidos de más detallitos pero no así. Siempre que sea celebrar algo bueno, celebrar el amor, bienvenido sea.

Si hablamos de novela romántica, aparte de ti, ¿qué autores consideras imprescindibles?

Taylor Jenkins me gusta porque no sé cómo lo hace pero consigue tratar temas muy concretos y no tiene una prosa con florituras ni nada pero tiene este tipo de frases que te dejan en el sitio, super sencillas pero super punzantes, que dices ‘ostras, no me puedo olvidar de esta frase’. Le da mucha profundidad sin regodearse en el drama. Me gusta mucho Kristin Hannah y Jojo Moyes, varía mucho, cada novela es muy diferente a la anterior. Me gusta que todas tienen un poquito de amor pero las abres y no sabes lo que te vas a encontrar.

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Daisy me acompaña a Barcelona 📖 (están las autoras que me gustan y luego #TaylorJenkinsReid ❤)

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Pero la novela romántica, pese a que todavía se sigue viendo como un cliché, ha abierto muchísimo su abanico de temas.

Yo estoy a favor, y hay lectoras románticas que se te echan encima, pero estoy a favor de los finales no felices o tristes si hay amor. Una novela de Jojo, como Antes de ti, es de amor, a lo mejor no para siempre, pero toda la historia gira en torno al amor y hay veces que puede ser un final bonito aunque sea triste. Me gustaría que el género tuviese más libertad.

Pero empieza a tenerla…

Empieza pero ha costado mucho. Ahora te puedes mover un poquito más. La gente también está cansada de siempre la misma estructura y el mismo final y eso hace que se abra. Hasta hace poco solo se consideraba romántica si se conocen, toda la novela gira en torno a su historia de amor y al final acaban juntos y antes, aún era, y con boda y con hijos. Hemos superado eso pero era un poco frustrante, ¿qué voy a escribir, el mismo final 20 veces? Quieres probar otras variables. ¿No pueden ser felices y no tener hijos?


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