Íñigo Aguas: Hablamos de la primera novela gay erótica juvenil que se publica en España

Sexo, Grindr, bullying, ‘Élite’, tabúes…

Íñigo Aguas

Íñigo Aguas publica su primera novela. / Planeta

Íñigo Aguas tiene 23 años y ya ha publicado dos libros. El primero fue un poemario que escribió a consecuencia de una ruptura, la que tuvo con el único novio que ha tenido de momento. Ahora llega con su segundo texto que presenta como la primera novela gay erótica juvenil que se publica en España.

Los cuerpos de la habitación roja es la primera parte de una bilogía que nos cuenta la historia de Eric y Álex, dos chicos que no acaban de aceptar su condición sexual y aprenden a lidiar con ella juntos.

Retrata los miedos propios de una situación así, la presión de amigos y compañeros, el choque de caracteres, las primeras experiencias sexuales, la aceptación de la familia… una montaña rusa de sentimientos con los que muchos jóvenes tienen que lidiar en su día a día.

Una novela sin tabúes, explícita y escaparate de una realidad que cada vez es más asiduas de películas, series y, ahora literatura, dirigida a los más jóvenes.

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Íñigo compagina la literatura con sus estudios universitarios, después de dejar aparcado su inicial coqueteo con el modelaje. Porque sí, no se puede negar, es un chico guapo, de esos que llaman la atención. Pero que nadie le prejuzgue porque tal vez se equivoque. Este chico que escribe escenas sexuales sin ningún tapujo, en realidad es un joven tímido y cargado de inocencia.

En Madrid, a donde ha llegado desde Pamplona, ha encontrado una familia, de esas que se escogen, con la que se siente a gusto. Entre sus buenos amigos está Sonia, de Sweet California. Con todos estos antecedentes, comenzamos una charla que no vetó ningún tema y con la que muchos jóvenes de su edad se pueden ver reflejados.

Bueno Íñigo, 23 años y ya tenemos tu segundo libro entre manos…vas rápido, ¿no?

Sí, yo estoy encantado y flipando. Se me hace super raro cuando lo pienso. Cuando trabajas en algo tanto, que solo está en tu habitación, de repente, que lo veas en las librerías, como que no te lo crees.

¿De dónde viene tu afición por escribir?

Me gustan los libros desde que soy pequeño. Mi madre me dice que cuando tenía un año iba a las librerías y cogía un libro y era super cuidadoso pasando las páginas, aunque no entendía nada. Siempre me gustó ir a las librerías, soy una persona muy nerviosa y me relaja mucho. A raíz de ahí, leer y escribir.

De aquella época en la que empezabas a escoger tus primeras lecturas, ¿qué recuerdas que te enganchara?

Tenía sentimientos encontrados porque había libros que me recomendaban para leer en la escuela que no me gustaban nada y peleaba un poco con mis compañeros porque luego les decía, ‘que no, que no, que hay libros que están bien’. Que me encantase, el primero que me viene a la mente es Memorias de Idhun de Laura Gallego. Me encantó, fue el primer libro al que estuve super enganchado.

¿De dónde sale la historia de La habitación roja?

Si te soy sincero, estaba en el gimnasio, se me ocurrió una idea…es muy cutre, pero estaba en el gimnasio, se me ocurrió y dejé las mancuernas y me grabé un audio en un grupo de whatsapp mío. Hice un audio de cuatro minutos y después empecé a escribir la historia.

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Se presenta como la primera novela erótica gay juvenil que se publica en España, ¿qué te produce eso?

Mucha ilusión, para mí es un honor, es genial. Creo que esto es algo necesario y queda tanto por hacer que no lo veo como un referente sino como algo necesario, pero no para tenerlo ahí sino para que siga habiendo más novelas y que la gente se anime a escribir más historias así.

¿Tuviste claro desde el principio que iba a ser una novela erótica?

Sí, era lo que me pedía la historia. Era lo que más me apetecía. Había leído muchas novelas de historias entre dos chicos y siempre llegaba un punto en el que vivieron felices y comieron perdices, pero nunca les veías comiendo las perdices y quieres un poco más. Esa fuente la tenía en la literatura erótica heterosexual, pero en la otra no tenía porque cuando había algo era muy mínimo, que casi te lo tenías que imaginar. Yo quería una novela en la que pudiesen decir, en plan, ‘tiene una polla increíble y no sé si me va caber en el culo’ que es lo que ves aquí también. Rompe con todo eso.

Choca leer en tus agradecimientos que eras “el chico pringado, extremadamente tímido”…, ¿en qué momento cambió todo?

Eso realmente no ha cambiado. Me acuerdo que cuando volví a Pamplona estaba con una vieja amiga y me dijo que le molestaba un montón que ahora hubiese gente que le dijese en Pamplona ‘buah, pues a Íñigo me hubiera gustado conocerlo, ahora sí que le conocería’. Le daba rabia que ahora que había publicado la novela la gente se interesase por conocerme. Igual por mi timidez, ahora en la universidad he espabilado un poco más, pero cuando me muevo en un espacio con pocas personas estoy cómodo, pero si me pones en una clase con gente que no conozco, al principio me cuesta arrancar. La gente que me conoce, me dice ‘al principio pensaba que eras extranjero porque no hablabas’, pero luego ya no callas. Cuando estaba en el instituto empezaba a notar que me gustaban los chicos y me sentía raro porque no había tenido ninguna referencia, no había leído ningún libro con una historia entre dos chicos, ni había visto ninguna película, ni en Disney había visto ninguna historia entre dos chicos. Para mí era raro porque era como en plan, ¿qué pasa aquí? Me sentía raro y mal.

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De hecho, en esos mismos agradecimientos cuentas que en el instituto todos hablaban de sexo y tú te sentías raro pero, te has puesto las pilas, ¿no?

Ya (risas)… yo di mi primer beso cuando tenía casi 19 años y había gente con 12 que ya había tenido relaciones sexuales. Yo era un pringado, recuerdo que llegué a primero de la ESO y no sabía lo que era hacerse una paja. Me acuerdo que había dos chicas que me hicieron comentarios sobre eso y le pregunté a mi madre qué era eso… no sabía… era super inocente. Mi madre, que es super pudorosa, no me sabía decir nada y yo le dije, ‘¿qué será, mear raro?’. Y cuando me hablaban de una tía yo era como que tampoco es que me apeteciera besarla, era un tema que evitaba hablar porque veía que lo que me estaban contando no encajaba con mis gustos.

Y entonces tu madre, que dices que es muy pudorosa, ¿qué te ha dicho cuando ha leído tu novela erótica?

Me ha dicho… ‘uy, pero, ¿esto se lo lee la editora, no te da como cosa?... es mi madre, llega un momento en el que se acostumbra. Yo cuando estaba escribiendo el libro le decía, ‘me voy, que me están esperando para follar’, y me refería a que me estaban esperando ellos (los personajes) porque los había dejado a mitad.

De todas formas, hablas de esas dudas respecto a tu sexualidad y el no encajar… ¿eso no está todavía superado en estas nuevas generaciones?

Yo cuando estaba en el instituto, no. Me acuerdo que cuando yo todavía no sabía que me gustaban los chicos tuvimos una charla sexual en clase con una mujer que en ningún momento tocó el tema del colectivo, era solamente para tema de precaución, para evitar enfermedades y para no quedarte embarazado. Me acuerdo que un tío soltó, ‘pero Íñigo no, que Íñigo es maricón’, y todo el mundo riéndose. Y yo dije, ‘no es verdad’, pero porque ni yo sabía lo que me gustaba. A mí me han machacado con eso antes, incluso, de que yo supiera que me gustaban los chicos, ya me estaban diciendo ‘estás haciendo esto mal’.

Entonces, el miedo que sienten tus personajes porque la gente descubra que son gays, lo has vivido tú, ¿no?

Eso lo he vivido yo como lo han vivido…de momento, todos los chicos que se han leído el libro me han dicho lo mismo, que reflejo muy bien el miedo porque es el miedo que han tenido, pero no es mi historia. No es autobiográfico, el sentimiento de miedo sí, pero el resto no.

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Cuando se publicó 50 sombras de Grey, la saga erótica que mediáticamente se tiene como referente muchos dijeron que era como literatura para mujeres frustradas, ¿para quién es esta novela?

Yo creo que frustrada estaría la gente que no se lo ha leído. Esta novela es para todo el mundo. Mi primera lectora fue mi editora, que es una mujer con hijos, no es una chavala de 20 años. Me encantaría que lo recomendasen en el colegio, sería genial.

Siguiendo con los paralelismos con 50 sombras, aquí nos encontramos con la habitación roja que, aunque no tiene nada que ver, conserva el color, ¿rojo y sexo son indisolubles?

El rojo es sexo. Yo que empecé estudiando Bellas Artes, el color rojo siempre me ha llamado mucho la atención, es la sensualidad. Además, cuando escuchas lo de la habitación roja piensas que es algún tipo de fetiches, pero cuando lees el libro, descubres que no es eso, es el armario donde se esconden ellos.

Y acabo lo de los paralelismos con el tema de las relaciones tóxicas, se definió así la pareja de Christian Grey y Anastasia, ¿a la tuya podríamos ponerle ese calificativo?

Te voy a ser sincero, cuando cree los dos personajes, quería que fueran un poco extremos porque me daba mucho juego a la hora de escribir la trama. Una persona me ha dicho que Álex es tóxico… sí… pero Eric también. Los dos son tóxicos, pero porque tienen miedo por lo que están sintiendo.

Álex es un chico con reacciones violentas, muy posesivo, celoso… cualidades que no habría que justificar, ¿no?

Es mi personaje favorito. Si lees el primer libro te cae mal pero en el segundo libro ese comportamiento se corrige porque no es el camino que tienes que seguir.

Eric recurre a Grindr, una app de citas, ¿qué opinión te merece esta manera de relacionarse?

Los cuatro mensajes que hay en la escena de Grindr son mensajes que yo he recibido. Eso es lo único es lo único que es real, no he movido ni una coma. Había algunos que no he podido poner porque eran demasiado. Tengo Grindr y Tinder y me dicen ‘¿para qué tienes Grindr si no quieres follar?’. A ver, IG es al final la nueva app para ligar, el que dice ‘yo no tengo Tinder’ pero tiene IG, das cinco ‘likes’ a una persona, el otro los ve, y si te los devuelve, empiezas a hablar…al final, la culpa no es de la aplicación sino del uso que le des. Yo solamente he tenido una pareja en mi vida y al chico lo conocí por Grindr. Me decía ‘ay, no digas que nos hemos conocido por aquí, di que nos hemos conocido por IG’, y a mí me preguntaban dónde nos habíamos conocido y yo decía que en Grindr… qué más da.

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Al final das un golpe de efecto para engancharnos de cara a la segunda parte, ¿qué nos puedes adelantar?

Os puedo adelantar que sale el 2 de junio. Se titula Los cuerpos de las últimas veces y tampoco puedo adelantar mucho más porque si no, hago spoiler de la primera.

En IG podemos ver un desnudo tuyo y al lado escrito: “Mi físico no corresponde a un canon de belleza. Mi físico me corresponde mí y los prejuicios a quien no sabe ver”. Ser el chico guapo, ¿te ha restado credibilidad como autor?

No lo sé. Cuando empecé a subir cosas de las que escribía era en plan ‘eres guapo y escribes’ como si ambas cosas no fueran posibles. Cuando era pequeño todo el mundo decía ‘ay, qué bien dibujas’ y yo tenía que decir, ‘no qué va, no dibujo bien’, para que la gente dijera ‘bah, sí, que sí que dibujas bien’ porque si decía ‘gracias’ era como ‘qué creído’. La gente te dice algo bueno, pero le tienes que responder con algo malo porque si no te tachan de prepotente. Si ahora subo una foto y digo ‘estoy buenísimo’ van a pensar que soy un creído, pero si digo ‘antes no me quería nada y ahora sí que me quiero y estoy muy bueno’, van a decir ‘mira qué bien, que antes estaba fatal y ahora muy bien’. La sociedad te invita a decir cosas positivas sobre ti, pero primero tienes que decir las negativas, es un poco triste. Sí que está el prejuicio, y encima rubio, imagínate…

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Estudias, escribes y si te plantas incluso te lanzarías a la interpretación, ¿no? Y lo digo por la foto con tu amiga Abril en la que dices que encajarías muy bien en la temporada 3 de Élite.

Me encantaría.

Caray con el tímido…

Antes, cuando trabajaba como modelo, la gente me preguntaba, ‘¿tú cómo trabajas como modelo si luego eres tímido?’. Es un trabajo. Estaba casi en pelota picada y no me daba vergüenza, pero porque mi chip cambiaba, sabía que tenía que ser profesional. Te lo tienes que creer y ya está. La interpretación es un reto.

Y como público potencial de Élite, ¿cómo la valoras?

A mí la serie me gusta, me parece que es fácil de seguir y que engancha.

Series como esta, ¿están ayudando a romper tabúes?

Sí, Élite, la relación entre Ander y Omar, no es la que estamos acostumbrados a ver de manera tan explícita.

Y series como Élite o Euphoria, ¿crees que realmente reflejan cómo es la juventud de hoy en día?

Euphoria no la he visto, solo el primer capítulo y me pareció un poco extremo. Al final todo tiene parte de realidad, hasta los extremos. No refleja toda, pero parte de la realidad sí.

Eric tiene una mejor amiga, Gala, ¿en tu vida real esa persona es Abril, la chica con la que compartes tantas fotografías?

No, Abril es mi mujer. Tenemos una relación que es más que mejor amiga. Tenemos toda la confianza del mundo. Y no es Gala, para nada.

También he visto en tu grupo de amigos a Sonia de Sweet California, ¿de dónde viene vuestra amistad?

Yo la conozco por Abril, conectamos muy bien. Ella sí que es de mis mejores amigas. Abril es como mi mujer, y de mis mejores amigas en Madrid, sería Sonia.

Vamos, que eres de los que vemos en los conciertos de Sweet California…

No, concierto todavía no he ido… fatal…pero porque no han coincidido las fechas, pero nos vemos todas las semanas.

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Volviendo a la novela, en los tiempos que corren, hay muchas posibilidades de convertir las historias en series de alguna plataforma, ¿te gustaría?

Me encantaría.

¿Les pones rostro a tus personajes?

No. Además, me encanta que me hayas preguntado eso porque me pasa que no le pongo rostro a ningún personaje de ninguna novela, nunca veo sus caras. Los veo como si tuvieran una sombra negra, es super raro. Por eso luego me gusta leer manga y me gusta tanto el cine porque ahí, lo imagino.

Si fuera una serie, ¿qué banda sonora le pondrías?

Me gusta mucho la canción de Say something, de Christina Aguilera y A Great Big World, porque por vivencias personales me tocó en un momento como muy malo y me gustaría para alguna escena como muy dramática. Luego alguna que fuera un poco más movidita.

¿Qué sonaría en la habitación roja?

Pondría rollo más al estilo de 50 sombras. Me gusta mucho Dance without you, de Skylar Grey, no sé si pega mucho para una escena sexual, pero yo cuando la escucho, me la imagino así, por el ritmo que tiene y todo. También, para algo más suave, algo de Lana del Rey…aunque las escenas sexuales que hay aquí, no son suaves.

Ya para acabar, ¿pretendes mandar algún mensaje con esta novela?

A mí me encantaría que se lo leyera todo el mundo, sin prejuicios. He hecho lo que me ha dado la gana y, en realidad, todos tendríamos que hacer lo que nos diese la gana mientras no hagamos daño a otra persona. Mi mensaje podría ser ese: “tío, no tengas miedo que tienes muy poco tiempo en la vida como para preocuparte por cómo quieren otros que vivas tu vida”. Con todo esto del pin parental… parece una locura lo que te voy a decir, pero me encantaría que esta novela la recomendasen en el instituto. Viene bien para el que se siente diferente o para cualquiera, todos tenemos miedo y a todos nos gustan que nos quieran.


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