Raúl Arévalo: “Tengo un guion entre manos, estoy deseando volver a dirigir”

El actor nos explica lo arriesgado de rodar una propuesta basada en una obra de teatro y grabada en un espacio cerrado durante hora y media

Raúl Arévalo entrevista

Raúl Arévalo durante la presentación de la película 'El Plan' / Itahisa Hernández / CoolMedia/NurPhoto vía Getty Images

Tanto Antonio de la Torre como Raúl Arévalo son cercanos y abiertos. El primero se mueve mucho, es más dicharachero y mira fijamente todo el rato. Arévalo es más sobrio, reflexivo y macera mucho las respuestas. Se nota que tiene experiencia en la dirección. De él decía De la Torre que tenía un verdadero espíritu de cineasta, porque llevaba siempre todos los departamentos en la cabeza.

Nos sentamos en una salita anexa en la librería Ocho y Medio de Madrid. Él presenta El Plan, la ópera prima de ficción de un prometedor director llamado Polo Menárguez. La trama gira en torno a tres hombres que idean un truculento plan tras quedarse en paro. Una historia basada en una obra de teatro que se desarrolla durante hora y media en una misma habitación.

Se ha comparado mucho El Plan con grandes clásicos de Lumet y Polanski. Tú que tienes experiencia en la dirección tras rodar Tarde para la ira... ¿Cómo se consigue mantener el atractivo de una películas que es una adaptación teatral en un mundo tan comercial? 

Las películas, si tienen una historia que es buena e interesante con unos personajes bien escritos, siempre van a interesar al espectador. Técnicamente no puedo evitar pensar que lo difícil en este tipo de producciones basadas en obras de teatro es que cinematográficamente puedas plantear una narración moviendo la cámara por localizaciones muy reducidas durante hora y media. Eso es una dificultad, pero ahí está el arte. Una película que a mí me fascina y que es súper mainstream pero que no está basada en una obra de teatro es Enterrado, de Rodrigo Cortés. Todo está rodado en un ataúd, pero te tiene con una tensión acojonante durante hora y pico. Eso sí que es el límite. Los planos van cambiando pero todo dentro de esa caja.

Entonces es una apuesta bastante arriesgada...

Sí, es una apuesta arriesgada pero no solo por la historia, sino porque te pone de manifiesto que cada vez se reduce más ese hueco o abanico de temas de películas que no sean supertaquilleras o comedias y thrillers muy efectistas. Oye, que son maravillosos y necesarios, pero cada vez hay menos espacio para gente que quiera apostar por películas que quieran tocar otro tipo de temas menos comerciales. Eso sí que a mí, como espectador, no me gusta.

He oído que durante algunos pases de la película la gente se reía, a pesar de que al final había un giro de trama amargo. Tú, que lo has vivido desde dentro... ¿Consideras que El Plan es comedia o drama?

No sé cómo la venden, pero El plan tiene ambas cosas. No la vendería como una comedia para nada ni creo que sea un drama puro. Tú la ves solo en tu casa y no te planteas que pueda ser una comedia. Lo que sí pasó, y esto sorprendió mucho a Polo Menárguez, fue que durante el festival de Sevilla y de Valladolid, con la sala llena, la gente se empezaba a despollar; no paraba de reírse. Yo no estaba, pero Antonio, Chema y Polo se quedaron flipando. Les hacía gracia cosas que no estaban previstas que hicieran gracia. Es lo que tiene la comunión de una sala llena: se produce el efecto contagio. Entonces dices: si alguien va a ese pase la sensación es que estás viendo una comedia. Al menos hasta el final, que te pega un palo.

Los protagonistas son tres personajes con tres personalidades muy diferentes. ¿Qué representa cada uno de ellos? ¿Una actitud ante la vida?

Son tres personajes que se conocen de haber trabajado en una empresa de vigilantes de seguridad y que llegan al paro por circunstancias similares. El mío es el más joven. Ellos tienen un tipo de personalidad muy diferente y, probablemente, de no haberse conocido en ese entorno, no habrían sido amigos. Pero esos años compartidos hace que se haya estrechado la relación y se hagan amigos. Es la gracia de esos personajes, tan diferentes a veces, que conviven y comparten. Ellos son muy inseguros, tienen una crisis de masculinidad tremenda, o una masculinidad mal entendida, con unos valores anclados en un tipo de educación retrógrada que comparten, aunque sea de una forma inconsciente, y con mucha carencia afectiva en su relación con las mujeres, ya sean novias, hermanas o madres.

Aparte de resultar diferente por estar rodada en un espacio pequeño, hay un tema omnipresente: el paro. ¿Hasta dónde crees que puede llegar la desesperación de la gente por conseguir un trabajo? ¿Conoces algún caso de alguien que, al borde del abismo, haya hecho alguna locura?

Hay gente de mi entorno que se encuentra o que se ha encontrado en esa situación y es desesperante. Hasta dónde pueda llevar la situación depende mucho de la persona y de cómo se lo tome. No será lo mismo una persona más depresiva que alguien activo que decida moverse para buscar lo que sea y sacarse las castañas del fuego. Unos serán alcohólicos, mientras quizás otros se queden tirados en el sofá. Depende de cómo te afecten los palos que te da la vida.

¿Vamos a verte de nuevo en la dirección?

Espero que sí. Tengo un guion entre manos con el que voy alternando mis trabajos como actor. Estoy deseando volver a dirigir, pero no tengo aún un plazo concreto. Y no puedo decir nada sobre el proyecto todavía...


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