14 cuestiones que nos ayudarán a entender nuestras emociones en este encierro

"Es similar a estar en 'Gran Hermano' pero agravado por las noticias que llegan de fuera"

Cuarentena

Entender las emociones en tiempos de cuarentena. / Getty Images

Cristina Andrades y Griselda Herrero, son una psicóloga y una nutricionista que han aunado conocimiento y experiencia para escribir Diario saludable desde la psiconutrición, un manual para entender la relación que hay entre nuestras emociones y la comida y que cobra especialmente relevancia en estos tiempos tan extraños que estamos viviendo a causa del coronavirus.

Ellas están programando encuentros virtuales para dar respuesta a todo lo que nos está sucediendo y la gestión que podemos hacer de nuestras emociones durante este encierro.

Nosotros hemos querido plantearles 14 cuestiones para tener herramientas básicas para lidiar con nuestra cuarentena: miedos, obsesión por hacer cosas, gestión de la información, alimentación, ejercicio…

#1. Para los que no entiendan de estos temas, ¿cómo les explicaríais lo que es la psiconutrición?

La psiconutrición es una forma de trabajar en consulta en la que se aborda el problema de forma conjunta entre un profesional de la nutrición (dietista-nutricionista o técnico superior en dietética) y un profesional de la psicología (psicólogo/a). De esta forma, no sólo se trabaja el síntoma sino también la causa que lo ha provocado, generando estrategias y habilidades para poder mantener los cambios a largo plazo y teniendo presente todas las variables psicológicas implicadas en la conducta alimentaria.

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#2. En esta situación tan extraña que estamos atravesando, ¿cuál es la recomendación básica que haríais?

A nivel alimentario, tratar de mantener los hábitos de la mejor forma posible, adaptándonos a las circunstancias particulares de cada uno. Intentar organizarse bien las comidas, comprar lo necesario, evitar tener en casa muchos productos no saludables, y aceptar que podamos tener un mayor estado de nerviosismo, y a veces hagamos peores elecciones. No nos sintamos culpables, simplemente intentemos aprender de ello y atender a nuestras necesidades vitales.

Desde el punto de vista psicológico lo más importante es escuchar nuestras emociones. Ante una situación como la que estamos viviendo todos sentimos miedo, preocupación, angustia y atender a lo que sentimos, así como compartirlo, es nuestra mejor manera de prevenir un malestar mayor a nivel de salud mental. Podemos compartir nuestras emociones con amigos o familiares, haciendo uso videollamadas o a través de la escritura.

#3. Cristina, en tu Instagram has compartido una guía básica para no aumentar la ansiedad en referencia al coronavirus: Hablar y controlar el acceso a la información, ¿de qué manera ayuda?

A través de todos los medios y canales (TV, redes sociales, radio, revistas online) disponemos de un flujo de comunicación continuado. Las noticias nos llegan a una velocidad de vértigo siendo muy difícil que nos dé tiempo a estabilizarnos y calmarnos de la noticia anterior. Ese es el motivo que nos lleva a los profesionales de la psicología a recordar la importancia de limitar la información similar en la medida de lo posible. Por ejemplo, puedo decidir informarme de la actualidad a nivel de salud a través de TV todos los días a la misma hora aproximada, será mi momento de informarme, y contaré con que posteriormente necesitaré un momento de calma para poder estabilizar las emociones que me generan esas noticias; quizás decido elegir otro medio para informarme de otra cuestión, como puede ser “la mejor manera de poder sobrellevar estos días”; pero realizo el mismo procedimiento: elegir un medio social, ubicarlo en un momento del día y asegurarnos de que podemos dedicarnos un ratito a leer, ver o escuchar las noticias y recomponernos.

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#4. Hay muchos jóvenes que piensan que esta enfermedad no les afecta a ellos, ¿algo que quieren creer como mecanismo de defensa o inconsciencia?

Las primeras noticias de este virus señalaban constantemente la vulnerabilidad de poblaciones de riesgo entre las cuales no se encontraban los jóvenes. Si unimos esta información social con la percepción del riesgo en población adolescente nos encontramos esta creencia de invulnerabilidad.

Igualmente, tanto en población adolescente como adulta, en esta situación social es probable encontrar dos respuestas prototípicas: La creencia de que aquello que está pasando es de menor gravedad o no nos ocurrirá nosotros y el alarmismo. Dos extremos que de igual forma pueden ser dañinos para las personas que lo viven pero que ambos son mecanismos que ponemos en activo en esta situación de crisis.

La posibilidad de infección afecta a todos, y aunque un gran porcentaje de la población es asintomática, eso no nos exime de la responsabilidad. Por otro lado, nuestro estado de salud sí nos va a influir en cómo respondamos a la infección, por lo que es muy importante mantener unos hábitos alimentarios adecuados.

#5. Parece que hay una obsesión por hacer cosas, ¿es normal?

Sí y no. Es normal desde el punto de vista de la rareza de la situación, de ser algo anormal que a todos nos ha descolocado. Ante esta circunstancia, activamos mil maneras de ocupar nuestro tiempo y el espacio que anticipamos que quedará libre. El peligro a nivel psicológico radica en que el aumento de tareas y actividades nos impidan conectar con la realidad que estamos viviendo y lo usemos como un mecanismo de evitación a la hora de conectar con nuestras emociones.

Por otro lado, el bombardeo diario de posibles tareas y maneras de ocupar nuestro tiempo nos lleva de nuevo a la “comparación” y el sentimiento de no estar haciendo bien si decido descansar un día completo. Cada uno de nosotros debe escuchar y atender a sus necesidades y, sobre todo, mantener en la medida de lo posible nuestras rutinas.

Por ejemplo, ¿es lo que haríamos normalmente un fin de semana de lluvia en el que decides no salir?

#6. También hay esa obsesión por estar conectados con el mundo a través de las redes sociales, ¿es bueno?

¡Claro que es bueno! Las redes sociales nos permiten conectar desde distintos lugares del mundo y con personas muy diversas, nos permiten compartir y reconocer que otras personas se encuentran en nuestra misma situación. Sin embargo, como todo, debemos hacer un uso de las redes sociales saludable. Por ejemplo: no debe ser nuestro único contacto con el exterior, si sentimos que alguna cuenta nos hace mayor daño que beneficio sería genial sentir que podemos eliminarla; y por señalar una más, es importante que tengamos presente la realidad que normalmente encontramos detrás de muchas cuentas (y ser consciente de que no mostramos todo lo que nos pasa y sentimos).

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#7. Cristina, también ofreces consejos para mantener la salud mental en casa, ¿crees que somos conscientes de cómo nos está afectando todo esto?

Probablemente aún no. Los primeros días nos reajustamos, tenemos la novedad de las tareas que no podemos hacer y las emociones aún no nos pesan tanto. Sin embargo, ya llevamos casi 15 días aislados y nuestra salud mental se verá afectada en la mayoría de nosotros. Eso no significa que no podamos poner en marcha mecanismos que nos puedan ayudar a sobrellevar de la mejor manera posible esta situación como pueden ser: Vestirnos y no pasarnos el día en pijama, ubicar un espacio para el teletrabajo distinto al lugar donde descansamos (puede ser la misma habitación, pero un rincón distinto), respetar los horarios de trabajo y descanso, aunque estemos en casa, contactar con el exterior a través de videollamadas, etc.

#8. Cuando vemos programas como Gran Hermano, con gente encerrada entre cuatro paredes, justificamos algunos de sus comportamientos por el aislamiento y el confinamiento, ¿aquí ocurre lo mismo?

Sería algo similar pero agravado por la información que recibimos desde fuera que actualmente no responde a buenas noticias. Imaginemos ese programa pero que cada día fueran consciente de cómo el exterior está sufriendo una crisis de salud, económica y que sus familiares pueden estar en peligro. Duele de simplemente imaginarlo, pues eso es similar a la situación actual. Más que nunca necesitamos apoyarnos en quienes tengamos cerca (a golpe de clic de videollamada) y protegernos física y también emocionalmente.

Recalcar de nuevo que protegernos emocionalmente no es evitar recibir información sino medir y ser responsables con el uso de los medios que realizamos.

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#9. Tantas horas encerrados, con las mismas personas, dicen que provocará muchos divorcios y un baby boom, dos realidades contrarias, ¿de qué depende el lado por el que se incline la balanza?

Va a depender de muchos aspectos, a nivel psicológico como estamos hablando la situación va a provocar distintas reacciones emocionales en nosotros. A la hora de estar en casa con nuestras parejas y familias hay que tener en cuenta la comunicación y organización, el estado laboral de los miembros (100 por 100 parado, realizando teletrabajo…), la edad de los hijos/as...son muchísimos los factores que influyen en que la balanza se incline. Lo que sí podemos hacer es cultivar nuestra empatía, tanto con nosotros mismos como con los miembros de nuestra familia.

#10. En muchos casos supongo que se genera ansiedad por la situación, por el miedo, la incertidumbre, el encierro... y muchos se lanzarán a apaciguarla con la comida, ¿cuándo hay que alarmarse?

Realmente, en esta situación, que picoteemos un poco más o menos no debería ser señal de alarma. Es distinto si estamos ante un caso de trastorno de atracones u otro trastorno de la conducta alimentaria, donde al igual que con otros problemas psicológicos, se agrava la sintomatología. Pero en general, debemos entender que tener una reacción emocional ante esta situación es totalmente normal. El problema, en general, radica en que la comida se convierta en la única estrategia de afrontamiento que tengamos ante esa emoción, y nuestro único recurso para expresar cómo nos sentimos. Eso no quiere decir que no se pueda comer más cantidad, tener ganas de comer chocolate o comer más rápido de la cuenta en un momento determinado de ansiedad o preocupación; pero si se repite en el tiempo, si somos incapaces de identificarlo y/o de gestionarlo de forma adecuada, quizá necesitemos pedir ayuda.

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#11. Hay muchos a los que también les está dando por hacer ejercicio, aunque no lo habían hecho nunca, ¿estamos buscando excusas para estar ocupados?

Quizá más que excusas estamos buscando formas de no aumentar de peso, pues mucha gente viene con miedo a subir de peso al estar en casa y disminuir su ritmo habitual. Esta preocupación excesiva puede ser señal de la necesidad de buscar ayuda. No es mala idea mantenerse activo, tanto física como mentalmente tiene muchos beneficios, pero debemos tener cuidado si este ejercicio no está correctamente pautado pues podemos lesionarnos, exigirnos más de lo debido, obsesionarnos... por tanto, si decidimos hacer ejercicio, busquemos a alguien cualificado (entrenadores personales licenciados) que nos los pauten.

#12. Hay muchas personas, también, que tienen que pasar por el duelo de familiares que están sufriendo la pandemia, ¿qué consejo les darías a ellos?

Es muy difícil poder dar un consejo en esta situación, más que pedir ayuda. En estos momentos los duelos se ven afectados por la propia circunstancia que imposibilita realizarlos de la forma que estamos acostumbrados; es por eso que más que nunca debemos saber que hay profesionales de la psicología especialistas en estos procesos que nos pueden acompañar en estos momentos y no nos quitarán el sufrimiento, pero nos acompañarán en la vivencia del mismo.

#13. ¿Cómo se gestiona el miedo que genera esta situación?

No se gestiona, se vive. Es una situación que nos genera miedo a todos y a todas. Es un miedo completamente racional, lógico y lo preocupante aquí sería no sentirlo. Podemos buscar ayuda si ese miedo nos paraliza cada día, si no podemos compartirlo con nadie, si sentimos que nos supera. En esos casos es necesario pedir ayuda profesional de la psicología.

#14. ¿Cuál es la mejor manera de enfrentarse a lo que está sucediendo?

Ser consciente de la realidad, sin saturarnos y expresar como nos sentimos. Son las dos cosas más importantes que podríamos añadir a lo que ya hemos comentado a lo largo de la entrevista.


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