Greta Alonso, el pseudónimo de una escritora que no desvela su identidad: “Me generaría mucho sufrimiento”

Debuta con ‘El cielo de tus días’, una novela negra totalmente adictiva

Greta Alonso

Greta Alonso debuta con una novela completamente adictiva. / Foto cedida por Planeta

De Greta Alonso sabemos poco. Es una mujer que ha decidido utilizar pseudónimo porque no quiere convertirse en un personaje público, algo poco habitual en estos tiempos de sobre exposición. No pensaba ni siquiera conceder entrevistas, pero esta cuarentena ha cambiado de opinión. Y gracias a eso hemos podido conocer más detalles de lo que hay tras El cielo de tus días, una de esas novelas que enganchan desde el primer capítulo.

Un auténtico rompecabezas con tramas y subtramas muy bien hiladas que tienen como grandes protagonistas a la inspectora Natalia Herreros y el Jefe de la Policía Judicial, Alex Brul. Cuando ella recibe un mechón de pelo en su buzón con una nota anónima, se abre el camino para volver sobre un caso de asesinato que se produjo 15 años atrás.

La víctima era novia de Álex por aquel entonces y se ha ido obsesionando, con el paso del tiempo, con la idea de saber lo que realmente sucedió. Se condenó a un sospechoso, pero no parecía un caso resuelto y algunos piensan que él pudo tener algo que ver.

Investigar el caso remueve la vida de ambos compañeros de trabajo que sienten una atracción entre ellos que se niegan a sí mismos. Las dudas surgen a lo largo de todo el proceso en el que vamos cambiando de sospechoso y la relación entre ambos también va pasando por diferentes etapas.

De todo esto hemos charlado, por télefono (que no quiere dar la cara), con esa autora nobel tan prometedora.

Debut literario en plena cuarentena… Menudo tino, ¿no?

Había otra fecha. El libro se iba a haber lanzado el 17 de marzo y justo el estado de alarma fue el 14 y se aplazó el lanzamiento. Para mí mejor porque no eran condiciones en salir. Yo no iba a hacer promoción porque, al final, con pseudónimo es complicado promocionar, pero con las librerías cerradas y el país parado no tenía mucho sentido salir. Sentí alivio en el momento que supe que se aplazaba. No tenía prisa tampoco. En cierto sentido me ha convenido porque estos dos meses que hemos estado confinados, yo he teletrabajado, pero he tenido mucho tiempo libre y he frenado un poco el ritmo que llevaba y dándole vueltas decidí, por ejemplo, dar entrevistas, que no pensaba hacerlo.

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¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

Lo he visto todo tan crudo y tan negro… había días que me levantaba de la cama y decía, ‘¿qué va a ser de nosotros?’. La pandemia de 1918 que estuvieron dos años confinados, noticias tremendistas, que hasta diciembre no iban a abrir los bares, y yo soy mucho de bares y de salir…lo veía todo tan negro que pensaba, ‘hace un par de meses yo estaba preocupada por la novela, el pseudónimo, que no saliera mi identidad a la luz…qué tontería’. Me ha ayudado a relativizar. No me cuesta tanto hablar y aquí estoy, no lo llevo mal.

Has decidido mantener tu anonimato y no dar la cara. A nivel marketing es un buen recurso, pero, ¿por qué has decidido presentarte con pseudónimo?

Era una línea roja desde el principio. Tuve un problema bastante intenso, extremo de depre y lo pasé bastante mal, no supe manejarlo, entonces, cuando escribí la novela ni siquiera tenía intención de publicarla. La escribí porque era una idea que tenía desde hace bastante tiempo en la cabeza y cuando la gente de mi entorno la leyó plantearon esa idea. Yo tenía miedo, conozco bien mis límites. Publicar la novela, sí, pero convertirme yo en personaje público, me generaría muchísimo sufrimiento. Tengo clarísimo que no podía hacerlo.

Y eso que eres una autora, que no eres cantante o actriz que parece que tienen una mayor presión mediática…

Tengo un círculo de confort que me ha costado mucho conseguir. Un trabajo un poco serio y el hecho de meterme en giras, firmas, ferias, aparte de que la exposición pública…yo si pudiera iría por el mundo con una capa de invisibilidad. Me encanta escribir y creo que la novela merece ser leída y yo, al final, prefiero estar en un segundo plano.

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¿De dónde sale lo de Greta Alonso?

Mi madre siempre decía que me tenía que haber llamado Greta y no lo hizo un poco por la época. Lleva toda la vida machacando. Además, ella escribe cuentos y la protagonista se llama Greta. Así que, Greta. Y el apellido fue idea de mi agente porque es un nombre un poco especial y habría que ponerle un apellido un poco sencillo, Greta Alonso. Suena bien. En la editorial me llaman ya Greta, mis amigas más cercanas que saben quién soy me llaman Greta…

La novela está ambientada en el norte, especialmente en Bilbao. Supongo que es una zona que conoces bien, ¿no?

Algunos capítulos se desarrollan en Madrid, pero está ambientada, fundamentalmente en el norte. Yo he nacido en el norte, trabajo en el norte, tengo a mi familia desperdigada por el norte. Me muevo mucho entre Asturias, Cantabria y el País Vasco y son zonas que conozco bien y para mí era importante situar la trama en una zona conocida, me permite escribir con más verosimilitud, darle más realismo. Además, es una zona que es cómoda para escribir novela negra por la luz, el ambiente, el carácter de las personas, que quizás seamos un poco más cerrados, nos cuesta más interactuar con gente que non conocemos. Los bosques, las playas, el color del mar que es diferente al del Mediterráneo, es todo...

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Te has iniciado con una novela negra, ¿tenías claro que ibas a debutar con este género?

No. Tenía ideas acumuladas, pero no veía el momento de ponerme a escribir. El trabajo, la familia, no encontraba el momento. Cuando empecé, tenía apuntes a sucio que había ido acumulando durante años. Pero no tenía claro el desarrollo. Tenía claro el comienzo, un poco perfilados los personajes… el asunto del mechón de pelo sí que pasó, encontramos un mechón de pelo en el desván de casa de mis abuelos y no sabíamos de quién era. Estuvimos investigando y no llegamos a saber de quién era. Tenía esa idea. El primer capítulo comienza así, que aparece un mechón de pelo en el buzón de Natalia Herreros con el anónimo. Ese fue el germen. El personaje de Álex se levanta en el primer capítulo con sensación funesta, no está a gusto con su vida, le pesa y esa idea también la tenía. Utiliza la novela negra para denunciar o hacer ver que muchas personas llevan vidas con las que no están satisfechas. Quería poner el foco en el conformismo. Muchas veces vamos tragando con todos y nosotros mismos nos coartamos los pensamientos de cambio porque somos un poco cobardes.

¿Qué tiene la inspectora Herreros de ti?

Muchísimo. De mí y de mucha gente. Tiene una característica que yo estoy percibiendo mucho en la gente últimamente y es el perfeccionismo, el querer llegar a todo, el que nos exigimos mucho a nosotros mismos. Tenemos que ser los mejores en el trabajo, los mejores en casa, los mejores con la familia, la pareja…ella quiere llegar a todo y es muy estricta consigo misma e incluso con lo que siente. Se pone límites, no vive, y en ese sentido tenemos mucho en común. Ser metódico y exigente está bien, pero llega un momento en el que no se puede controlar todo porque genera muchísima ansiedad. Es una persona cobarde porque no se atreve a dar pasos y en ese aspecto también nos parecemos un poco. Yo estoy aquí parapetada con el pseudónimo.

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Hay una fuerte atracción entre ella y su jefe, Álex Brul. Su historia se convierte en una de las tramas principales… Incidiendo en la idea de que el amor es algo muy complicado, ¿no?

Yo no creo que sea complicado, yo creo que lo complicamos nosotros. En ese caso lo complican ellos porque confunden el amor con la convención. Tienen pareja los dos y habría sido muy sencillo en el capítulo uno borrón y cuenta nueva porque son conscientes de que no están a gusto. Pero está el miedo, ¿y si es un capricho? ¿y si es algo pasajero? ¿y si me estoy calentando la cabeza y sólo es una atracción física? Además, ellos nunca lo hacen explícito. El lector percibe que hay una atracción física, incluso sexual, pero se percibe en los gestos, en los silencios, pero ellos se mienten a sí mismos, en ningún momento lo reconocen.

Ella es víctima en muchos sentidos, ¿no te ha dado pena regalarle una vida como la que le has creado?

Sí (risas), lo he pensado. He escrito alguna novela más y Alex y Natalia aparecen como personajes secundarios. No es una trilogía ni nada de eso, pero ellos aparecen en un segundo plano y su vida es un poco mejor. Igual me he pasado.

Natalia sufre un episodio de malos tratos que no denuncia… ¿En casa de herrero cuchillo de palo?

Tiene una conversación con una amiga que le dice, ‘tú no tienes el perfil de mujer maltratada’. Es así, hay personas que sienten vergüenza de denunciar o no se atreven. Dan imagen de fortaleza o poder y, sin embargo, les pasa. Se puede caer en el tópico de que sólo sufre maltrato un determinado tipo de personas y no es así. Le puede pasar a cualquiera.

Él es jefe de la Policía Judicial y nos presenta a una familia que, en realidad, no conoce demasiado bien, ¿se puede vivir tan en las nubes respecto a la gente que te rodea?

Él está engañado. Yo nos é si se puede vivir tanto en las nubes, pero sí es verdad que respecto de Néstor él sufre cierta ambivalencia. Él lo desprecia porque Álex tiene una ética muy firme y muy clara y él desprecia la forma de vida de Néstor que toma drogas, es mujeriego, malgasta el dinero, es un vicioso, es un personaje muy turbio que esconde muchas cosas. Eso a Álex le genera repulsa, pero al mismo tiempo Néstor tiene carisma para Álex y para el lector. Tiene algo que le hace atractivo, es magnético. Su padre es un hombre que no parece lo que luego es, no quiero hablar mucho. Es taciturno, reflexivo y da buenos consejos.

Él estuvo enamorado de la víctima, cuyo cadáver nunca apareció… ¿eso lleva a la idealización?

Totalmente. Cuando no vemos algo lo idealizamos. Todo lo que está oculto está idealizado y cuando una relación se rompe de forma abrupta, con el paso del tiempo creamos un monstruo. Cuando sentimos atracción por alguien, al final creamos en la cabeza una imagen que está totalmente distorsionada de la realidad. Él no estaba tan enamorado, era una atracción física, sexual, eran jóvenes, pero creó un mito, una leyenda de Alicia y se ve, a través del transcurso de la trama, hasta qué punto se ha estado engañando. Empezó a salir con María que era el contrapunto de Alicia y le ponía los pies en la tierra intentando huir de esa imagen de Alicia que casi era virginal, la había endiosado.

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Poco a poco se va desenredando una madeja muy complicada con entramados a nivel internacional de influencia y poder a todos los niveles, ¿eres de las que cree que ese tipo de organizaciones existen en la vida real?

Sí, me gusta mucho la geopolítica y leo mucho a Pedro Baños. No he profundizado y no soy una experta y tampoco he querido ir más allá porque no es una novela de ese tipo. Pero creo firmemente que tiene que haber un poder en la sombra. Hay indicios de que puede ser y lo creo.

También señala corrupción en la policía, que no es nada bueno… ¿nunca has pensado qué le puede parecer a este gremio de profesionales?

He hablado con alguno. Me documento con manuales de la policía, pero tengo una persona muy cercana y dice que hay de todo. No es un gremio que sea corrupto en sí, pero puede haber. Pero es ficción. Yo he trabajado en muchos ámbitos y siempre he visto, no voy a hablar de corrupción, pero sí de suciedad en todo. La policía, supongo que también lo tendrá.

Hay una serie de personajes secundarios que tienen una gran fuerza, ¿cuál te ha conquistado más?

Néstor. Yo disfrutaba escribiendo un diálogo suyo. También aparece como secundario en mis siguientes novelas porque es que, tiene tantos matices… Es un corrupto, es un mafioso, un vicioso, todo lo peor, pero al mismo tiempo hay algo en él que lo hace atractivo. Es crítico, a todo le saca punto, de todo se está quejando… me divertía mucho con él.

Talk de Coldplay para boxear. Streets have no name de U2 para conducir. Melodía de Enio Morricone silbada en un tren. Muse para revisar facturas… Un gusto musical muy anglo, ¿qué criterios de selección utilizas?

He introducido canciones que a mí encanta. A mí la inspiración no me viene sentada en la mesa. Yo no me siento a ver qué ocurre. Donde mejores ideas se me ocurren es cuando estoy conduciendo con la música a tope. Llevo una grabadora porque no puedo…alucinante. He utilizado los grupos y temas que me gustan. A mí me encanta U2, escucho cualquiera de sus canciones y me transporta. Muse también me gusta mucho. Lo de Morricone es un poco por Clint Eastowood, que soy fanática. También me gustan grupos españoles.

De hecho, haces alguna referencia a La Fuga.

Me encanta. Marea, me gusta mucho también. Pablo Alborán

Qué variado…

Sí, cuando la canción es buena, me llega. Alejandro Sanz, cuando era adolescente lo aborrecía, estaban todas enamoradas de él y yo decía ‘esto son romantiqueces’ y no me gustaba y ahora oigo alguna de las canciones que tenía en los 90 y se me caen las lágrimas, me emociono, se me pone la carne de gallina y es curioso porque en la adolescencia no me gustaba. Raphael me encanta, voy a todos los conciertos que puedo.

¿Escuchas música mientras escribes?

A veces sí, no siempre porque a veces tengo que estar muy concentrada. Pero a veces sí escribo con música. Hay capítulos, el de la persecución, por ejemplo, cuando Natalia está persiguiendo al intruso que entra en su casa, lo escribí con música y creo que se nota porque es un capítulo como muy frenético, muy rápido. El capítulo en el que Natalia se va a vivir a Madrid, va en el coche escuchando a U2 y yo estaba escuchando a U2. Fluyen mejor las palabras, el ritmo de la música me facilita escribir.

La novela nos lleva por mil recovecos que nos hace cambiar de opinión sobre lo que pasó constantemente, ¿cómo se arma una historia con tantos hilos?

Haciendo trampas con esquemas, no puedo tenerlo todo en la cabeza, es imposible. Tengo una columna al lado de la mesa llena de post it que no los he quitado. Los he dejado de recuerdo. Ahora estoy escribiendo otra novela y tengo post it de otro color. Folios en din3, un sistema de colores. Dentro de una trama había varias subtramas y le daba a cada una un color. Al final iba todo encajando.

Ya has comentado que has seguido escribiendo y que en alguna aparece la inspectora Herreros, ¿habrá saga?

No, no, no. Está como muy de moda y no. A veces me ocurre que leo una novela y me gusta y acaba, pero no acaba y prefiero una novela conclusiva. Es verdad que les puedo dar vida a los personajes en otra trama, pero no van a ser los protagonistas. Les he cogido mucho cariño y a lo mejor hago otra novela que protagonicen ellos, pero las que he escrito son solo secundarios. Es un abanico tan grande el que se puede usar, tantos los problemas que se pueden tratar que se pueden diseñar multitud de personajes y quédame en Álex y Natalia me daría un poco de pena.

¿Sigues en la novela negra?

Sí. A mí me gusta mucho también la novela romántica, creo que se nota en El cie3lo de tus días, pero sí, el thriller permite incluir un poco de todo, crítica social, romance…aquí la hay, aunque no es idílica ni fantasiosa… permite abarcar muchos géneros distintos.


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