Rompiendo tabúes: ¿a qué se enfrenta un artista LGTBI a la hora de escribir una canción?

Hablamos con Alba Reche, Cariño, Ginebras, Javiera Mena, Agoney y Ricky Merino sobre el colectivo en la industria musical

Rompiendo tabúes: ¿a qué se enfrenta un artista LGTBI a la hora de escribir una canción?

Agoney, Alba Reche, Cariño, Ricky Merino, Ginebras y Javiera Mena / LOS40

“Nada tiene de especial dos mujeres que se dan la mano, el matiz viene después cuando lo hacen por debajo del mantel”, cantaba Mecano en 1988. Mujer contra mujer  fue todo un bombazo, convirtiéndose en uno de los primeros temas de la música española que hablaba abiertamente de una historia de amor entre dos personas del mismo sexo. Eso sí, lo hacía en tercera persona y siendo la visión de un hombre heterosexual: José María Cano.

El tema se convirtió en todo un himno LGTBI con el que millones de personas se sintieron identificadas. Daba igual la orientación sexual que tuvieses, la canción hablaba de amor y punto, llegando al corazoncito. A pesar de ello, 32 años después, las letras de canciones que representen al colectivo LGTBI no están tan presentes en la industria, sobre todo cuando hablamos de música mainstream. ¿Se cortan los artistas del colectivo a la hora de escribir sus canciones? ¿Hay reparo a la hora de dedicarle un tema romántico a una persona de tu mismo género?

Mujer contra mujer me abrió mucho la mente y se me hizo algo muy normal ser lesbiana gracias a esa canción, fue de gran ayuda”, recuerda Javiera Mena sobre aquel tema de Mecano. La artista chilena, que se ha convertido en todo un referente LGTBI, reconoce que a la hora de escribir una canción nadie le ha puesto pegas por dedicársela a una mujer.

Lo mismo le pasa a las chicas de Ginebras. Una de las canciones más exitosas del grupo es Todas mis ex tienen novio, un divertido tema donde habla sobre el final de una relación entre dos chicas. Surgió de forma natural, tal y como nos confiesa Raquel: “Es la primera canción que compusimos. Dijimos ‘¿de qué hablamos?’ y empezamos a contar esta historia”.

Raquel reconoce que hubo mucha gente que empezó a escribirles para contar que se había sentido identificada: “Hasta un chico nos dijo que todas su ex tienen novia. Al final es una parodia, que más da si tienes novia, novio o estás soltero. Como si tienes cien novios. Queríamos dejar claro que todo nos parece y está bien”. Además, Raquel asegura que “hacer música poniendo voz a algo que te llena a ti personalmente es genial”.

Su compañera Juls reconoce que a la hora de componer no habría que fijarse tanto en el sexo: “Al final, en la música vas soltando historias y lo que sienten en cada momento, pero el amor es el amor. Cuando tú escribes una canción te da igual si tiene sexo o no.”

Ginebras / LOS40

Lo mismo opina Ricky Merino. El cantante surgido de Operación Triunfo 2017 escribe sobre sus vivencias: “Hago una reivindicación de lo que yo soy, no hago un ejercicio para hablar sobre el colectivo.

María, integrante de la banda Cariño, también habla sobre este tema. Su canción Bisexual, que nació de una experiencia propia, ha llegado a miles de personas:

“Realmente era una historia, no la hicimos con ninguna intención reivindicativa. Quizá hubiese sido más potente en torno a eso. Es una cosa que me pasó a mí. Fue que me gustaba un chico y siempre me habían gustado las chicas. La escribí como algo cotidiano que puede pasar”

María reconoce que ella, al ser lesbiana, siempre dedica las canciones a chicas y que nunca ha tenido problema: “Yo todas las canciones que escribo van dirigidas a mujeres”. Eso sí, la joven asegura que ya tiene ganas de escribir algo “más reivindicativo”.

Cariño / LOS40

Lo mismo les pasa a Alba Reche y Agoney, quienes siempre han escrito sus canciones desde la sincerida. La primera asegura que “no es que trate su bisexualidad de forma natural, es que simplemente lo es”: “Las canciones me nacen, si lo tengo que poner en femenino será en femenino y si es masculino, masculino”.

Agoney asegura que lo que él quiere con su público es simplemente mostrarse tal cuál es: “Ni me lo había planteado, yo escribo desde mi punto de vista. Si he estado con un chico, obviamente va a estar en masculino. Sería mentir a la gente o peor, a mí mismo. No lo hago por empoderamiento ni reivindicar nada. Simplemente es porque es la verdad”.

A la conquista del mainstream

A pesar de ello, es difícil escuchar canciones de temática LGTBI en las listas de éxitos mundiales. “No es algo normalizado hablar al gran público sobre canciones gays”, comienza diciendo Raquel de Ginebras. “Si una canción, una película o libro trata sobre temática LGTBI ya lo catalogan en eso y es como ‘solo lo van a ver maricones y bolleras”, continúa diciendo. La joven reflexiona sobre lo que queda para alcanzar la verdadera igualdad al colectivo en la industria, sobre todo en el sentido más comercial: "Tendríamos que verlo como algo mucho más instaurado y no tener que categorizarlo como 'vale, esto es música LGTBI'. Es música y ya está.”

Ricky Merino tiene claro que eso es lo que hay que conseguir en la industria musical: “Hay que luchar para que un artista que esté dentro del colectivo se considere un artista maisntream. Creo que todavía no estamos considerados como tal.”

El problema, según el intérprete de Miénteme, es que se sigue viendo solo lo heteronormativo como lo comercial: “Al final lo más maintream es un hombre que le canta a una mujer o una mujer que le canta a un hombre. Lo que se sale de eso ya no se trata como algo normal. Si yo le canto a un hombre no debería ser noticiable y, sin embargo, lo es.”

Javiera Mena ha tenido que soportar algún comentario respecto al tema del “nicho LGTBI”: “Me han llegado a decir que no trate tanto el tema para no quedarme dentro del nicho homosexual. ‘Intenta no ser tan lesbiana’ me han dicho, pero es imposible”.

Javiera Mena / LOS40

Desde el punto de vista de la chilena, la música de temática LGTBI dejó de ser un nicho hace tiempo: “Ahora el pride es como la navidad. Yo me acuerdo llegar al aeropuerto, desde méxico, y ver todo lleno de banderas. Ahora tiene un transfondo comercial, ahora es más mainstream, no tiene tanto de nicho”

¿Está normalizado ser LGTBI en la industria musical?

“Una persona que quiere sacar un producto rentable se puede llegar a fijar en si esa persona es homosexual porque cree que no puede sacarle toda la rentabilidad. Ahí es donde se nota que no está normalizado del todo en la industria”, sentencia Ricky.

Alba Reche confiesa que, aunque no ha tenido problemas en su carrera, sí que lo ha tenido con los medios debido a su bisexualidad. La joven se tiene que enfrentar a algo que sus compañeros y compañeras heterosexuales de profesión no: “Públicamente ha habido una pretensión de juntarme con cualquier persona, ya sea chico o chica. Cuestionándome todo el tiempo. Es un daño colateral”.

Además, la joven alicantina asegura que no quiere que la escuchen personas homófobas: “No entiendo su discurso porque me están odiando y no quiero que escuchen mi música porque están odiando lo que soy’. No van a entender mi trabajo.”

Alba Reche / LOS40

Javiera Mena, por su parte, sí que ve pequeños detalles homófobos en la industria:

“Creo que la homofobia desde hace un tiempo está muy mal visto socialmente, pero hay muchísima homofobia encubierta. Me ha pasado que marcas no me quieran por ser muy ‘camiona’, pero yo me he enterado por otros lados, a mí nadie me lo ha dicho a la cara. Es peor incluso, porque está encubierta y no puedes decir nada. Prefiero a alguien homófobo que me lo diga a la cara que alguien que actúe así”

Prefiero a alguien homófobo que me lo diga a la cara que alguien que actúe así”

Por su parte, María de Cariño asegura que su grupo se ha sentido mucho más discriminado por estar compuesto de mujeres que por la orientación sexual de sus integrantes. Este mismo pensamiento lo tiene Raquel de Ginebras: “Es como las mujeres en la música. Al final todo lo que no sea hombre hetero blanco y rico, va con desventaja. Nos creemos que estamos muy avanzados y falta un huevo.”

Para Raquel, el momento en el que todos habremos alcanzado la igualdad es cuando “nadie se pare a pensar si está cantándole a un hombre o a una mujer”. Eso sí, sentencia que “para eso queda un huevo”. Mientras tanto, ¡hagamos tortilla y sigamos luchando por alcanzar la igualdad!


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