El calvario de ‘Mulán’: miles de usuarios piden boicotear a Disney

Sin subtítulos en chino, con una actriz protagonista rodeada de polémicas y con un lanzamiento a plataformas "premium" con un precio desorbitado: los motivos detrás del "alzamiento"

Mulan boicot Disney

Liu Yifei en el cartel promocional de 'Mulán' / Disney / Cartel promocional

Mulán está suponiendo un calvario para Disney. Desde que su lanzamiento en cines fuese cancelado por la crisis del coronavirus y la compañía decidiera estrenarla directamente en plataformas, la compañía se ganó la enemistad de los exhibidores, que consideraron este movimiento una "traición" en un momento en el que las salas viven su peor momento ante la escasez de estrenos, el miedo del público a recluirse en un espacio cerrado, las consecuencias evidentes de las limitaciones de aforo y la preocupante incertidumbe económica.

De hecho, tras conocer la noticia se hizo viral el vídeo de un exhibidor francés que destrozaba un cartel de Mulán para después posar sonriente frente a uno de Tenet, la nueva y épica cinta de ciencia-ficción cuántica de Christopher Nolan. Con la película de Niki Caro fuera de cartelera, los usuarios tuvieron un reclamo menos para ir al cine, lo que a su vez supuso un enorme golpe económico para los exhibidores, especialmente para los más pequeños.

Pero la Factoría del Ratón ha ido ganándose poco a poco más enemigos. La decisión de poner Mulán al coste de 21,99€ más la suscripción "premium" mensual de Disney+ (es decir, casi 30€) ha enfurecido a muchos usuarios, que consideran este precio inasumible, tres veces el de una entrada de cine normal.

Aunque esta cuantía se puede entender si tenemos en cuenta que Disney va orientado generalmente a un público infantil y que en una casa tres o cuatro personas pueden ver la película a coste de una, es una cifra elevada para usuarios individuales, especialmente si tenemos en cuenta que la experiencia cinematográfica de pantalla grande –el principal reclamo para una cinta épica como Mulán– se pierde por completo en casa y que la economía joven no se encuentra en su mejor momento.

Hasta un Blu-Ray nuevo puede salir más barato que esta versión digital. En respuesta, usuarios de todo el mundo han llamado a los demás a no comprar la película y esperar hasta el 4 de diciembre para verla cuando forme parte del catálogo gratuito.

Lejos de quedarse en esta polémica, Disney y Mulán no paran de acumular frentes abiertos. El más reciente tiene que ver con los subtítulos de la película. Aunque la Factoría tiene el ojo puesto en el mercado asiático y espera recibir suculentos beneficios tras su estreno en China, muchos usuarios chinos que viven en Estados Unidos y Europa han criticado al estudio por no incluir subtítulos en su idioma. Es decir, suscriptores que viven en Occidente y que, quizás, no entiendan bien el lenguaje, no pueden disfrutar Mulán con unos subtítulos decentes.

"En caso de que necesitéis más razones para no ver la nueva Mulán: ni siquiera tiene subtítulos en chino en Disney+", señalaba un reportero del diario The Guardian. ¡Qué más cuando la protagonista de Mulán es de origen chino!

Finalmente, otra cuestión que debería preocuparle a Disney es el boicot que están tratando de organizar grupos activistas pro-derechos humanos y libertades en Taiwán, Tailandia y Hong Kong. Esto no debería haber sido un problema para la compañía; sin embargo, el año pasado la actriz principal de Mulán, Liu Yifei, publicó un mensaje en sus redes sociales en el que apoyaba las cargas policiales contra los manifestantes –la mayoría jóvenes estudiantes– durante las famosas protestas de Hong Kong.

Joshua Wong, uno de los líderes activistas de las movilizaciones, publicó un durísimo tuit contra Disney y Liu Yifei: "Ya que Disney se arrodilla ante Pekín y dado que Liu Yifei secunda abierta y orgullosamente la brutalidad policial en Hong Kong, insto a los que creen en los derechos humanos a boicotear Mulán", todo seguido del hashtag #BoycottMulan. Este mensaje se hizo tendencia, y recientemente, ante la inminencia del estreno de la película, se ha vuelto a difundir en redes sociales.

Cómo afectará todo esto a la economía de Mulán es un misterio. De momento, las primeras críticas profesionales y de los usuarios no se ponen muy a favor de la película de Niki Caro, a la que consideran técnicamente brillante pero vacía de contenido.

Ahora, con los datos expuestos y con la vista puesta en tu billetera, puedes decidir si verla o no. Mientras reflexionas, puedes leer aquí la entrevista que le hicimos a su directora.


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