Los Rodríguez celebran su 30º aniversario con Sol y sombra

Una biografía sobre una banda legendaria del rock en castellano

Los Rodríguez

Los Rodríguez durante un concierto en la cárcel de Carabanchel. / Quim Llenas/Cover/Getty Images

Se cumplen exactamente 30 años de la llegada de Andrés Calamaro a Madrid para formar un grupo con sus amigos Ariel Rot y Julián Infante y el baterista Germán Vilella. Así nació la leyenda de Los Rodríguez, que en su corta e intensa existencia firmaron una página imperecedera del rock en castellano de todos los tiempos con tres discos imprescindibles (Buena suerte, Sin documentos y Palabras más, palabras menos) además de Disco pirata, Hasta luego, Para no olvidar y la edición del directo En Las Ventas

Para celebrar la efeméride, los tres Rodríguez, Andrés, Ariel y Germán (en el recuerdo Julián) ofrecerán una rueda de prensa en la sala Manuel de Falla del Palacio de Longoria (sede SGAE) este próximo lunes. Allí presentarán Sol y sombra Biografía Oral de Los Rodríguez escrita por los críticos musicales Kike Babas y Kike Turrón y que cuenta con la participación de un centenar de voces compañeras coetáneas de la banda.

La editorial Baobilbao lanza este imprescindible en la biblioteca de todo amante de la música en castellano. "Ya no recuerdo en qué estaba pensando cuando cogí el avión en dirección a Madrid. Tenía una vida organizada en Buenos Aires, una mujer, una casa y un estudio doméstico de grabaciones, además de mi colección de discos. Supongo que venía a probar fortuna y a formar un grupo con ciertas ilusiones. Y sí, hubo jam la misma noche de mi llegada" explica Andrés Calamaro en sus páginas.

"Fuimos a recibirlo Julián Infante y yo a Barajas, en un estado lamentable. Tanto, que nos paró la guardia civil en el aeropuerto. Andrés llegó con el teclado bajo el brazo, también con unas pintas tremendas y una maleta hecha polvo. Prácticamente nos fuimos directos a tocar" recuerda Ariel Rot. "En mi vida había oído el nombre de Andrés Calamaro. La idea en principio no me gustó especialmente. No obstante, como fan que era de Ariel y Julián y de la música en general, que hubiese otro argentino en el grupo me parecía fenomenal. A los pocos minutos de tocar con Andrés me di cuenta del talento que tenía, son cosas que se notan en apenas tres compases" confirma Germán Vilella.

Sol y sombra cuenta, en forma oral, la historia de Los Rodríguez. Una biografía contada por sus protagonistas y otros artistas y profesionales que lo vivieron de primera mano. Con la participación de Andrés, Ariel y Germán a cuyos recuerdos se unen casi un centenar de voces entre compañeros de discos (Sergio Makaroff, Candy Caramelo, Raimundo Amador), de local de ensayo (Coque Malla de Los Ronaldos, Jaime Urrutia de Gabinete Caligari, Javier Abreu de La Frontera), de escenario (Pablo Carbonell de Toreros Muertos, Josele Santiago de Los Enemigos, Mercedes Ferrer), de vecindario (Javier Corcovado, Ambite de Pistones), de la noche madrileña (Ángel Altolaguirre, Manolo UVI, El Gran Wyoming) o de compañeros que siguieron su carrera con ávido interés (Enrique Bunbury de Héroes del Silencio, Carlos Tarque de M-Clan, Fito Cabrales de Platero y Tú, Iván Ferreiro de Los Piratas), además de periodistas (Diego Manrique, Jesús Ordovás, Santiago Alcanda), fotógrafos (Alberto García-Alix), productores musicales, promotores, representantes discográficos, managers e ilustradores.

320 páginas a color con más de 275 fotografías en las que se repasa paso a paso su carrera. Al principio decidieron llamarse Los Locos, pero al saber que ya existía un grupo asturiano de ese nombre, decidieron cambiarlo por el de Los Rodríguez: a Calamaro le hacía gracia lo que en este país significaba "un rodríguez" (él de hecho, era uno, ya que dejó a su familia en Argentina). En invierno de 1990 se concentraron en las composiciones de su primer álbum. Andrés mezcló el trabajo con el placer: a la puerta de la discoteca Voltereta de Madrid, surgió uno de sus mayores éxitos, Engánchate conmigo. Ese tema se incluyó después en el disco contando con la colaboración de Antonio Flores. Durante la etapa de composición de su primer disco vivieron juntos en lo que había sido una peluquería de la calle Martínez Campos.

Andrés componía los temas que luego eran arreglados entre todos. El proceso de grabación se realizó en el estudio Duplimatic de Félix Arribas, miembro de Los Pekenikes. Con su ayuda, grabaron la primera maqueta y se la presentaron al productor Carlos Narea (Miguel Ríos, Rico, Hombres G, Luz), amigo de Andrés. Éste les dio dos consejos: grabar ellos solos (sin la ayuda de Arribas) y fichar por la discográfica independiente: Pasión. Hicieron las dos cosas y en la primavera de 1991 se salió su primer trabajo de estudio, Buena suerte. Se publicó en vinilo y entonces contenía tres temas menos que la versión en CD (que fue posterior): Un día menos, Tormentas de arena y Demasiado tarde. El resto, ya es historia de la música...


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