¿Qué es el ‘Cancel Culture’?: Amenaza o Herramienta

J.K Rowling, Doja Cat o Plácido Domingo se han visto afectados por esta arma de doble filo para la cultura pop

¿Qué es el ‘Cancel Culture’?: Amenaza o Herramienta

J.K. Rowling, Doja Cat y Plácido Domingo, ejemplos recientes de Cancel Culture. / Getty Images / Elaboración propia

¿Libertad de expresión? Sí. ¿Hasta qué límite? Difícil. ¿Separar al artista de la obra? Uf. ¿Hundir la reputación de alguien? Depende. ¿Si es machista, homófobo o racista? Supongo. ¿Hasta que acabe con su carrera? Pasapalabra. Todas estas incógnitas vuelan alrededor de la práctica del 'Cancel Culture' y es complejo, casi imposible, responder todas estas preguntas a la primera. Por eso, y porque las respuestas son extremas depende de a quien le preguntes, el debate está en boca de todos.

¿Qué es el 'Cancel Culture'? El mundo de la cultura tiene nueva amenaza o herramienta, depende de cómo lo mires. Es un movimiento que realmente existe desde hace lustros pero que, con el auge de las redes sociales ha aumentado su relevancia en 2020. En español, la llamada “cultura de la cancelación” es una práctica popular que se basa en retirar el apoyo hacia personajes públicos o compañías tras decir o hacer algo ofensivo. Rápidamente, debido a la viralidad del contenido, se señala de forma abusiva lo que ha ocurrido. En otras palabras, se hace una especie de boicot hacia su trabajo.

Entendiendo el origen de la palabra boicot como el “negarse a comprar, vender, o practicar alguna otra forma de relación comercial o de otro tipo con un individuo o una empresa considerados como autores de algo moralmente reprobable”. ¿El resultado? Un cambio radical en la imagen y reputación del artista.

Las dos caras de esta práctica

Es un debate ardiente, difícil de abordar porque está en juego la moral de la persona que lo juzga. Y en algunos casos, te posiciona en el espectro político. Estas son las dos versiones de la práctica:

A) Un megáfono para minorías. Publicar en los medios o redes sociales tu indignación hacia algo puede ser una herramienta para aquellas personas que no han tenido voz a lo largo de la historia. Brett Gary, profesor asociado de medios, cultura y comunicación en la Universidad de Nueva York se posiciona en este lado positivo de la práctica. “Es una forma de llamar la atención sobre errores, estupidez o intolerancia absoluta”, explicaba al medio NBC News. Sobre todo, en cuanto a temas de delitos sexuales y demás problemáticas serias.

B) Un látigo social. Otros, como Barack Obama dijo a la Obama Foundation hace un año: “Eso no es activismo, no cambia nada”. “Si todo lo que haces es tirar piedras, no llegarás muy lejos”, decía el expresidente de Estados Unidos sobre el tema, aunque no utilizaba las palabras de moda. En este grupo están los que piensan que genera más problemas que los que soluciona. “Tenemos que tener más conversaciones sobre ciertos temas, callar a la gente con la que no estamos de acuerdo es una acción desproporcionada”, explicaba la psicóloga Becky Spelman de la Private Therapy Clinic a Marie Claire.

No es solo negativo para la persona que es ‘cancelada’ sino para quien decide cancelarla. La persona que boicotea al artista (u otra fihura de la esfera pública) deja, a largo plazo, de escuchar diferentes puntos de vista limitando su capacidad de crecer como persona.

C) Sí, hay opción C. Aquellos que no juzgan cada acto por igual marcarían la tercera casilla. No creen que haya que cancelar la propia cultura de la cancelación, pero sí cuestionarla. Siendo conscientes de que no todas las situaciones son iguales y teniendo en cuenta la herramienta tan potente que se maneja: las redes sociales. Además, ¿dónde han ido a parar las segundas oportunidades?

Ejemplos recientes

En redes sociales nadie se libra, todo el mundo opina. No importa si eres muy famoso o poco, si eres mujer u hombre, negro o blanco. El 'Cancel Culture' no se rige por eso. Aquí hay algunos ejemplos de la (larguísima) lista de celebrities que han sido ‘canceladas’ en 2020:

Doja Cat

Una de las cantantes más exitosas del momento fue acusada de racista. Unos vídeos de comentarios ofensivos hacia personas de color salieron a la luz en redes sociales. Lo peor, que no era la primera vez. Ya en 2015 lanzó una canción titulada Dindu Nuffin que infravaloraba la brutalidad policial en las calles, algo que no sentó nada bien a sus seguidores. Unas palabras inesperadas ya que la cantante de Say So tiene orígenes sudafricanos directos en la familia y podría sentirse parte de la comunidad negra estadounidense.

“He usado las salas de chat públicas para socializar desde que era una niña. No debería haber estado en algunos de esos sitios de chat, pero personalmente nunca he estado involucrada en ninguna conversación racista. Lamento a todos a los que les haya ofendido”, exponía Doja Cat en sus redes.

J.K Rowlling

Hasta la escritora de Harry Potter, la saga más mágica que jamás ha existido, puede tener comentarios de lo más inadecuados. Unos comentarios transfóbicos en Twitter la llevaron a la cancelación por el colectivo LGTBI+. “Solo las mujeres menstrúan” y que “eliminar el concepto de sexo eliminaba la posibilidad de muchas personas de hablar de su vida”, comentaba en el post. Para defenderse y argumentar que se ha sacado de contexto J.K. Rowling decía: “El derecho de toda persona trans a vivir de cualquier manera que sienta como auténtica y cómoda”.

Tras su experiencia, se unió a 150 escritores y activistas firmando la misiva abierta llamada Una carta sobre la justicia y el debate abierto. Una carta publicada en el Harper’s Magazine donde se oponen abiertamente al cancel culture. Todos ellos afirman que “la forma de derrotar las malas ideas es mediante la exposición, el argumento y la persuasión, no tratando de silenciarlas o desearlas”.

Plácido Domingo

El eco en los medios de comunicación de este caso a nivel nacional fue total. El tenor estrella fue acusado de acoso sexual por ocho cantantes y una bailarina a finales de 1980. Tras el comunicado del comienzo de su investigación numerosas orquestas cancelaron sus actuaciones como la Orquesta de Filadelfia y la Ópera de San Francisco. Plácido Domingo es un ejemplo de cambio de reputación radical que alteró directamente a su carrera.

Sus palabras fueron: “Yo pensaba que todas mis interacciones y relaciones siempre fueron bienvenidas y consensuales". La gente que me conoce o que ha trabajado conmigo sabe que no soy una persona que haría daño, ofendería o avergonzaría a nadie de forma intencional

Podríamos seguir con otros internacionales como Jimmy Fallon, Lea Michele, Demi Lovato o el reciente caso nacional del youtuber Fortfast. Ejemplos que demuestran que la cultura de la cancelación puede alterar a cualquiera personal y profesionalmente. La cantante de Sorry Not Sorry se posiciona públicamente en contra de la práctica y ofrece una más comprensiva: “La cultura de perdonar”.


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