Kenzo, el diseñador japonés que conquistó occidente con sus diseños ha muerto por coronavirus

A sus 81 años ha dicho adiós en París

Kenzo Takada

Kenzo Takada, el primer japonés que conquistó la moda en París. / Francois Durand/Getty Images For Jean-Paul Gaultier

Kenzo Takada ha muerto a sus 81 años en París. Este 4 de octubre su vida se apagaba a causa del covid 19 en el hospital americano de Neuilly-sur-Seine. Con él se iba ese concepto samurái de la moda que, sin renunciar a sus códigos japoneses, supo encontrar su hueco en el mundo occidental. Unión de culturas a través de estampados de flores y grafías que nos recordaban su tierra y unos cortes que nos acercaban a oriente, ese fue su objetivo cumplido y siempre bajo la discreción que le caracterizaba.

“Con gran tristeza me enteré del fallecimiento del Sr. Kenzo Takada. Su asombrosa energía, amabilidad y talento fueron contagiosos. Su alma gemela vivirá para siempre. Descansa en paz Maestro”, compartía en redes el actual director creativo de Kenzo, Felipe Oliveira Baptista.

Un 27 de febrero de 1939, Kenzo Takada llegaba a este mundo en la parte trasera de la casa de tés de su padre. Unos orígenes humildes que no hacían presagiar el futuro de prestigio y éxito que tendría en su vida como primer japonés que lograría conquistar la industria de la moda en París. Pero lo hizo, inspirado por las revistas que leían sus hermanas.

Con una disciplina muy férrea, fruto de sus códigos samuráis, apostó por la moda y se formó para ello. En 1965, decidió trasladarse a la capital francesa. Tan solo cinco años después ya logró abrir su primera boutique, no sin antes haber sufrido decepciones varias. Pero nunca desistió y fue capaz de crear un imperio.

Britney Spears llegó a ser imagen de esta firma tan llena de color y sensibilidad. Y su sudadera de tigre fue una de las más instagrameables.

No dejó de luchar por anclar en occidente la poesía de su lugar de origen y todos sus esfuerzos se vieron recompensados. Fue en 1993 cuando LVMH compró su empresa y él se mantuvo al margen sin declaraciones públicas. Era el pacto al que habían llegado y su discreción y rectitud le hizo mantenerse en un segundo plano.

Tan solo seis años después, en 1999, abandonaba la costura. Pero permaneció en París. No había logrado aprender bien el francés pese a tantas décadas allí y, dicen que ni siquiera se llegó a sentir del todo cómodo, pero hizo de Europa su hogar.

Como ha dicho su portavoz, el diseñador, “nunca dejó de celebrar la moda y el arte de vivir”.


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