Ester Expósito, Carlos Cuevas y Alejandro Speitzer hablan de la homofobia

Entrevista con los protagonistas de 'Alguien tiene que morir', la nueva serie de Netflix

Se estrena en Netflix una de las series (miniserie más ser más concreto) más esperadas de la temporada. Lleva por título Alguien tiene que morir y es el nuevo proyecto de Manolo Caro tras cosechar un tremendo éxito con La casa de las flores. Ya en esa ficción le fue bien mezclar lo mexicano y lo español y en esta apuesta lo vuelve a hacer con un reparto mediático que une lo mejor de aquí y de allí.

Desde México, Cecilia Suárez (musa del creador), el actor de moda Alejandro Speitzer y el bailarín Isaac Hernández. Desde España, Carmen Maura, Ernesto Alterio, Carlos Cuevas y la revelación de Élite: Ester Expósito. Todos ellos son los protagonistas de una historia que viaja a la dictadura franquista para conocer a una familia bien posicionada que vive, sobre todo, de las apariencias. Todo empieza a estropearse cuando el único hijo de clan vuelve de México acompañado de un bailarín de ballet.

"'Alguien tiene que morir' tiene poco que ver con 'La casa de las flores'"

"Alguien tiene que morir tiene muy poco que ver con La casa de las flores. La estética, la tensión y el ambiente turbio que se respira desde el principio la hace muy distintiva y más original que el resto de proyectos de Manolo Caro", dice Ester Expósito en una entrevista para LOS40.

"Cuando la gente escucha el nombre de Manolo Caro le evoca a un cierto tipo de narrativa o una cierta estética. Con Alguien tiene que morir pasa lo mismo", añade Carlos Cuevas. "Tiene un universo diferente, pero mantiene el sello de Manolo Caro porque tiene una manera muy particular de hacer las cosas".

Tráiler oficial de 'Alguien tiene que morir'

"Manolo es muy claro con lo que quiere. Había trabajado con él en teatro y tenía muchas ganas de trabajar con él y saber cómo se desenvolvía haciendo televisión y fue muy bonito. Alguien tiene que morir es la experiencia más bonita que he tenido en mi carrera", señala Alejandro Speitzer.

"La serie es una cachetada al espectador"

En Alguien tiene que morir, Manolo Caro se aleja de la comedia y retrata una sociedad franquista, haciendo especial hincapié en la persecución y la tortura que sufrían los homosexuales en aquella época. La homofobia, sin embargo, no entiende de contextos históricos y, aunque se ha conseguido dar pasos de gigante en este sentido, sigue siendo un mal en pleno 2020.

"Hay que dejar de creer o de hacernos creer que hemos evolucionado más de lo que realmente lo hemos hecho", afirma Speitzer. "Sí, ha habido una evolución, pero hay otras que están disfrazas. En otros países suceden brutalidades y no estamos tan alejados de eso. Hay mucho que hacer, por eso creo que una serie como Alguien tiene que morir es tan necesaria. Es una cachetada al espectador para darnos cuenta en dónde estamos parados".

Y añade Expósito: "Falta mucho por hacer para que haya una absoluta libertad de ser quien quieras ser. No sé qué hay que hacer exactamente, pero la cultura tiene un papel muy importante en esto y una forma de ayudar a dar más voz a estas cosas, a que no nos acomodemos y pensemos que ya está todo hecho, es hacer proyectos como Alguien tiene que morir".

Carlos Cuevas, por su parte, va más allá y afirma que el problema viene de base y no depende del momento histórico. "Lo que falta es un trabajo de educación en las casas y en las escuelas porque es un problema tan de raíz", explica. "Si cambia todo el contexto y los problemas son los mismos es que el problema de la homofobia y la discriminación sexual no es del contexto sino social y, por lo tanto, hay que ir al tuétano".

Si quieres ver la entrevista completa con los protagonistas de Alguien tiene que morir¡dale al play!

Sinopsis oficial de 'Alguien tiene que morir'

La historia de Alguien tiene que morir comienza cuando los padres de un joven, que vive en México, le piden que vuelva a casa para conocer a su prometida. Pero todos se llevan una sorpresa cuando este regresa acompañado de Lázaro, un misterioso bailarín de ballet.

El relato transcurre en la España de los años 50, en una sociedad tradicional donde las apariencias y los lazos familiares desempeñan un papel crucial. Caro exhibe un registro nunca visto con este nuevo trabajo, retratando una realidad y un problema social desde un punto de vista muy distinto.


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