Alberto San Juan: “Además de comer, dormir y tener sexo necesitamos compartir historias”

El actor interpreta a Salva en la nueva comedia negra de Cesc Gay, 'Sentimental', donde comparte pantalla con Javier Cámara, Griselda Siciliani y Belén Cuesta

Alberto San Juan entrevista Sentimental

El Alberto San Juan, coprotagonista de 'Sentimental', en el set de 'Las ovejas no pierden el tren' en abril de 2014 / WireImage vía Getty Images / Gabriel Solera

Alberto San Juan es uno de los protagonistas de Sentimental, la nueva película de Cesc Gay (Vivir es fácil con los ojos cerrados) en la que también aparecen Javier Cámara (puedes leer nuestra entrevista con él aquí), Belén Cuesta y Griselda Siciliani. Estamos ante una comedia negra que sigue ese formato de 12 hombres sin piedad, El plan o Un dios salvaje: un espacio, varios personajes. Un cine que brota de las entrañas del espíritu teatral y que conquista al público por su dinamismo, diálogos rápidos y personajes fuertes.

Además de eso, Sentimental es una película que habla de la incomunicación de la pareja y de los problemas sexuales que padecen un hombre y una mujer maduros que han dejado de amarse como es debido. ¿Qué hace que se den cuenta de la situación insostenible en la que malviven? Sus vecinos, Salva (San Juan) y Laura (Cuesta), una pareja libérrima que organiza orgías, intercambios de parejas y tríos.

Cuando invitan a Julio (Cámara) y a Ana (Cuesta) a sumarse a una de sus "camas redondas", ambos empiezan a replantearse su propia intimidad sexual y sacan a relucir sus miedos, frustraciones e inquietudes. ¿De verdad deben estar juntos? ¿Cómo podrían mejorar la situación? ¿Se aman realmente?

Lo primero me gustaría preguntarte es por el título de la película. ¿Qué representa para ti en relación a la historia? Porque a priori ninguno de los personajes, quizás Ana, es el prototipo que tenemos de personaje sentimental.

El título es precioso y muy adecuado porque es una película que habla de sentimientos, del amor y de cómo amar, construir y vivir relaciones amorosas sanas, libres, honestas y quizás duraderas. Me gusta mucho porque es una película que habla de sexo en relación a la vida sentimental de una pareja.

Tu personaje, Salva, es un tipo sin filtro alguno, ese prototipo de persona incómoda que te va a decir lo que piensa aunque sea políticamente incorrecto y esté fuera de lugar. ¿Qué le pasa por la cabeza? ¿Te identificas de alguna forma con él?

Me gustaría identificarme más porque creo que es un tipo bastante libre. Creo que es bastante naif, pero no en el sentido de poco inteligente: no es un seductor ni un manipulador ni un tipo que de vueltas o tenga una doble cara, sino que es un tipo transparente y de una sola cara que habla las cosas abiertamente y expresa su deseo sexual sin ningún problema ni tabú. En ese aspecto me parece envidiable.

Hablamos de incomunicación, frustración, dolor... ¿Por qué la comedia es el mejor vehículo para expresar estos temas?

Yo soy fan de la comedia. Me parece un camino maravilloso para tratar cualquier tema, y en absoluto resta profundidad a una historia. Es una forma de aprovechar el sentido del humor. La vida duele y la vida se goza. Existe la muerte, la enfermedad, las rupturas, y sin embargo Salva tiene algo bueno: vive disponible para el placer. Y no me refiero solo al sexo, sino al bienestar, a reírse. Esa es la actitud. ¿Que hay problemas? Ya se enfrentarán y se llorarán. Pero es la predisposición fundamental con la que vivir la vida: el buen humor frente a la amargura. Eso facilita la creatividad y la imaginación.

¿Crees que la sociedad en la que vivimos es la que nos lleva a esa situación de incomunicación y aislamiento del otro?

Hay un serio problema sociocultural: que exista un mandato que diga que debemos construir parejas monógamas que vivan bajo el mismo techo y tengan vocación de durar para siempre. Eso puede ser maravilloso si sucede de forma natural, pero por obligación puede ser criminal, suicida. Querer que todos encajemos en el mismo molde es una distopía. Pretender que solo hay un modelo de familia, que solo podemos ser de una manera, tiene que ver con el nazismo y el nacionalcatolicismo. Tenemos el deber humano de crecer, emanciparnos y usar nuestras formas de amar aunque no vengan en una receta previa.

Pero hablamos de una cuestión cultural que ya está cimentada en nuestros valores...

Yo creo que podemos aprender de nuestras pulsiones más secretas y experimentar con ellas sin miedo ni tabúes, siempre sobre la claridad ética de no pasar encima de nadie, porque de lo contrario entraríamos en el terreno del abuso o la violación. No hay que perder nunca de vista al otro y escucharlo.

¿Se está moviendo la industria para hacer como Disney y adaptarse definitivamente a un formato de vídeo Bajo Demanda? ¿Cómo lo veis vosotros, los actores, desde dentro?

Yo creo que sería una desgracia para la sociedad humana que desaparecieran los cines y que ver películas se convirtiera en un acto privado dentro de cada casa. Sería tan trágico que no va a suceder. Necesitamos compartir la experiencia de ver películas de forma colectiva. Está muy bien ver una en casa solo, con tu pareja o con tus amigos, pero necesitamos también verlas en una sala de cine con un grupo de seres desconocidos con los que sin embargo lloramos, nos emocionamos y reímos a la vez. Es un acto de comunión laica absolutamente imprescindible. Son tiempos muy difíciles par las salas de cine. Ya lo eran desde el auge de las plataformas, pero ahora es aún peor.

¿Julio y Ana habrían sobrevivido al confinamiento juntos? Porque estar encerrados en un piso nos está minando psicológicamente...

Yo creo que la pandemia nos está afectando muchísimo. Es mi percepción en el ambiente anímico, en lo poco que yo puedo ver. Y está la enfermedad del virus pero hay otra que es la del aislamiento y la soledad. Estamos hechos para convivir, para compartir, para relacionarnos e intercambiar. Los mundos burbuja de uno, dos o cuatro personas podemos aceptarlos durante un tiempo, pero no mucho más. El ser humano es social, aunque podamos necesitar la soledad o que haya gente que tenga vocación de ermitaño. Necesitamos tocarnos, compartir; no podemos vivir con una máscara de por medio.

¿Qué futuro le vemos a la cultura en este país a medio-largo plazo con los políticos que tenemos? Porque vemos que no son capaces ni de dar ejemplo, ni de ponerse de acuerdo para nada...

Podremos tener más o menos dificultades pero te aseguro que no se dejarán de hacer películas u obras de teatro. Lo necesitamos. El ser humano ha contado historias desde que está en la Tierra, y lo ha hecho para entender lo que pasa, o sin comprenderlo pero para poder pensar sobre cómo vivimos y convivimos. Nos hacen falta las historias. Estas tienen la amplitud, como los cuentos o las películas, de hacernos pensar sobre nuestras vidas. Y lo hacen divirtiéndonos, conmoviéndonos. Esa es la gracia. Además de comer, dormir y follar necesitamos contar y compartir historias


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