Ana Obregón desvela cómo fue la última noche junto a su hijo Álex

La actriz se sincera en la revista ¡Hola!: "Hoy ha sido el primer día en seis meses que no he llorado todavía"

Ana Obregón desvela cómo fue la última noche junto a su hijo Álex

Ana Obregón en los 'Yo Dona' International Awards / Paolo Blocco (Getty Images)

La muerte de Álex Lequio ha supuesto para Ana Obregón el golpe más duro que la vida le ha dado. Cada vez son más las muestras de cariño que la actriz dedica a su difunto hijo en redes sociales, demostrando que lo que una madre siente en esta situación es indescriptible y poco deseable.

Pero ha sido en una entrevista con ¡Hola! en la que nos ha acercado aún más a la terrible experiencia con el final no-feliz que tuvo el pasado 13 de mayo. Una experiencia que la ha obligado a intentar recomponerse del dolor que siente. "Ya no me quiero ir porque quiero hacer cosas que Álex quería hacer y no pudo terminar. Quiero seguir su legado", dice en la entrevista.

Pero eso no es todo. Ana ha contado cómo recibió la noticia de que su hijo no se recuperaría y cómo pasó esa última noche junto a él y su padre Alessandro. "Hasta dos días antes de su muerte pensaba que iba a salir adelante. Estaba convencida. Hubo un momento en que se sentaron cinco médicos para decirme que ya no había nada que hacer. El lunes 11 de mayo los doctores me dijeron que ya, que no se podía hacer más", confiesa según las palabras recogidas por el diario As.

"Tuve 48 horas para hacerme a la terrible idea de que mi niño se iba para siempre. La última noche se puso Alessandro a un lado de la cama y yo al otro. Le agarramos de la mano... y así se fue. Entonces, yo me quedé abrazada mucho tiempo a él. No sé cuánto, cinco horas o así, hasta que vinieron mis hermanas", continúa.

Unas palabras desgarradoras que cualquiera que las lea siente cómo un pedazo de su corazón se parte. El proceso que Obregón vivió junto a su hijo fue duro, aunque ella asegura que "siempre le dijo la verdad". "Menos al final; él ya no preguntaba. Los últimos meses fueron de una crueldad que no se puede explicar", añade.

Ana se va recomponiendo poco a poco, aunque nada ni nadie le hará olvidar a su hijo. "Hoy ha sido el primer día en seis meses que no he llorado todavía. Pero he leído que las lágrimas son sanadoras. Necesitaba estar sola, en silencio y llorar, porque el dolor si se evita, se magnifica. Yo no quiero hacerme más fuerte, he sido fuerte cuando Álex necesitaba agarrarme fuerte de mi mano, que nunca tembló. No es una depresión, para nada, pero se mezclan el dolor, eternidad de la ausencia... Es así y hay que pasarlo", confirma, lo que nos da esperanzas de que algún día volveremos a disfrutar de su sonrisa.

Dicen que el tiempo, todo lo cura, y en el caso de Ana estamos seguros de aquí será. Aunque siempre vivirá con una cicatriz que deberá aceptar. De momento, está dispuesta a seguir ayudando en la creación de la fundación que su hijo quería inaugurar para ayudar en la investigación contra el cáncer. ¡Mucho ánimo, Ana!


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