Raquel del Rosario confiesa lo que aprendió de su enfermedad y el divorcio de Fernando Alonso

En una rueda de preguntas y respuestas en redes sociales

Raquel del Rosario

Raquel del Rosario, una mujer espiritual. / Europa Press/Europa Press via Getty Images

Echar un vistazo al muro de Instagram de Raquel del Rosario, la cantante de El sueño de Morfeo, es entrar en un oasis de calma, paz y belleza. Y es que sus fotografías muestran un equilibrio y una espiritualidad que, parece ser que definen su vida. Y no lo decimos nosotros, sino que lo dan por hecho sus seguidores.

De hecho, la cantante ha abierto una rueda de preguntas y respuestas en los stories de su Instagram y uno de sus seguidores le ha preguntado si siempre ha tenido tan integrada en su vida esa espiritualidad.

Ella no ha dudado en explicarlo. "Nací en una familia católica a la que agradezco muchos de los valores que hoy tengo, a pesar de que no profeso ninguna religión. Digamos que comencé a mirar hacia dentro después de enfermarme y de mi primera separación. Ambos acontecimientos han sido grandes maestros", explicaba.

Esa enfermedad a la que se refería le llevó a tener que someterse a dos operaciones en el cuello del útero en 2009 y 2012 con el objetivo de eliminar tejido pancreoso. Todo a causa del virus del papiloma que se fue complicando.

El otro suceso que ha ayudado a generar esa espiritualidad es su divorcio en 2011 tras pasar cinco años casada con el piloto Fernando Alonso con el que, a día de hoy, mantiene una bonita amistad como se deduce de los mensajes que se cruzan en redes sociales.

Su vida diaria

Raquel vive ahora en Estados Unidos, en el conocido Calabasas, con su pareja, Pedro Castro y sus dos hijos. De momento, ha dejado claro, en ese intercambio con sus seguidores, que no tiene intención de cambiar su residencia. Eso no significa que no eche de menos su vida en España y, sobre todo, a los suyos a los que hace tiempo que no ve a causa de la pandemia.

Ha asegurado que echa de menos a los suyos, las papas arrugás de su isla, ver el atardecer desde las canteras, bañarse en el Atlántico o estar en su pueblo. Tardará en volver a disfrutar de todos esos placeres. Las autoridades sanitarias no permiten que sus familiares viajen a Estados Unidos y ella no puede viajar porque es obligatorio ir en el avión con mascarilla y con su hijo autista eso es inviable.


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