Albert Álvarez confiesa su duro pasado hablando de pobreza y cárcel

“Hubo unas navidades y fin de año donde sólo teníamos para un bocadillo”

Albert Álvarez

Albert Álvarez se rompe delante del espejo. / Imagen de 'La casa fuerte 2'

Albert Álvarez es una de las piezas más inestables en La casa fuerte 2 en el sentido de que entró sin pareja y ya ha tenido que adaptarse a dos, Mari Cielo Pajares y Marta Peñate. Pero lo lleva con filosofía y buscando lo positivo, porque así es su carácter. Y eso le ha convertido en el niño bonito de la casa (y el único soltero).

En la última entrega del programa pudimos conocerle un poco mejor porque le tocó enfrentarse al espejo del alma. Ese espejo en el que van apareciendo palabras que te ayudan a repasar lo más doloroso de tu pasado. Y él lo ha tenido. Ha tenido un pasado en el que su familia no tenía para comer y él casi entra en la cárcel.

Pero lo bueno fue la lección que dio con su historia, la de que por muy mal que vayan las cosas, puedes convertir esas experiencias duras en un aprendizaje y quedarte con lo bueno. Él lo ha hecho y pudimos comprobarlo a través de sus cuatro palabras.

“En esta sociedad en la que vivimos, en ocasiones, nos empuja, en primera instancia a ser la mejor versión de nosotros mismos, pero de manera totalmente falsa. Nos maquillamos, nos vestimos bien en nuestra primera cita”, contaba sobre cómo percibe la realidad del mundo en el que vivimos, “pero con el paso del tiempo sale lo que realmente uno es”.

Y eso es lo que él quería mostrar en el espejo. Cuando se miró, vio el reflejo de “una víctima de la cultura, de la sociedad, un chico que ha experimentado una vida llena de emociones. Del deporte quedan valores, experiencias, amigos y vivencias. Las medallas no sirven para nada”.

Soledad

Antes de ser tronista en Mujeres, Hombres y Viceversa, o de quedarse a las puertas de ganar Supervivientes 2019, Albert fue deportista de élite. Fue siete veces campeón de España en salto de pértiga. Eso le dio muchas alegrías, pero también le hizo sentir muy solo.

“Creo que uno tiene que aprender a vivir en sociedad, pero sí que, en una época de mi vida, cuando estaba interno en un centro deportivo, sentí que estaba totalmente solo. Hubo un momento en el que pasé mucho tiempo en soledad. Aprendí mucho de quién soy yo”, explicó.

Aunque aseguró que ahora no se siente así, “sé quién soy, sé quién es mi gente, aunque no esté cerca”.

Cárcel

La segunda palabra hacía referencia a un lugar que estuvo a punto de formar parte de su vida. “Cometí muchos errores cuando era joven. No entré en la cárcel. La sociedad siempre te pone una etiqueta. Cuando era estudiante me decían que no era lo suficientemente bueno. Tuve problemas en la cárcel y un tribunal dijo que no era suficientemente malo y por eso me salvé”, admitió.

“Estuve muy cerca, cometí muchos errores, estuve arrepentido mucho tiempo. Me juntaba con personas que no me hacían bien, olvidé quién era”, ha contado sobre aquel momento. Pero eso quedó en el pasado y aquel chico que cometía tantos errores ya ha desaparecido.

Frustración

Indudablemente, el deporte ha formado parte de una gran parte de su vida y le ha hecho ser muy exigente consigo mismo. Pasó muchos años sometido a un examen diario y sólo podía ganar uno.

“Para ser siete veces campeón de España, tuve que perder mil veces y ser el hombre más triste del mundo muchas veces. Para ganar hay que frustrarse y a veces pierdes tanto que la victoria ni siquiera sirve”, reconoció sobre las luces y sombras de los deportes de élite.

“Solo quería ganar, disfrutar de los aplausos, estaba enganchado a ese sentimiento de grandeza. De que cuando ganas viene el político de turno y te da la palmadita en la espalda, los patrocinadores vienen”, relató recordando aquellos tiempos. Pero todo cambió, “un día tuve un accidente, estaba en la camilla del hospital y me di cuenta de que sólo tenía a cuatro personas a mi lado. Los patrocinadores se fueron, los políticos, allí no estaban”. Esas personas eran sus padres, su hermana y su entrenador.

Pobreza

Lo más duro llegó al final, cuando apareció la palabra pobreza. “Esto es lo que más me duele porque lo hemos vivido todos en casa”, aseguró.

Reconoció que hubo una temporada muy larga donde tuvieron dificultades para llenar la nevera. “Mi madre se encontraba con una enfermedad que no podía tirar hacia delante y recuerdo unas navidades y fin de año donde sólo teníamos para un bocadillo. Había inviernos muy duros. Cuando no hay dinero para la calefacción se pasa mal y no fue fácil”, confesó.

Pero se queda con lo bueno, con aquellos vecinos que sin decir quiénes eran, cada día dejaban una bolsa de comida en su puerta. “La pobreza a mí me sirvió para compartir cuando las cosas no van bien. Es algo muy amargo, es pasado. Las cosas han mejorado, ya no es así, pero me duele aún”, terminó.

Y ante esta manera de abrirse en canal, Sandra Barneda no pudo más que recordarle que él era un ganador de la vida y el aplauso fue generalizado.


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