Alejandro Sanz, el chico normal, ‘traviese’ y tímido, además de “un caballero”, cumple 52 años

Retrocedemos en el tiempo y nos situamos a principios de los 90’s para conocer cómo fueron sus comienzos

Alejandro Sanz, el chico normal, ‘traviese’ y tímido, además de “un caballero”, cumple 52 años

Alejandro Sanz en el año 2000 / Guillermo Pascual (Getty Images)

Alejandro Sanz está de celebración. Cumple 52 años, más de 30 de ellos dedicado a la música. Hoy es un artista reconocido internacionalmente y multipremiado que vende millones de discos y tiene más que asumido el éxito. Pero al principio no fue así: “vender un millón de discos siendo un novato es terrible… lo peor que te puede pasar”. Retrocedemos en el tiempo y nos situamos a principios de los 90’s para conocer cómo fueron esos comienzos y para descubrir a un ‘chico bastante normal’, tímido y ‘traviesete’, orgulloso de sus raíces andaluzas y flamencas. Al Alejandro que siempre ha sido “un caballero” y al que valora el interior de las personas, lo que él llama el ‘ángel’. Y todo, en primera persona.

El 26 de diciembre de 1994, tan solo 3 años después de su debut con Viviendo Deprisa (1991), Alejandro se acercó a los estudios de Cadena Dial para protagonizar el espacio ‘La semana de…’ conducido por Cristina Tárrega. Rescatamos algunas partes de esa entrevista.

Alejandro Sánchez Pizarro nació el 18 de diciembre de 1968, a las 6 de la mañana, en la Calle Lomas nº 1, de Madrid. Fue el pequeño de dos hermanos y un “chico bastante normal” y tímido: "De pequeño era un chico bastante normal, con mis cosas, también era un poco 'traviesete'... alguna que otra maldad, pero nooo. Sí, sí era muy introvertido en el fondo, aunque ya sabes que la gente que es tímida, luego es la que más extrovertida parece ¿no? Que es esa coraza o esa máscara que se ponen para disimular la timidez ¿no?, que es abrirse mucho más y hacer muchas locuras justamente para esconder su timidez".

“El flamenco te hace vivir de una manera muy especial”

Aunque madrileño de nacimiento, es andaluz de corazón. Sanz siempre se ha mostrado orgulloso de sus raíces andaluzas, de su acento, del ambiente flamenco en el que creció. Se lo debe a sus padres y a su entorno familiar: "Por mi familia. Toda mi familia es de Andalucía, tanto de Cádiz, de Alcalá de los Gazules, un pueblo chiquitito de Cádiz también, y de Sevilla. Entonces, el acento desde muy pequeño en mi casa se habló así. Mi madre habla muy andaluza, mi padre también, mi hermano nació allí también. Entonces, me ha gustado mucho el flamenco siempre, estar en contacto con el flamenco te hace un poco vivir de una manera muy especial".

Ahora que está tan cercana la Navidad, y con las limitaciones del COVID-19 dirigiendo nuestras vidas, seguro que Alejandro echará de menos esas fiestas familiares… de hasta 70 personas: "Las celebraciones de Navidad en mi familia son algo muy sagrado en toda la plenitud de la palabra. Nosotros nos reuníamos normalmente, somos muchísimos familiares, nos podemos reunir 50, 60 personas, 70, y en Algeciras, en la casa que tienen mis tíos allí organizábamos nuestras hogueras y nuestras cosas y allí cantábamos y bailábamos toda la noche".

Su primera guitarra fue la de su padre “con un agujero enorme”

No es de extrañar que, en ese entorno, ya desde niño tocara la guitarra. Hasta que pudo comprarse una propia, ahorrando las 1.000 ‘pelillas’ de la paga semanal, la primera tuvo fue la de su padre… que su madre le rompió: "La primera guitarra era de mi padre, que tenía un agujero enorme en la parte de atrás, porque yo tocaba... yo claro, los niños se levantan muy temprano porque se acuestan muy pronto, entonces yo los sábados me ponía a las 8 de la mañana a tocar la guitarra y mi madre pues un día se levantó enfadada conmigo y me rompió la guitarra".

Tampoco sorprende que desde muy pequeño quisiera hacer música. No fue una decisión repentina, de la noche a la mañana. Tampoco se imaginaba que pudiera tener éxito o que llegara a ser famoso. "Hombre esa es una sensación que tenía desde muy pequeño, pero yo creo que tampoco tú decides cuándo va a ser. Yo no soñaba ni con ser famoso ni nada porque además me parecía algo imposible. Yo lo que quería era hacer música, de toda la vida es lo que he querido hacer. Entonces, tampoco es una cosa que decidiera 'mañana voy a músico', sino que digamos que poco a poco vas introduciéndote en la música y sin darte cuenta te encuentras con que se ha convertido en tu vida, y luego ya todo va viniendo rodado".

“Para mí el éxito fue terrible”

Y lo primero que vino rodado, fue lo inesperado: un millón de copias de Viviendo Deprisa (1991). Con apenas 23 años y, esta vez sí, de la noche a la mañana, pasó de ser un chaval anónimo a no poder andar por la calle. Alejandro Sanz lo pasó fatal: "Pues mira, exactamente no sé cuáles son los factores que influyen en el éxito, porque si lo supiera se lo contaría a mis amigos. Para mí el éxito fue terrible, yo lo pasé mal al principio. Porque de repente dices bueno '¿y esto es el éxito?, osea que el éxito consiste en que no puedo vivir y ya está'. Lo que pasa es que aprendí a diferenciar muy bien el éxito de la fama, y creo que el éxito merece la pena… la fama en algunos aspectos también merece la pena, pero no en todos".

Decía Alejandro que los ingredientes que utilizó para ‘cocinar’ Viviendo Deprisa fueron “unas gotitas de valor, una pizquita de ganas y sobre todo un litro y medio de corazón". Esa receta magistral que elaboró junto Miguel Ángel Arenas ‘Capi’ cuando era ‘novato’ se materializó en el disco más vendido de 1991. Y aunque la experiencia fue “terrible”, también fue aleccionadora: “Es que es muy fuerte que te pille totalmente de novato, vender un millón de discos siendo un novato es terrible. Es terrible porque no sabes la mitad de las cosas, no sé ahora imagínate entonces. Yo creo que es lo peor que te puede pasar, porque de repente, ahora puedes hacer frente a ciertas cosas y sabes por donde tirar en algunos momentos y antes no. Pero tampoco me quejo, aprendí mucho durante esos dos años, viví muy intensamente, conocí muchas cosas y supe aceptar mis propios errores"

“Yo siempre he sido un caballero”

Y llegó el ídolo y el fenómeno fan. Las chicas que enloquecían y se acercaban. Pero lo de estar rodeado de ‘grupis’ no influyó en Alejandro, ni lo utilizó para ligar. Al menos es lo que él decía en los 90’s, además de que siempre había sido “un caballero”: "Yo no sé si en la gente influye, en mí desde luego no. Yo siempre he sido un caballero para las mujeres. Siempre. En toda mi vida y lo seguiré siendo, y cuando yo he querido mucho a una chica, para mí siempre esa mujer será muy especial. Pase lo que pase. Pase el tiempo y yo jamás voy a tener una mala palabra para una persona a quien he querido tanto. Creo que lo mejor que te puede ocurrir es que de esa relación que hayas tenido conserves lo realmente bueno. Porque si no, ha sido una pérdida de tiempo".

Lo que no se ve, el interior, el ‘angel’, es lo que decía Alejandro que le atraía de la gente hace casi dos décadas. “No lo sé. No te podría decir. Aunque parezca... haya gente que inmediatamente haya pensado pamplinas, no tiene nada que ver con el físico, creo que es algo mucho más profundo que todo eso. Hay gente que tiene algo muy especial y no precisamente se ve... el ángel, el ángel, el ángel. La verdad que sí, y yo creo que, no sé, hay gente que lo tiene y gente que no, hay gente que tiene una mirada muy especial, hay gente que te sientes bien al lado de esa persona y gente que transmite mucho".

Posiblemente, Alejandro sople sus 52 velas rodeado de esa gente de mirada especial que le hace sentir tan bien. Felicidades.


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