‘Malcolm & Marie’: cirugía a corazón abierto de una relación estancada en el silencio

La película de Sam Levinson, protagonizada por Zendaya y John David Washington, se postula como uno de los ejercicios de cine más brillantes del 2021

‘Malcolm & Marie’: cirugía a corazón abierto de una relación estancada en el silencio

Zendaya (i) y John David Washington (d) en una imagen promocional de 'Malcolm & Marie' (2021), dirigida por Sam Levinson / Netflix / Imagen promocional

Un punzante ataque contra la petulancia de la crítica cinematográfica, una carta de amor al cine y a sus creadores o una arriesgada cirugía a corazón abierto de una relación estancada en el silencio: Malcolm & Marie opera a diferentes dimensiones o capas, tantas como cualquiera de nosotros le queramos dar. Como dice lúcidamente su protagonista, un cineasta algo engreído pero brillante, "el cine no necesita tener siempre un significado; necesita sentimiento y electricidad". Una premisa 'anti-semiótica' que entronca directamente con las pretensiones artísticas de cineastas tan dispares como Andréi Tarkovsky, que creía que el cine era "un mosaico hecho de tiempo" cuyo mensaje variaba según la experiencia del espectador, o Abbas Kiarostami, que despreciaba el simbolismo y defendía que, en su cine, "una ventana era una ventana". No siempre debe haber un significado. Si lo hay, depende de nosotros, los espectadores.

Por eso la lectura que más me interesa Malcolm & Marie no es esa crítica a la superficialidad de fama o a los excesos de Hollywood, sino su aproximación a la realidad de la pareja y a cómo la falta de diálogo va haciendo mella en las relaciones, lo que desemboca en esos típicos estallidos de rabia en los que se dicen las cosas más feas que uno pueda imaginar y que sirven como barómetro para medir si una pareja goza de buena salud y es capaz de convertirse, como decía Jean Cocteau, en 'expertos en fenixología' y resurgir de sus cenizas o si, por el contrario, están condenados a muerte y deben acabar con el problema evitando alargar una toxicidad enfermiza.

Sam Levinson, creador de Euphoria e hijo del prestigioso cineasta Barry Levinson (Sleepers; La cortina de humo; Rain Man), ha creado una tragicomedia muy humana y desconcertante, como la vida misma. No sabemos si esos dos personajes –maravillosamente interpretados por John David Washginton y Zendaya– ocultan un trauma como el de Elizabeth Taylor y Richard Burton en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, si solamente están juntos por inercia, como ocurría con Monica Vitti y Gabrielle Ferzetti en La Aventura de Antonioni, o si bien solo necesitan canalizar lo 'no dicho' y sortear los muros y barreras para expresar el dolor acumulado y desahogarse. La rutina, la fama o el éxito (o las tres combinadas, un cocktail a veces explosivo) acaban erigiendo un muro de incomunicación, y hay que ser muy hábil y amarse mucho y muy bien para derribarlo. La tarea de Malcolm y Marie es recorrer ese camino y ver qué hay al final. ¿Reconciliación o ruptura?

Para algunos esta película será un ejercicio academicista a la par que una crítica feroz contra, precisamente, la propia crítica cinematográfica, lo que escocerá entre los sectores más conservadores del periodismo cultural o cultureta. Otros prefieren catalogarlo como una cinta vacía de motivaciones que solo busca el lucimiento de sus intérpetes. No comparto esa visión. A mí me ha parecido un conmovedor, divertido, hiriente y algo cabrón retrato de la vida de una pareja que oculta sus fantasmas pero se superpone a la adverisdad por amor y respeto, aunque den algún que otro traspié. Su mensaje, o al menos esa es mi interpretación, es que la comprensión y el cariño pueden derribar cualquier debilidad o trauma, y que la única manera de curar las heridas y los errores del pasado (Marie) o prevenir desviaciones en el tormentoso camino de la ética y los principios (Malcolm) está, precisamente, en apoyarse en ese ser querido que nos construye y escucha sin filtros ni aderezos, en su desnudez anímica, y nos reconecta con el presente diciéndonos lo que a veces debemos oír.

"No eches de tu vida a la gente que te pone los pies en la tierra. Vas a empezar a hacer películas falsas sobre gente falsa con emociones falsas". Tuve ocasión de preguntarle a Sam Levinson por esa frase del comienzo de Malcolm & Marie. Él me respondió con una del final: "'Si arrollas a todo el que tienes por delante vas a acabar viviendo en una realidad completamente ficticia'. Lo que ella le dice en ese momento es que si se cierra en sí mismo y decide rodearse de ‘creadores de mitos’ y gente que solo le alaba de la forma en la que quiere ser alabado, va a crear una realidad que no lo es realmente, y no tendrá nada a lo que recurrir para sus historias, porque la vida es la base del arte, y vivir la vida y conectar con el resto de individuos, respetándolos y conociéndolos, es el núcleo del crecimiento de un artista". Son sus palabras, no las mías.

Malcolm & Marie se estrenará en Netflix el 5 de febrero de 2021.


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