Así fue ‘The Wall Tour’, un montaje mastodóntico, sin precedentes y ruinoso en el ocaso de Pink Floyd

Aunque resulta innegable que 'The Wall Tour' marcó un hito en la historia del rock y consolidó el prestigio de Pink Floyd… significó el fin de la banda

Así fue ‘The Wall Tour’, un montaje mastodóntico, sin precedentes y ruinoso en el ocaso de Pink Floyd

Roger Waters, Nick Mason, Syd Barrett y Rick Wright (Pink Floyd) en 1967 / Michael Ochs Archives (Getty Images)

El 7 de Febrero de 1980 arrancó en el Memorial Sports Arena de Los Ángeles el espectáculo más elaborado y complejo de todos los que se habían hecho hasta entonces. Tan ambicioso era el montaje que solo se pudo levantar en cuatro ciudades. Fue una ruina. Por entonces, los componentes del grupo no se dirigían la palabra. Y aunque resulta innegable que The Wall Tour marcó un hito en la historia del rock y consolidó el prestigio de Pink Floyd… significó el fin de la banda

En realidad, The Wall Tour (1980-81) no fue una gira en el sentido tradicional del término. Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright presentaron el que sería su último álbum 31 veces en 16 meses y solo en cuatro ciudades: Los Ángeles (7 conciertos), Nueva York (5), Londres (11) y Dortmund (Alemania) (8).

Roger Waters (bajista y líder) fue el cerebro de tan grandioso espectáculo. Lo había concebido desde el primer momento: “Siempre supe que sería un multi-proyecto: un disco, seguido de conciertos en algunas pocas ciudades y después una película. No hubiera sido posible viajar dados los altos costes de transportar todo el montaje. Estaba muy lejos de cualquier otra cosa que se hubiera hecho anteriormente en el rock and roll. Fue jodidamente difícil de hacer, pero teníamos a buena gente en el equipo que lo hizo posible.

David Gilmour y Roger Waters sobre el escenario del Earls Court Arena de Londres durante el 'The Wall Tour' / Pete Still (Getty Images)

El muro: 420 ladrillos de cartón

La construcción en directo de un muro que acababa tapando por completo a la banda, era lo más llamativo del espectáculo: "Me obsesionaba la idea de que hubiera un enorme muro, entre nosotros y el público, que no nos pudieran ver”, explicaba Waters. “Entonces lo dibujé y empecé a contárselo a la gente. Todos pensaban que estaba loco, porque mi idea original era empezar a construir un muro al principio del show y, cuando finalizara, la gente ya no podría vernos o escucharnos más, y entonces la actuación se terminaba."

El escenógrafo Mark Fisher ya había empezado a trabajar con Waters en el concepto del escenario durante la grabación del álbum. Su producción incluía 420 ladrillos de cartón que, en el transcurso de la primera parte del espectáculo, crearían un muro de unos 10 metros de alto por casi 50 metros de ancho tapando a los cuatro Pink Floyd. La idea de que el público no viera a la banda no tenía precedentes, pero Waters fue inflexible en este aspecto, ya que reflejaba la alienación del personaje principal de la sociedad.

El escenario del 'The Wall Tour' / Pete Still (Getty Images)

En la segunda mitad, cuando el muro se completa, se convierte en una enorme pantalla sobre la que se proyectan imágenes animadas. Esta parte corrió a cargo de Gerald Scarfe (responsable del arte del álbum) quien también diseñó los enormes muñecos hinchables, representando a varios personajes (un profesor de 14 metros, una mujer de 10 metros). El colofón final del espectáculo llegaba con el derrumbamiento del muro.

El cénit de la lucha de egos

Cuando Pink Floyd empezó a grabar The Wall, en enero de 1979, las tensiones, que se habían ido cociendo a fuego lento durante años, llegaron a su cénit. La lucha de egos estuvo presente durante toda la gira. Los cuatro integrantes de la banda solo se veían cuando salían al escenario. Nick Mason contaba en el libro Inside out: a personal history of Pink Floyd: “Cada miembro tenía un camerino individual. Tanto el de Roger como el de Rick estaban en extremos opuestos. Creo recordar que después de los conciertos montábamos fiestas por separado.”

Llegaban al recinto en sus autocaravanas por separado, y los conductores habían recibido instrucciones: debían aparcar estratégicamente en círculo, con las puertas hacia afuera, para evitar incluso el contacto visual entre ellos. Mark Fisher, el diseñador del montaje, recuerda: “Estaban llegando al punto en que no podían ni verse.”

Un negocio ruinoso

The Wall Tour fue ruinoso. En cada espectáculo perdían dinero. El precio de las entradas, en torno a 12 dólares, no cubría los tremendos costes humanos y técnicos de la producción. Se calcula que antes de arrancar en Los Ángeles el mastodóntico montaje, ya había costado un millón y medio de dólares.

Pero no fue ruinoso para todos por igual. Wright, el teclista de la banda, había sido despedido cuando se completó el álbum, y accedió a participar en el tour como músico asalariado. Por tanto, fue el único que ganó dinero

Según Waters, un promotor de Filadelfia había ofrecido millones para llevar el espectáculo al estadio JFK, pero él lo rechazó. Tampoco hay un filme del concierto. Para verlo, tenías que ir allí. En The Wall tour se antepuso el arte al negocio

Las heridas emocionales de la infancia de Waters

El álbum The Wall, estaba compuesto casi en su totalidad por Roger Waters. Y había obtenido un enorme éxito. Pink Floyd podría haber hecho una gira por grandes estadios para presentarlo, como había ocurrido con sus anteriores trabajos. Pero ¿por qué no fue así?. Porque eso hubiera quebrantado la ética del álbum. Waters insistió en que debían ser recintos cubiertos y no cejó en su empeño de hacer una producción como ninguna otra, centrada en un muro gigante que se erigiera mientras la banda estaba actuando.

Ese gran muro ideado por el líder del grupo británico, es en realidad una manifestación de las heridas emocionales de su infancia, marcada por el fallecimiento de su padre meses antes de que naciera, y el autoritarismo de los profesores en el instituto. Esas heridas están representadas como ladrillos que cuando se han unido, forman un muro impenetrable. Y era un sentimiento que Roger tenía cuando Pink Floyd giraba por estadios: no había una conexión real entre la gran multitud y la música.

The Wall Tour terminó el 17 de Junio de 1981 en el Earls Court de Londres. Fue la última vez que Roger Waters actuó con sus compañeros de Pink Floyd.


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