Dani de la Orden: Hablamos de su novela, ‘Élite’, el amor, las infidelidades o sus videos para Bisbal y Leiva

El director de cine debuta en la literatura fiel al género que le ha dado tanto éxito

Dani de la Orden

Dani de la Orden publica su primera novela. / Foto de Matías Uris cedida por Grupo Planeta

Dani de la Orden es uno de los directores jóvenes españoles que se ha consolidado en el género de la comedia romántica gracias a pelis como Loco por ella, que podemos ver en Netflix, Mamá o papá, Hasta que la boda nos separe o Litus. También es uno de los nombres detrás de Élite. Y todo ese bagaje ha hecho que para su debut literario, Darse un tiempo (y otras mentiras), se haya decantado por ese mismo género.

David rompe con su novia Sara sin tener unos motivos claros y mientras asimila, o no, esa ruptura otras chicas como Elena o Estefanía se cruzan en su camino en una historia que nos hará reflexionar sobre el amor en esta primera novela del cineasta.

Un tema universal con el que todo el mundo puede sentirse identificado y que él nos acerca desde el punto de vista masculino porque los chicos también tienen inseguridades en este terreno. De amor, de infidelidades, de cine, de Élite, de videoclips y muchas otras cosas hemos hablado con él.

Ya eres uno de los directores de cine de éxito en nuestro país y no te faltan proyectos, ¿qué necesidad tenías de meterte en el jaleo de escribir una novela?

Lo mismo me pregunto, la verdad. Es una historia que me apetecía contar sacada del mundo de un rodaje que siempre es lento, largo, y aunque hagas la peli más personal del mundo, es algo muy colectivo. Y el libro era yo con la historia y me apetecía vivir esa experiencia.

En el cine ya lo has petado con tus comedias románticas, ¿no te planteaste otro género para tu faceta literaria?

No soy escritor y no tengo oficio de eso, no quería tirarme piedras sobre mi propio tejado. La comedia romántica me gusta mucho, la conozco, la vivo, y se me hacía más fácil crear una historia de cero partiendo de una realidad que ya conocía. Comedias románticas en cine, el mundo del videoclip, un guionista frustrado y todo lo que le pasa por la cabeza de este chaval.

¿Qué aprendiste con Love actually?

Tendemos a pensar que estas comedias románticas que tienen un punto cursi y son edulcoradas, tienen una emotividad a lo mejor muy básica y buenista, las vemos con rechazo, y hoy más que nunca, en estos días. Pero yo creo que este tipo de cine, no solo Love actually, intenta no tener prejuicio al intentar ver lo bonito que es el mundo que hoy en día está casi prohibido en el cine, el lado bueno de las cosas. Hay una entrevista de Richard Curtis, que al final del libro, cojo el discurso a modo de homenaje, que un día le dijeron ‘¿no te preocupa que las críticas sean que seas cursi, que eres un ñoño, que sólo hablas de gente a la que le pasan cosas buenas?’ y él dijo ‘que el hecho de que veas las noticias y todo sean desgracias y conflictos no significa que no haya una buena noticia en el mundo’. El mundo está plagado de buenas noticias y buenos momentos y emotivos en los que nos gustaría estar.

Pero ¿en el mundo real hay historias de amor románticas como las que vemos en el cine?

Siempre digo que si hay alguien que las ha escrito y las ha pensado… Las comedias románticas de nuestro día a día no merecerían una película, te quedas con la idea. Como en Love actually no me saltaría el control en un aeropuerto porque es imposible, pero sí he tenido una despedida a contrareloj. La comedia romántica es una magnificación de nuestra cotidiana y monótona vida en el punto emocional. No me parece tan alejado de la realidad y en el libro también lo comento. Si eso ha pasado es que ha existido de una manera u otra.

¿Tu novela ha pasado por tu cabeza en formato película?

No, ha pasado por la de otra gente. Me han llegado dos o tres productores comentándome una adaptación. Ahora mismo creo que la tengo demasiado presente. A nivel personal todavía me falta feedback. Tengo que esperar y tengo tiempo de recibir imputs y ahí veremos.

En literatura estamos acostumbrados a grandes autoras en el género romántico… da gusto sumar una voz masculina, ¿son puntos de vista muy diferentes?

Es curioso porque en el mundo de la literatura estamos acostumbrados a autoras, pero en el cine es lo opuesto. En el cine, la comedia romántica, lleva un montón de tiempo siendo escrita por hombres intentando dirigirse más a las mujeres porque inicialmente tenía un focus más femenino, aunque ahora, afortunadamente, eso se ha roto. Me alegra que el protagonista sea un chico porque sería raro que el punto de vista fuera el de una mujer en mi primer libro porque sería costoso. Estamos acostumbrados a eso de ‘entender a las mujeres’ que es como un mantra, y todos tenemos complicaciones, en ambos sexos se puede poner ese prejuicio de que es difícil entenderse. Me gustaba hacer un libro de un tío que tiene un cacao mental y no se entiende ni así mismo para romper el tópico de que el chico lo tiene claro y va por ahí en plan que quiere conquistar el objeto de deseo, pero tiene que cambiar porque es inmaduro, y hablar de las inseguridades de los tíos, de las frustraciones.

Todo parte de una ruptura, ¿crees que es fácil saber cuándo hay que romper con una relación?

No, hombre depende de cada relación, obviamente hay líneas rojas, pero cuando todo va bien y no hay algo muy marcado, tendemos a confundir. En el caso del protagonista, David, rompe porque se acaba la magia y no es que se acabe la magia, sino que entra en algo que, en realidad es bueno, una rutina y monotonía de una relación basada en la confianza con alguien poco a poco. Pero él quiere los estímulos y ahí es donde rompe con error. El principal enemigo en una relación a la hora de dejar las cosas claras somos nosotros mismos que somos lo suficientemente inteligentes para auto engañarnos y creer que estamos bien con esa persona.

Tu protagonista es un tanto enamoradizo, ¿no?

Sí, pero enamoradizo mal, es enamoradizo porque no sabe es estar solo. También es que los personajes femeninos son muy interesantes. A todo el mundo le gustaría tomarse un café con Elena o Estefanía. Es un enamoradizo mal porque necesita la contante aprobación de alguien externo en el mundo emocional para estar contento consigo mismo. Necesita gustarse a través de los ojos de alguien. Creo que no es bueno ser enamoradizo.

¿Crees que has tratado con cariño a tu personaje o le has maltratado un poquito?

Lo he tratado con mucho cariño, pero no podía hacer que sus comportamientos no tuvieran consecuencias. Tiene un problema muy grave y tiene que entenderlo y creo que es un problema que tiene mucha gente que alarga una relación, que utiliza emocionalmente a otra persona para estar bien y se esconde bajo el tema de ‘necesito tiempo, me estoy agobiando’ y esconde una indecisión que hace daño a la otra persona. Me interesaba hablar de las consecuencias. Me interesaba también hacer un canto a la amistad. Hablamos mucho en las comedias románticas del amor, pero lo que sujeta esto es la amistad.

Tratas muchos temas con el amor como centro. Por ejemplo, el eterno debate de si un hombre y una mujer pueden ser amigos, ¿cuál es tu conclusión en la vida real?

Es un debate muy viejo que se trata en el libro que para mí ya no es un debate. En el libro se habla, pero desde los personajes, obviamente sí se puede. Puede pasar que cuando conocemos a alguien que nos gusta pasamos a la conquista y no disfrutamos de esa persona como una amistad.

En la novela hay un personaje que defiende la infidelidad y es mujer… no es lo habitual.

Por desgracia. No es lo habitual y no lo entiendo. Hay esa cosa tan retrógrada de que una chica que está con muchos no es una cualidad y un tío que está con muchas es un fucker… pero ya es viejo. Pero, sí que es verdad que, de una manera tan liviana y normal, una tía justificando la infidelidad se ve menos y no me parece algo extraño, sino que me parece lo más lógico. Me interesaba una tía que dice ‘le he metido los cuernos, pero no es problema mío’. Al final esa tía entiende la infidelidad como una oda al amor libre, sino que lo hace ante David que le dice una frase que es ‘he sido fiel a mi novia durante cuatro años y he perdido un montón de oportunidades de acostarme con otras’. Y ahí está el problema, verlo como una oportunidad. Una oportunidad significa que estás lastrado a una relación que no tiene futuro. Elena dice que quiere mucho a su novio, pero no quiere privarse de los pequeños alicientes de la vida y sabe que dormiría igual de bien acostándose con otro que no haciéndolo. Le ha puesto los cuernos y es consciente de que le sentaría fatal, pero todo lo que hay detrás es tan fuerte que no quiere que lo ensucie y está super tranquila.

Con este discurso, entiendo que tú perdonarías una infidelidad, ¿no?

Completamente. Para mí si tengo que intentar ponerme a la altura de alguien que le pueda dar un contacto físico más satisfactorio que el que yo le doy, apaga y vámonos, porque no estoy en mi mejor etapa física. Si en mi caso ella me comenta que necesita verse con otra persona, no me supone un litigio, y soy celoso, pero en otras cosas, pero no en algo tan natural como el sexo. Sería más celoso si me cuenta que se ha ido a tomar un café con alguien y se han partido de risa y han ido al cine y está sintiendo algo por esa persona por su carácter y porque le hace reír. Eso me haría sentir muy inseguro. Que una noche de fiesta, pasada la pandemia, despierte en casa de alguien que no recuerde ni su nombre, mientras haya usado protección, qué pasa. Si no es algo constante, buaaa. Y yo no lo necesito.

Los finales felices parecen inherentes a las comedias románticas, pero en tu novela dices que no tienen sentido.

No porque me interesaba ir un poco a lo real. Algo con lo que la gente se pudiese sentir identificada. Un final feliz por todo lo alto imposición no me apetecía. El final feliz es que el personaje sea mejor al final de la historia y David lo es.

El último videoclub de Barcelona, lo tuyo es romanticismo no sólo en esto de las relaciones de pareja, ¿no?

Existe, es un videoclub que está en Barcelona y fue una coincidencia. Un romanticismo como atracción a lo antiguo, a lo puro. Ese punto de ir a pillar una película, hay algo como muy romántico.

En cuanto a las redes sociales, reconoces que el bloqueo de Instagram es un mal de las rupturas, ¿hemos empeorado en ese sentido?

Las redes son como un cementerio de las relaciones. Intentas cortar con alguien y necesitan un tiempo donde tu cabeza no esté en esa persona y las redes dejan un residuo emocional que para bien o mal hace que la relación renazca con un like o se tuerza más con un like desafortunado.

Mencionas a Woody Allen, Xavier Dolan, Steven Spielberg, ¿con cuál te quedarías?

Con Spielberg siempre. Siempre va a ganar alguien que vive por su público, que es un niño en un mundo de adultos. Spielberg a sus 70 años sigue siendo esa figura de que rodar una película es como jugar con un juguete muy caro. Yo jugué con playmobils y juguetitos y figuras de acción hasta una edad a la que ya vas a otra cosa. Recuerdo tener 16 años y todavía estar jugando todavía. Cuando tenías edad de fumar los primeros porros, emborracharte… y yo todavía jugaba en casa con los juguetitos. Recuerdo un día en mi casa escuchar a mis padres hablar en el salón hablando preocupados sobre si sería un problema que todavía jugara con muñequitos. Todos mis amigos empezaban a tener novias, pero a mí me gustaba jugar y es lo que haces en un rodaje, jugar con personajes. Es un juego caro y con mucha responsabilidad, pero me gusta tanto porque es como seguir jugando con mis playmobils de alguna manera.

Es inevitable leer tu novela y no pensar en Alta fidelidad.

Lo escribí con ese libro en la mesa. Cogí la estructura, me ayudó mucho para saber por dónde podía ir. Me ayudó como guía.

Muchos asocian tu nombre al de Élite y pensarán que las relaciones en tu novela son tan extremas como algunas en la serie. Eres más conservador, ¿no?

Más que conservador, intento que la gente se sienta identificada con las relaciones sexuales de un tío inseguro, medio a nivel de físico, que no resalte en muchas cosas. En Élite lo ves todo desde la admiración, funciona desde ese punto aspiracional de querer vivir en ese mundo.

Estamos de acuerdo en que la serie no da una imagen realista de las relaciones, ¿no?

Es un mix, no creo que sea blanco y negro. A nivel visual no, a nivel sexual, tampoco. Pero lo que hace la serie muy bien es que naturaliza mucho las orientaciones sexuales de los personajes, ya no hay etiquetas. Antes ver que te gustaba un chico, te hacía plantearte que eras gay y ahora no hay ese tipo de etiquetas, lo naturaliza todo. Simplemente te guías por quién te pone, y creo que eso sí es muy realista y creo que ha sabido conectar muy bien con la juventud. A mí me interesaba hacer un libro en el que la primera noche que se acuesta con alguien está tan nervioso que no se le levanta y hacer un discurso sobre lo que significa. Su máxima preocupación es que el sexo funcione, pero no está seguro porque cree que no le va a gustar y va a tener un gatillazo y se convierte todo en una montaña y esa inseguridad me molaba, es más natural.

Siguiendo con Élite, Sara, Estefanía o Elena, ¿qué papel le darías a Ester Expósito?

Podía ser cualquiera, es una actriz maravillosa y podría hacer Estefanía que es más seria, Elena que es un torbellino de elocuencia o incluso Sara, podría con todo.

Como tus días deben ser más largos que el del resto de mortales, también tienes una estrecha relación con la música. Has dirigido vídeos de David Bisbal o Leiva, ¿fueron formas de rodar muy diferentes?

Rodar un videoclip tiene un punto más visual y estético. No estoy muy contento con mi universo visual en el mundo de los videoclips, no es que sea muy bueno. Son funcionales y están bien, pero ninguno ha terminado de convencerme y mira que son artistas consagrados, pero no me han puesto donde yo quería estar en el mundo del videoclip. Hay cosas que te salen bien y cosas que te salen mal y en el mundo de los videoclips digamos que lo intenté.

¿Con qué artista te gustaría grabar un videoclip?

Me gusta mucho Vetusta Morla o La bien querida.

¿Cuál es el último videoclip que te ha llamado la atención?

Vi uno de Dua Lipa que creo que hizo Canadá y me flipa cómo está hecho.

Si tuvieras que ponerle banda sonora a tu novela, ¿qué escucharíamos?

Sería un mix de muchas cosas. pasaríamos de Iván Ferreiro a los Smiths, pero trap, no. A mí me flipa, pero a David, no.

Si pudieras hacer un biopic, ¿de qué artista te gustaría?

Springsteen porque me fascina él y me leí su biografía.

Para acabar, ¿qué papel juega el amor en tu vida?

Ha jugado varios, no hay un único papel. Primero el amor me ha dado la base de un estilo y unos temas cinematográficos que han sido la base para poder consolidarme en mi trabajo. Después se ha comido demasiado de mi vida privada y ahora me da lo que quiero, sentir que creces y estás con alguien que no es una conquista, alguien a quien quieres gustarle sino alguien a quien quieres sumar y que te sume. Te conviertes en la mejor versión de ti mismo solo por estar con esa persona.


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