"Estoy disfrazado.Soy Michael Jackson":La escena del rey del pop oculto tras peluca, bigote y dientes postizos

Cómo su alto nivel de fama se convirtió en un problema

Michael Jackson y su cómica escena disfrazado / Kevin Mazur/WireImage

Un día de primavera de 1989, Michael Jackson decidió ir a comprar un anillo a una joyería. Y no se le ocurrió otra cosa que colocarse una peluca, una dentadura postiza y un bigote: quería pasar desapercibido. El efecto fue exactamente el contrario. Rápidamente despertó las sospechas de los empleados. Le tomaron por un caco que quería robar en el establecimiento y fue detenido.

Ser Michael Jackson no iba parejo a pasear tranquilamente en público o salir de compras sin ser molestado. Aquel 1 de Mayo de 1989, la estrella del pop quería comprar un anillo. Deseaba que nadie se diera cuenta de su presencia, así que se disfrazó. Se colocó una peluca, un bigote postizo... y hasta dientes falsos. Completó el atuendo con una gorra de baseball roja y gafas de sol negras. A las 5 p.m. entraba de esta guisa en la Joyería Zeles, situada en Simi Valley, California, y se interesó por los precios de los anillos.

Un potencial ladrón

Había algo sospechoso en ese cliente. Según la dependienta, Julie Andrews, algo no encajaba en ese hombre delgado. Desconfió enseguida porque se miraba al espejo para ajustarse el mostacho. Recientemente, hombres disfrazados habían atracado otra de las joyerías Zales.

Tal y como publicaba entonces Los Angeles Times, los empleados llamaron al guarda de seguridad, H.N. Edwards, quien se acercó al sospechoso y le pidió que saliera. "¿Por qué llevas un bigote postizo?" le preguntó. "Tengo que hacerlo", respondió el sospechoso. "Estoy disfrazado. Soy Michael Jackson".

Jackson dijo que el disfraz era necesario para evitar ser acosado por la gente. Edwards le pidió que se quitara el bigote y él lo hizo. A continuación, los fans le rodearon y empezaron a pedirle autógrafos. Llegaron tres coches de patrulla. "Los oficiales de policía se convencieron de que, efectivamente, era Michael Jackson, y le dejaron marchar", dijo la policía Diane Sliester

Michael Jackson y el niño que le acompañaba, entraron después en una tienda de regalos, y allí compraron varias figuritas de juguete y un par de gafas de sol con forma de corazón, siguió contando Sliester. Luego se marcharon en un Mercedes-Benz de color marrón

Una carga difícil de sobrellevar

Aquel no fue el primer disfraz de Michael Jackson... ni sería el último. Su nivel de fama era tan sobrecogedor, que se convirtió en un problema... y en una carga difícil de sobrellevar. No había lugar en el mundo al que pudiera ir de forma anónima. Era prisionero en su habitación de hotel. Su miedo a ser acosado allá donde fuera, le llevó a recurrir a toda una amplia variedad de atuendos de camuflaje.

Su objetivo era "ser una mosca en la pared". Y a veces tenía más éxito que en el episodio de la joyería. En una ocasión, entró en una tienda de discos completamente disfrazado y unas chicas habían cogido su álbum y hablaban de él. Jackson estaba junto a ellas... y recuerda aquel momento como "algo maravilloso"

En otras ocasiones, si iba a una librería, a un supermercado, o a cualquier otro sitio, había que planear toda una serie de medidas de seguridad. Llamaban con antelación a la tienda en cuestión y se cerraba al público... solo para él.

"Fue muy difícil para él"

Su hermano Marlon revelaba en The Guardian, que era habitual que se pusiera los atuendos más disparatados para evitar ser reconocido en público: "Fue difícil para él. Fue muy difícil. Era alucinante. Si Michael ponía un pie en la calle, en un par de segundos la gente se paraba... Por eso empezó a ponerse disfraces".

Cuenta el también ex miembro de Jackson 5, que en una ocasión le descubrió en una tienda de discos: "Caminé tras él y le susurré al oído 'Michael, ¿qué estás haciendo aquí?'. Iba vestido como un vagabundo. Sus ropas estaban sucias, tenía los dientes torcidos, sus zapatos sucios, su camisa rota, pero estaba comprando todos esos discos maravillosos".

"Le dije 'tienes que quitarte otra cosa, Michael, llevas los mismos zapatos de siempre'. Eran los mismos mocasines que se ponía sobre el escenario".

"No le importaba disfrazarse"

David Gest, el ya desaparecido productor americano, y uno de los mejores amigos de Michael desde su adolescencia, contaba en el filme Michael Jackson: The Life of an Icon' de 2011: "Todos conocéis esas historias suyas sobre cuando salía disfrazado. Una vez, cuando fuimos al cine, se puso un traje de árabe. Pero se lo quitó en cuanto entramos. La mayor parte de las veces que salíamos juntos, no le importaba disfrazarse"

Gafas, pelucas afro, sombreros, bigotes, maquillaje... Michael Jackson vivía en una pecera, y aunque sus disfraces no fueron siempre tan convincentes como él hubiera deseado, todo era bienvenido para pasar desapercibido, confundirse entre la gente y sentirse uno más, sentir un poco de libertad.

Alicia Sánchez

Periodista en busca de historias chulas del pop...