Amanda Sampedro: Hablamos con la estrella del Atlético de Madrid de las verdades del fútbol femenino

Publica un libro para niños que intenta eliminar prejuicios

Amanda Sampedro

Amanda Sampedro inspira a las niñas que quieren ser futbolistas. / Oscar J. Barroso / Europa Press Sports via Getty Images

Amanda Sampedro es la capitana del Club Atlético de Madrid con el que ha ganado tres Ligas, una Copa de la Reina y una Supercopa, entre otros títulos. Es internacional con la Selección Absoluta Española y es un ejemplo claro de que el fútbol también es para chicas.

Es un as del deporte, aunque su reconocimiento dista mucho del que tienen sus homólogos masculinos. Lo entiendo, pero no le resta motivación para dar lo mejor de sí misma en un deporte que adora desde que era una niña.

Ahora, ha recuperado algunos de los recuerdos infantiles para dar vida a Mandy, una niña que sueña con ser futbolista y se topa con todos los obstáculos que eso supone cuando eres chica. Campeona intenta quitar prejuicios y motivar a los más pequeños para perseguir sus sueños y creer en la igualdad.

Es la excusa que nos ha servido para hablar de ella de las diferencias que hay entre la versión masculina y la femenina del deporte rey, del papel que juegan los padres, a veces equivocado, de la temporada de su equipo o de su compañera Virginia Torrecilla que ha superado un cáncer para volver al deporte.

Primer libro para un público infantil, ¿por qué?

Lo tenía claro. Cuando me senté a hablar con el grupo Planeta porque querían escribir un libro de fútbol, de lo que genera el fútbol femenino en sí, pero a mí no me apetecía ni que fuera un libro autobiográfico, ni que fuera un libro para hablar de fútbol femenino y ya. Me hacen mucha ilusión y me encantan los peques y una de las cosas que yo eché en falta cuando era pequeña era ver a las chicas en televisión, que no lo había todavía o tener un libro donde una chica quisiera ser futbolista y quería hacerlo así. Al final escribimos un libro en el que Mandy lucha por su sueño que es únicamente el querer ser futbolista.

Algunos pensarán que es un libro dirigido a las niñas, pero los niños también tienen mucho que aprender con él, ¿no?

Por supuesto. Además, hoy en día, igual que son niños y niñas los que ven el fútbol masculino, también son niños y niñas los que ven el fútbol femenino. En este caso la protagonista ha dado el caso de que es una niña, pero en otras ocasiones puede ser un niño y hay que manejar esa naturalidad. Da lo mismo que sea niño o niña, fútbol o baloncesto, al final te puedes ver reflejado con un personaje sea hombre o mujer.

¿Quiénes te piden más autógrafos: las niñas o los niños?

Sí que es verdad que al final hay más niñas, pero cada vez hay más niños que se suman. Lo notamos en Alcalá, donde entrenamos los fines de semana, que hay partidos de niños, no solo de niñas, y son muchos los equipos de niños que nos paran para pedir fotos y autógrafos.

Tu infancia, ¿la recuerdas tal y como la cuentas en tu libro?

Realmente no. En el libro ponemos ciertos episodios donde me veo muy reflejada con Mandy porque así lo recuerdo. Pero como no puedo recordar toda mi infancia, hemos puesto cosas con las que otros niños o niñas se puedan sentir identificados. Yo siempre he tenido el apoyo de mis padres, de mis amigos, no he tenido ningún problema y a Mandy la metemos en otras circunstancias que, a lo mejor yo no, pero otras compañeras sí lo han podido vivir.

¿Crees que Mandy tendría la misma experiencia en este 2021?

Creo que no, creo que la naturalidad con la que se ve a niños o niñas en cualquier tipo de deporte antes no lo había. Creo que ahora Mandy sería una más y se vería ahora con más naturalidad y no sería tan raro para nadie que Mandy quisiera ser futbolista.

Tu protagonista es una niña que siente que no encaja en ningún sitio, ¿es el destino del que no sigue los convencionalismos?

Hay todavía muchas barreras que romper y parece que hay deportes o profesiones que tienen un género o un grupo específico de personas y creo que lo debemos romper. Cuando eres niño o niña, haz lo que realmente te gusta porque hay que probar cosas y ya uno se dará cuenta de lo que realmente vale o lo que realmente le apetece hacer. Sí que es verdad que a veces cerramos demasiadas puertas por ese convencionalismo cuando realmente todos y todas estamos preparados para hacer cualquier tipo de deporte, de trabajo o de circunstancias a las que nos vayamos a someter.

‘Que se vaya a jugar con Barbies’… ¿Lo tuviste que escuchar mucho?

Justo esa frase no. Yo he tenido la suerte de no tener que escuchar ese tipo de frases, pero he escuchado otras que no me han gustado mucho por el contexto, típico padre que dice ‘al final es una niña’. Qué más da que sea una niña o un niño que se te vaya, consigues una frustración en esos niños que van a hacer ver que por qué se tiene que hacer ver que lo normal es que se vaya un niño, pero no una niña. Lo de las barbies puede ser una frase con la que se pueden sentir identificadas otras compañeras, aunque sí es verdad que yo no lo viví.

Reflejas un ambiente de fútbol infantil muy competitivo y en cierto modo agresivo, ¿es la realidad?

Creo que hay de todo. Queremos hacer ver en el libro es que el deporte tiene uno de los valores más importante que es el compañerismo. Al final me encanta el valor de superarse a sí mismo, constancia, trabajo, sacrificio, pero siempre si el objetivo es que mejores tú y no para pisar a nadie, ni mejorar más que nadie. Uno de los valores más bonitos es ponerte la meta de ir mejorando cada día, pero sin compararte con nadie. Al final el fútbol es un deporte de equipo en el que todos y todas sumamos y desde el deporte se consiguen los objetivos.

Queda reflejado un sector de padres que no parecen hacer demasiado bien a sus hijos con el alto grado de exigencia que imponen a sus hijos, ¿padres frustrados?

Son padres equivocados. A veces nos equivocamos porque queremos lo mejor para nuestros hijos, queremos que mejoren, que hagan esto así, esto asá, pero es que al final no sabemos qué es lo que va a hacer mejorar a nuestros hijos. Tenemos la suerte de que tenemos a unos educadores que son sus entrenadores y entrenadoras que son los que le van a hacer mejorar en ese aspecto deportivo y ya no solo como deportistas sino como personas que, al final, es lo más importante. Y es ahí donde los padres nos equivocamos.

Luego tenemos el mundo entrenadores. En tu libro están representados dos tipos: los que ayudan al crecimiento y los machistas, ¿cuáles te has encontrado más a menudo en tu camino?

Yo he tenido la suerte de tener entrenadores que me han apoyado en todo momento en lo que hacía, tanto hombres como mujeres, pero sí es verdad que entrenadores de otros equipos rivales veían extraño que fuese niña o, incluso, otras compañeras han vivido otras experiencias en la que el entrenador no veía factible que tuviese una niña en su equipo. He tenido la suerte de que a mí eso no me ha pasado, todo lo contrario, me han animado para seguir jugando y sentirme una más, ni más ni menos. A veces era la única chica del equipo y ni me sentía una privilegiada, ni me sentía alguien inferior, ni que tenía que hacer cosas de más para conseguir las cosas. Todo lo contrario, yo quería ser una más y así me han recibido y así me ha encantado que me tratasen.

El apoyo de la familia es fundamental, ¿tú crees que habrías llegado a donde estás sin el apoyo de la tuya?

Yo creo que no. He tenido el apoyo de mi familia y he tenido a mi madre que se encargaba de hacerme entender que no iba a tener lo mismo que los hombres, que en el fútbol femenino no se gana el mismo dinero que en el masculino. Para mí era muy importante la formación académica y yo me he formado y he tenido una carrera, un grado y dos masters gracias al apoyo de mi madre y al final todo eso se lo debo a ella. Ha sido primordial el abrirme los ojos y tener a mi padre diciéndome que sin trabajo y esfuerzo no conseguiría las cosas que me plantease. He tenido la suerte de tenerlos a ellos no solo por el apoyo sino por esa humildad de no poder dedicarme al fútbol, aunque fuese mi pasión, y tenía que abrir la mente a otras cosas.

La madre de Mandy plantea ciertos miedos por la decisión de su hija, ¿tú los entiendes?

A veces somos muy sobreprotectores con nuestros hijos y a veces pensamos que, si Mandy va a ser la única niña del equipo, a lo mejor no se va a sentir a gusto. No sabe si la van a aceptar o no. Al final, esa sobreprotección que tenemos hacia nuestros hijos, acaba restando y se acaba convirtiendo en algo negativo. A veces hay que dejar llevarse por la insistencia de nuestros hijos, entenderla y dejarles que hagan lo que realmente les gusta.

Tu madre te explicó que en el fútbol femenino no se gana lo mismo que en el femenino, pero ¿crees que eso cambiará algún día?

Soy de las que pienso que eso es mejor vivirlo día a día. Ahora mismo somos conscientes de que lo que generan ellos no lo generamos nosotras, esa es la realidad y en ningún deporte. Nosotras, lo que debemos hacer es aprovecharnos de que es también fútbol y el fútbol mueve muchas cosas. Los sueldos cada vez son mejores y se puede vivir mejor con los sueldos del fútbol femenino y de eso nos tenemos que aprovechar.

¿Qué le dirías a una niña que sueña con ser futbolista?

Que vaya a por su sueño, que disfrute de cada momento, que viva cada momento como si fuese el último y que, si su sueño es ser futbolista, que se aproveche de todo lo que da el deporte, que crezca como persona y como deportista y que, si lo puede soñar, lo puede lograr.

Y ¿qué le dirías a los padres que viven con tanta pasión el deporte desde las gradas?

Que disfruten también de la faceta que les toca. Es bonito ver como tus hijos disfrutan del deporte. Que disfruten de cómo se lo pasan con lo que realmente les apasiona y que ese ratito de entrenamiento y partido se lo dejen a sus educadores y entrenadores para que vayan evolucionando con ellos y vayan creciendo como futbolistas y personas. Si el día de mañana su hijo o hija se convierte en futbolista acaba siendo una responsabilidad, así que, que disfruten y dejen a los entrenadores hacer su trabajo.

Si hablamos este año, ¿cómo has vivido esta temporada en pandemia?

Como cualquier familia, no ha sido para nadie una situación agradable. Ha sido un toque a la humanidad y ojalá seamos responsables, que vayan quitando poco a poco las restricciones y sigamos siendo responsables hasta que esto se vaya de verdad y que valoremos las pequeñas cosas que, al final, son las que marcan la diferencia en nuestras vidas.

¿Qué valoración haces de los resultados de tu equipo esta temporada?

Sí es verdad que no ha sido el mejor año del Atlético de Madrid, pese al título de la Supercopa. Venimos de muy muy buena trayectoria, cada año es una historia. Este año no está siendo positivo, hay que ser humildes y volver a estar ahí peleando por la trayectoria de este club, por la entidad y por la afición que se lo merece.

¿Qué has aprendido de Virginia Torrecilla, la compañera que ha superado un cáncer y ha vuelto?

Nos ha hecho valorar cada cosa de la vida. Nos ha enseñado de verdad lo que es ganar un partido, lo que es superación, lo que es esfuerzo, sacrificio, lo que es seguir sonriendo pese a las circunstancias y creo que nos ha enseñado mucho y nos va a hacer mucho crecer. Se está preparando para volver a ser lo que era, la futbolista que era y estoy segura de que lo va a conseguir y que lo va a hacer con nosotras de rojiblanco.

Para acabar, ¿cuál sería el objetivo cumplido con tu libro?

Sobre todo, ilusionar a muchos niños y niñas, que se sientan identificadxs con Mandy y que cuando acaben el libro digan ‘yo quiero ser futbolista o yo quiero ser jugadora de baloncesto o yo quiero ser jugador de hockey’. Que les de ese extra de motivación de decir ‘me voy a dedicar a lo que realmente me apasiona’.


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