‘Live is Life’: una película para aquellos soñadores que aún creen en la amistad

Escena de 'Live is Life' / Warner Bros. / Atresmedia / Imagen promocional

Live is Life es una película emotiva y nostálgica dirigida a aquellos soñadores que aún creen en el poder de la amistad y la infancia como materia prima para construir historias transformadoras. Dani de la Torre dirige con pulso firme una de las propuestas más brillantes presentadas en el Festival de Málaga. El director de La Unidad y La sombra de la ley da un giro radical en su filmografía y nos transporta a un drama contextualizado en la Galicia de los años noventa, en concreto a un verano en el que un grupo de amigos, esos entrañables losers de pueblo que tantos buenos momentos nos trajeron en aquel cine spielbergiano de los ochenta y noventa, se reencuentran durante sus vacaciones para vivir una jornada de aventuras.

Dani de la Torre no nos cuenta una historia de ensueño llena de mitos y clichés. Al contrario: el director prefiere acercarse más al realismo adolescente de Cuenta conmigo que al mágico universo de Los Goonies. De hecho, la pérdida de su madre durante el rodaje le hace incidir en el tema de la enfermedad y la finitud de la vida, cuestión que parece sobrevolar la trama constantemente: uno de los cinco chavales protagonistas, Álvaro, tiene cáncer; el padre de otro de ellos, Suso, está en coma tras un accidente. La sombra de la muerte los acecha, pero ellos, ingenuos, inocentes, llenos de vida, la arrostran con una sonrisa, siempre con Esperanza, en mayúsculas, la palabra que mejor resume la película, y a pesar de todo lo malo que puede traer consigo la vida cualquier atisbo de sufrimiento queda desbaratado ante el carpe diem, la felicidad, la espontaneidad de hacer lo que uno quiere y como quiere.

Por eso Live is Life es una película que despierta el niño que todos llevamos dentro. Y si toca la fibra nostálgica no es solo porque haga guiños a esa España de los años noventa en la que los teléfonos inalámbricos eran impensables y los chavales coleccionaban cromos de futbolistas en vez de grabarse vídeos en TikTok, sino por la universalidad del tema que retrata: el poder de la amistad y los sueños, de la hermandad, del aceptar a los demás por cómo son y de, en suma, recordar aquella juventud perdida que nos hizo disfrutar la vida en su pureza. Como reza el Live is Life de Opus, el leit motiv de la película, vivir es la vida: el 13 de agosto podréis comprobarlo en cines.

Lo mejor

  • El reparto. Es difícil encontrar a actores jóvenes con talento, pero Adrián Baena, Juan del Pozo, Raúl del Pozo, David Rodríguez y Javier Casellas son unos actores excelentes, el futuro del cine español.
  • La película, técnicamente, es perfecta: Dani de la Torre sabe cómo configurar una narrativa efectiva y realista. Es el prototipo de ese "cine invisible" que te atrapa y te mete en su universo. 
  • Live is Life se centra en la historia de los adolescentes y no mete componentes mágicos ni surrealistas: todo lo que huela a ciencia-ficción está tan solo en la mente de los niños.
  • Los paisajes gallegos, tierra de magia y sueños.

Lo peor

  • La trama del bebé encontrado en un refugio de drogadictos desentona un poco.
  • Se habrían agradecido unos cuantos guiños más a la cultura popular de la época.

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