“Bleach”, el singular debut de Nirvana: “Me importaba un carajo sobre qué iban las letras”

El 15 de junio de 1989, el grupo subió un peldaño determinante en su puesto dentro la historia de la música

“Bleach”, el singular debut de Nirvana: “Me importaba un carajo sobre qué iban las letras”

Kurt Cobain (Nirvana) en 1993 / Frank Micelotta Archive (Getty Images)

El 15 de junio de 1989 Nirvana subió un peldaño determinante en su puesto dentro la historia de la música. Ese día vio la luz Bleach, el primero de los tres álbumes de la banda de Kurt Cobain, y el que daría origen al máximo exponente del sonido de Seattle. Fue un disco con canciones oscuras y letras escritas a toda prisa, que a Cobain le importaban “un carajo”. Grabado bajo presión, con dinero prestado que nunca devolvieron, su título hace referencia a una campaña contra el SIDA. 32 años después, repasamos algunos de los detalles más singulares que rodearon ese debut del trío de Aberdeen.

En 1989, Nirvana era un potente trío de punk y metal, ansioso por despuntar en su ciudad natal de Aberdeen, Washington. En ese momento, la formación estaba integrada por el jovencísimo Kurt Donald Cobain, de 22 años, (cantante y guitarrista), Kris Novoselic (bajo)... y Chad Channing a cargo de la batería. Hasta 1990 no se incorporaría Dave Grohl. El sello ‘underground’ Sub Pop les ofreció su primera oportunidad y nació Bleach, el disco con el que Nirvana arrancó su breve carrera discográfica.

Las letras: “Me importan un carajo”

La mayor parte de las 11 canciones de Bleach son autobiográficas y tienen como base la vida de Kurt en su natal Aberdeen, una pequeña ciudad formada por gente trabajadora. Lo curioso es que Cobain confesó en la revista Spin: “me importaba un carajo sobre qué iban las letras”. Las escribió “enfadado” la noche previa a la grabación. “Tan solo gritamos esas letras negativas... con tal de que no fueran sexistas y mientras no fueran demasiado bochornosas, todo iba bien”. Y añadió “No le tengo ningún cariño a esas letras”.

En una entrevista de 1989, realizada por John Robb para la revista Clash, Cobain decía que esas canciones estaban cargadas de "ira y negatividad" y que estaban impregnadas de la "típica actitud del punk rock". También decía: “Cuando escribo una canción, la letra es lo menos importante, así que no pienso en ello”.

La presión de Kurdt Kobain

Kurt Cobain se sintió presionado para crear la música de Bleach al estilo grunge por el que abogaba su sello discográfico Sub Pop y de acuerdo a los cánones establecidos por la escena musical de Seattle. Tenía que cumplir con las expectativas de ese sonido, con el fin de construir una base de seguidores y, por tanto, reprimir su propio criterio personal y sus inquietudes más cercanas al pop. El álbum se considera negativo y sombrío. “Ahí estaba esa presión de Sup Pop y de la escena grunge de tocar ‘música rock’”.

También confesaba que le había costado mostrarse "enfadado", porque desde que se había marchado de su ciudad era más feliz: “Imagino que cada vez soy más feliz porque estoy escapando. Todo el material del disco fue escrito en Olympia (capital de Washington) y según me iba sintiendo más feliz, las canciones me iban saliendo más pop. Algunas veces me descubro a mí mismo haciendo cosas difíciles para seguir manteniendo un poco de ira”, le contaba Cobain a Robb.

En esa entrevista, publicada por la revista Clash, se mencionaba al líder de Nirvana como "Kurdt Kobain”. De hecho, después de ver su nombre mal escrito, el compositor, vocalista y guitarrista, firmó así algunas veces para distanciarse a sí mismo de su música.

¿Quién es Jason Everman?

Bleach fue la primera colaboración de Nirvana con Jack Endino, un productor crucial en el establecimiento del “Sonido Seattle”. Por sus 30 horas de trabajo en los Reciprocal Recording Studios de Seattle, Endino les pasó una factura de 606.17 dólares (hoy serían unos 1.100 €). Pero el grupo entonces no tenía un céntimo y quien se hizo cargo de esa factura fue un guitarrista llamado Jason Everman.

Solo los más fieles seguidores de Nirvana conocen a Everman: ejerció como segundo guitarrista del grupo entre febrero y julio de 1989. Era el único que tenía trabajo y dinero en metálico en ese momento, así que pagó la deuda atrasada de las sesiones de grabación para que el grupo pudiera publicar el álbum. Nunca le devolvieron el dinero.

Como gesto de agradecimiento, Cobain decidió que su nombre apareciera en los créditos del disco, e incluso en la fotografía de la portada de Bleach. Realmente, Everman no aportó ni una sola nota. "Queríamos que se sintiera como en casa cuando estaba en la banda", dijo Novoselic en el libro de Michael Azerrad, 'Come as you are'. Cuando dejó Nirvana, se unió a Soundgarden como bajista, después pasó por Mindfunk y finalmente se alistó en el ejército.

‘Desinfecta tus agujas antes de colocarte’

Inicialmente, el álbum se iba a llamar Too many humans (Demasiados humanos), pero Cobain decidió cambiarlo cuando vio en San Francisco un cartel de prevención del SIDA con este mensaje: ‘Bleach your works before you get stoned’ (Desinfecta tus agujas antes de colocarte).

Recordamos que en esa época se difundían infinidad de campañas para evitar la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). La principal recomendación a los heroinómanos era la de no compartir agujas o jeringas que pudieran tener sangre. A Kurt le llamó la atención la frase y decidió llamar Bleach (Lejía) al primer álbum de Nirvana.

Una fotografía hecha por la novia de Kurt Cobain

La portada de Bleach es una fotografía de Kurt Cobain, Krist Novoselic, Chad Channing y Jason Everman (de izquierda a derecha) actuando en la galería de arte Reko en Olympia (Washington) el 1 de abril de 1989. La instantánea, en blanco y negro, fue tomada por Tracy Marander, que en esa época era la novia de Cobain. La diseñadora gráfica Lisa Orth, que trabajaba en el periódico local The Rocket, revirtió la imagen como si fuera un negativo de película.

El logo de 15 dólares

Orth le pidió al maquetista del rotativo, Grant Alden, que eligiera la tipografía del nombre del grupo y del título del álbum (que aparece ‘entre comillas’, “BLEACH”). Básicamente, Alden se sentó, hizo su trabajo, y le cobró a Lisa 15 dólares que ella pagó de su bolsillo. El tipógrafo se decantó por la fuente Onyx en mayúsculas. Curiosamente, este tipo de letra terminó siendo el utilizado en el icónico logo de la banda.

40.000 copias

Cuando Bleach se publicó solo vendió 40.000 copias en Estados Unidos y ni siquiera entró en las listas. Pero después de la explosión de Nevermind (1991), se lanzó internacionalmente. Hoy es el álbum de Sub Pop más vendido de todos los tiempos: casi 2 millones de copias.


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