Manuel Vilas transmite, en su nueva novela, la idea de que el amor es lo que nos salva a cualquier edad

El confinamiento también ha traído historias buenas

Manuel Vilas

Manuel Vilas habla de amor en 'Los besos'. / Foto de Carlos Ruiz cedida por Grupo Planeta

¿Hay edad para enamorarse? Manuel Vilas tiene una respuesta clara en su última novela, Los besos. “Miro a esa mujer y su belleza me rompe el corazón, creo que es la mujer de mi vida, es una fe que me estalla en el alma, e incluso puedo ver mi alma al fin”, siente el protagonista de su nueva historia. Tiene 58 años y se ha enamorado, no hay duda.

Vilas nos presenta un amor romántico e idealizado en el que la piel y el amor carnal también cobran protagonismo. El erotismo está presente entre un hombre y una mujer que encuentran juntos el sentido más profundo de la vida.

En esta historia, el virus supone una oportunidad para esta pareja que viven su amor con mucha intensidad y como una auténtica salvación y respuesta a lo que sucede. Y lo hacen entre la naturaleza de Sotopeña, Madrid y la playa de Benicasim.

la historia de 'los besos'

Un profesor abandona Madrid por prescripción médica. Salvador, de 58 años, se ha prejubilado antes de tiempo. Sus fallos de memoria y silencios en clase ante sus alumnos eran las señales de una incipiente enfermedad neurológica. Tras el diagnóstico, el protagonista aprovecha el ofrecimiento de su sindicato: instalarse en una cabaña en la sierra, en el pueblo de Sotopeña. Allí, rodeado de naturaleza, podrá descansar y encarar su nueva etapa vital. Decidido a aprovechar su tiempo en soledad, el profesor acude a la cabaña con varios libros, entre ellos, el Quijote de Cervantes, que le servirá de refugio e inspiración mientras el mundo lucha contra la irrupción del Covid-19, que está cambiando por entero el devenir de la humanidad. Salvador deberá confinarse en la cabaña, sin embargo, su vida está a punto de dar un vuelco. Al acudir la única tienda del pueblo, conoce a una mujer apasionada trece años menor. Montserrat, la tendera, es hermosa y de personalidad arrolladora. Ella cautiva a Salvador. Verla por primera vez supone para él una auténtica revelación.

¿Por qué la pasión amorosa y la ilusión tiene un principio y un final? ¿Por qué no puede durar eternamente esa maravillosa locura? ¿Cómo evitar que el amor no se convierta en algo vulgar? ¿Cómo comienza el amor? Esas son algunas de las preguntas que plantea esta novela donde el amor se escribe con mayúsculas y se descubre como lo imprescindible para dar sentido a nuestras vidas. Distinto en cada etapa de nuestras vidas, eso sí.

Pero el amor no es el único tema que trata Los besos. Hay otros temas universales que cogen fuerza.

La ilusión permanente

La encarna Salvador. Su amor es el motor de esa ilusión que no pierde a lo largo de la historia, a pesar de que el contexto no ayude y de que sepa que toda historia de amor termina por acabarse. El protagonista muestra la ventaja de mantenerse ilusionado y de actuar en consecuencia.

El homenaje a Cervantes y al Quijote

El autor se vale de Cervantes y su obra cumbre para utilizarlos como hilo conductor del relato. Desgrana el mensaje de la obra del célebre autor español, a la vez que aprovecha el valor simbólico de la novela, sus personajes y los temas que trata. Salvador, con un nombre propio lleno de sentido para esta novela, termina por convertirse en un caballero andante capaz de cometer locuras por su amada. Y es que el protagonista las cometerá a su manera. Para Salvador, además, los libros son también un bálsamo.

El sentido de la vida

La filosofía es parte de esta novela y, como no, los profundos pensamientos del protagonista sobre temas como la senectud, la muerte y la soledad de los que fallecen, la enfermedad, la llamada Oscuridad y también el envejecimiento de los cuerpos que se aman.

La cotidianidad

Los besos también son una oda a lo cotidiano. El autor describe el día a día de su estancia en la cabaña, se fija en objetos dándoles un tierno protagonismo, como la bonita taza azul de desayuno que Rafael da a su Altisidora, o describe las sensaciones que le causa ver el Opel Astra de Monserrat.

La maternidad

Amante idealizada, Montserrat también es madre. La angustia por mantenerse distanciada de su hijo y la sensación de fracaso forman parte de su carácter.

El Covid-19 y el mundo que le rodea

A menudo, el reflejo de la pandemia llevará implícita la crítica a los políticos o a la forma de encarar la crisis sanitaria por parte de la humanidad. Con sarcasmo, Rafael llamará narcisos a los gobernantes y dará su opinión sobre el virus, que le trajo el amor de Altisidora como regalo. Como en otras de sus obras, el capitalismo y sus efectos también tienen su reflejo en las páginas. A su vez, la mente de Rafael recorrerá algunos periodos de la historia, como el 23-F.


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