‘Gunpowder Milkshake’: un cocktail explosivo y posmoderno de acción salvaje y feminismo combativo

Karen Gillan (d) y Lena Headey (i) en una imagen promocional de 'Gunpowder Milkshake (Cocktail explosivo)' (2021), diriida por Navot Papushado / Vértice Cine / Imagen promocional

Infalibles, brutales y asesinas. Las antiheroínas de Gunpowder Milkshake son la rabiosa respuesta del cineasta israelí Navot Papushado a todo ese cine de acción hormonado de héroes masculinos letales e imbatibles a lo Tyler Rake o Los Mercenarios. Aquí las tornas cambian y son ellas las que toman el poder real e inician una cruzada provocativa contra un machismo (siempre en un sentido simbólico, no explícito) representado en dos organizaciones criminales lideradas siempre por varones que no creen en el verdadero potencial de la mujer.

La protagonista de este cocktail explosivo es una fría y calculadora asesina en serie (Karen Gillan) que se dedica a cometer crímenes a sueldo para La Firma, un poderoso conglomerado mafioso cuyos intereses no quedan del todo claros. Durante una de sus "ejecuciones" se topa con un hombre cuya hija ha sido secuestrada. Al tratar de ayudar a la pequeña, la letal protagonista acaba envuelta en una red de venganzas y persecuciones que conseguirá que su propia organización se ponga en su contra y la persiga hasta darle caza, desencadenando una sangrienta espiral de violencia en la que no faltan peleas, disparos, decapitaciones, persecuciones en coche y cabezas aplastadas.

Este sangriento festín de ultaviolencia luce de lo más atractivo gracias a la increíble fotografía de Michael Seresin (La guerra del planeta de los simios), quien utiliza colores, luces de neón e interiores con estética retro –algunas escenas parecen sacadas de los baretos de Pulp Fiction– para conferirle a la película ese estilo profundamente posmoderno en el que los escenarios están tan estilizados que a veces son casi más importantes y atractivos que las propias acciones y diálogos de los personajes.

Gunpowder Milkshake (Cóctel explosivo)

Aunque la historia de Gunpowder Milkshake es tan simple como la de cualquier otra película de acción al uso, Navot Papushado consigue que su obra tenga el valor añadido de ser abiertamente combativa y empoderada y coloca a la mujer en el centro absoluto, convirtiéndola en mano ejecutora y pieza angular de una trama infestada de clichés que si se siente original no es gracias a su guion, lleno de agujeros, sino por ese espíritu romántico, posmoderno y claramente feminista que combina tremendas escenas de peleas y tiroteos ultra estilizados con una estética futurista que parece sacada de cualquier título de ciencia-ficción y que para colmo entremezcla, en su cocktail de géneros, rasgos del spaghetti western con el espíritu de las buddy film de los ochenta. No es perfecta ni pretende serlo, pero como producto de entretenimiento cumple su función.

Gunpowder Milkshake (Cocktail explosivo) está protagonizada por Karen Gillan (Vengadores: Endgame), Lena Headey (Juego de Tronos), Carla Gugino (Sin City), Michelle Yeoh (Tigre y dragón), Paul Giamatti (Cinderella Man) y Angela Bassett (Black Panther). La película llega a los cines el 10 de septiembre.

Lo mejor

  • Sus protagonistas femeninas: todas ellas destilan un gran carisma.
  • La estética sci-fi futurista de los decorados.
  • Su espíritu feminista, combativo, empoderado y provocativo.

Lo peor

  • Tiene las mismas carencias argumentales que muchas películas de acción que solo buscan el espectáculo por el espectáculo.
  • El conflicto dramático de sus personajes es pobre.
  • Dura demasiado. Podrían haberla dejado en 90 minutos y no en dos horas.

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