Haze: El rapero convertido en profesor cuenta su vida en el barrio con drogas, cárcel y mucha necesidad

“El niño que salió del barrio” recoge trazos de su biografía

Portada 'El niño que salió del barrio'

Portada del nuevo libro de Haze. / Foto cedida por Espasa

La poesía callejera cada vez gana más adeptos y todo gracias a autores como Haze con los que conectan tantas personas que son capaces de identificarse con lo que cuenta en sus versos, los que canta y los que escribe.

El niño que salió del barrio, es su último poemario que recoge, además, textos en los que va desgranando algunos puntos de su biografía que pasan por una infancia y adolescencia en uno de los lugares más pobres de España.

Tiempos de necesidad económica, nunca afectiva. Precisamente fue el amor de su familia el que le hizo querer ser mejor persona, pero antes probó las drogas, pasó por la cárcel y se obsesionó con el dinero que no tenía.

Llegó la música a su vida y pudo expresar lo que sentía y lo que vivía. A principios de los dos mil obtuvo bastante éxito, pero quedó ahí. No ha dejado de hacer música, pero se ha buscado un plan B. De todo eso hemos charlado con él.

Cuando estaba cerrando la entrevista, me dijeron que tenía que ser por la tarde cuando salieras de clase. Profesor con plaza fija, ¿te lo hubieras imaginado cuando crecías en el barrio?

No, ni siquiera me hubiera planteado ser profesor.

¿Y qué cambió?

Cambiaron muchas cosas en estos taños. En un primer momento estudié una FP y después de pasar a segundo de auxiliar administrativo, me quedé ahí tres años. No hice nada y lo dejé y me puse a trabajar. Con el tiempo me dediqué a escribir algunos raps y cuando decidí mezclar el rap con el flamenco me llegó el éxito en la música. Luego llegó la crisis del 2008 y me embarqué en una hipoteca y un coche grande y decidí buscar un plan B que fue estudiar. Hice la prueba de acceso para mayores de 25 años en la universidad y me decidí a hacer Filología hispánica. Luego hice dos másteres, no sabía qué hacer, pero me decidí por opositar. Pasaron muchas cosas.

Vamos, que te pusiste y ya no paraste.

Sí, sí, once años desde que empecé con las pruebas de acceso. Llevaba 12 o 13 años sin estudiar y luego no he parado.

¿Y qué opinan tus alumnos de tener un profe rapero?

Ellos están encantados. Doy clase en Coria del Río, en San José y allí tengo a los chavales revolucionados.

¿Qué te han dicho del libro?

Alguno que otro me lo ha traído para que se lo dedique. Alguno se lo ha leído y el feedback ha sido muy bueno. Les interesa mucho la vida personal de los artistas que conocen y como el libro tiene tintes autobiográficos, les llama la atención.

El niño que salió del barrio, un poemario con textos autobiográficos. ¿Te han perdonado que salieras del barrio?

Esa pregunta tiene gracia, como si tuvieran que perdonarme. Hay a quien no le hará mucha gracia. Hay personas que no se alegran del bien ajeno, pero son la minoría y no hay que prestarles mucha atención.

En el libro afirmas que los logros producen envidia, ¿cómo asimilaste esto?

En primer lugar, y creo que es muy importante, cuando además de conseguir tus metas te conviertes en un personaje público, como es mi caso, lo primero, una regla fundamental es no leer los comentarios porque hacen daño. Para evitar eso, se corta de raíz y ya. La experiencia te va haciendo fuerte y cada vez te afectan menos, me refiero a las críticas dañinas, no a las constructivas.

Tú sales del barrio, pero el barrio no sale de ti, lo tienes claro. ¿Qué rasgo de tu personalidad es la que más ha marcado el barrio?

Imagino que ciertos valores, ciertos códigos de honor, la humildad del que no tiene o no ha tenido durante mucho tiempo. Sobre todo, valores y una forma de ser, de ver la vida sabiendo que todo lo bueno que me vaya pasando es algo inesperado. Si nos ponemos a pensar en el pasado, en un barrio de los más pobres de España, sin recursos, con tantas necesidades, cada victoria te va haciendo más fuerte y al final te forja un carácter.

Lo de salir del barrio, ¿fue siempre una pretensión?

Al principio cuando pasó el éxito del 2003, no tenía idea de salir, ni mucho menos, tenía idea de quedarme. Pero luego pensé que por qué no optar a un sitio más espacioso y tranquilo y me lo propuse y se convirtió en una meta.

Siempre has tenido muy presente la marginalidad de tu barrio, ¿crees que tiene solución?

Creo que saldrán personas del barrio porque lo necesitarán, porque desgraciadamente las instituciones hacen poco o lo que hacen no llega a buen puerto y a mí me gustaría pensar que sí, que mi barrio se convierta algún día en el barrio de la alegría.

Violencia, drogas, falta de esperanzas… tú lo has vivido en primera persona, ¿se puede no estar enfadado permanentemente conviviendo con algo así?

Como un volcán, siempre hay momentos de erupción inevitable, porque ante tanta negatividad, estadísticamente se está más tiempo enfadado, es lógica.

Probaste las drogas relativamente tarde si te comparas con tus colegas del barrio, ¿es posible vivir en el barrio sin caer?

Sí, por supuesto. Hay gente que lo tiene claro desde siempre por una cosa u otra y no las prueba nunca.

En el libro aseguras que querías ser narco, pero no pudiste por las madres y por el dolor que viste en ellas cuando sus hijos caen, ¿la tuya sufrió mucho?

Sufrió algo, no fue de las que más sufrieron. Su sufrimiento era el mío, entre otras cosas, por eso cambié. Cuando afirmo esto en el libro es porque algunas madres de algunos amigos y conocidos sí que lo pasaron muy muy mal.

Le dedicas el poema de Heroína, ¿qué sintió cuando le dijiste que eras profesor?

Un gran orgullo, felicidad. Ella me ha visto trabajando sin contrato, horas y horas, cobrando poco dinero. Me ha visto llegar muy cansado porque venía de ser peón de albañil y lo único que hacía era bajar escombros, subir arena y cemento por una escalera, porque no había ascensor donde hacíamos la obra. El que su hijo consiga un trabajo de profesor que es algo cómodo, si lo comparamos con cualquier trabajo físico, y es algo que tiene su seguridad social, su nómina, todo reglado, pues es un orgullo.

Supongo que le tocó ir a verte a la cárcel. Relatas lo mal que lo pasaste privado de libertad, ¿sacaste alguna lección?

Que no era un sitio para mí, no quería volver y no iba a volver. Se acabó, fue una breve y única estancia.

Relatas una obsesión por el dinero en la juventud, ¿cuándo te diste cuenta de que eso no lo es todo en la vida?

Cuando empecé a manejar dinero. Cuando no tienes dinero y sabes que muchas de las cosas que te podrían alegrar la cara se compran con dinero, cuando lo consigues te das cuenta de que mola, pero que no es lo único y no hay que obsesionarse. Que cuando uno hace bien las cosas y trabaja duro, acaba llegando. Cuanto más se luche y más se esfuerce uno, posiblemente, acabe ganando un poquito más y todo será más cómodo.

En tu barrio era debilidad mostrar sentimientos, a mí, en realidad, me parece valiente, ¿lograste hacerlo o tuviste que salir del barrio para mostrar algo de vulnerabilidad?

En público, solo con amigos íntimos. Imagínate una situación de violencia verbal, de alguien que te está atacando, ahí no creo que sea muy inteligente mostrar los sentimientos porque el resultado no es positivo, me refiero a este tipo de situaciones.

Dices que la poesía callejera nace en el barrio… ¿es la que ha logrado romper con ese aire tan selectivo que a veces ha tenido este género?

El origen del hip hop español profesional es verdad que ha sido muy elitista. Se puso de moda lo que algunos llaman un rap virtuoso en el que se mostraban grandes habilidades en cuanto al uso de recursos literarios en los versos de las canciones de rap y todo lo que se saliese de ese virtuosismo quedaba fuera en los márgenes. Ese fue mi caso, me quedé siempre en los márgenes de ese hip hop español virtuoso. Traje mucha verdad, mucha realidad y no tanta ficción. Ahora en el trap y en el reguetón se extrae también mucha realidad cruda pero también desde una postura distinta, la de la ostentación del dinero, la sexualización, la apología del narcotráfico… tiene un origen, un proceso, una evolución y yo me encuentro en ese rap que gracias a la compañía del flamenco nació algo nuevo con mucha verdad y mucho sentimiento.

También eres padre, ¿en qué cambio tu vida la paternidad?

Cada día menos horas de sueño. Tiene dos años y es propenso a ponerse malo de las vías respiratorios y no nos deja dormir en toda la noche, sobre todo a la madre, aunque a mí me afecta. El último single que saqué se llama Buen ejemplo, y estoy hablándole a él, me gustaría ser un buen ejemplo y referente para él, es la responsabilidad más grande que existe.

Hablas de amor en el libro, el que sientes por tu familia, ¿es imprescindible para tener una esperanza?

Sí, creo que sí, porque no me faltaron esos elementos en la vida, creo que salí por el camino correcto en el cruce de camino.

Ahora ayudas a otros chavales que viven lo que tú viviste, ¿cuál es el mensaje con el que quieres que se queden?

Que en la vida todo cuesta mucho trabajo y que para conseguir las cosas hay que luchar mucho y que cuando uno cree que está a punto de desmayarse siempre hay un tramo más que se puede hacer, hay que tirar de fuerzas de flaqueza.

Ahora que eres profe con plaza fija, ¿te ha tentado la idea de abandonar la música?

Es posible. Tengo un disco en ciernes, estoy intentado terminármelo, pero es una locura y es imposible terminarlo pronto. Te digo de corazón que estoy cansado de cómo funciona el mundo de la industria y todo lo que conlleva ser artista y no sé si será el último disco o no.

Un disco que te estás haciendo tú, me imagino.

Sí, sí, ¿para qué quiero una discográfica? ¿Para que mis descendientes no puedan tener los derechos de mis obras hasta 75 años después de muerto? No creo que merezca la pena.

Y hablando de tentaciones, ¿nunca has tenido la tentación de olvidarte del barrio?

Eso no se puede olvidar, es imposible. Con 25 años salí de allí a vivir a otro sitio y el barrio no se puede olvidar nunca jamás. Si soy de algún barrio soy del mío.

¿Cuál sería el objetivo cumplido con este libro?

La primera publicación en la que me he atrevido a escribir poesía inédita que no tiene que ver con una canción.

¿Qué te gustaría que dijeran de él?

Me gustaría que fuera un espejo, que, en algunos de sus pasajes, alguno se sienta reflejado.


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