‘Eternals’: los superhéroes intensos y lacrimógenos llegan a la Fase 4 de Marvel

Chloé Zhao presenta a los Eternos, una raza de superhéroes inmortal creada por los Celestiales: ¿Está a la altura de las expectativas?

‘Eternals’: las lágrimas de una sola mejilla y los superhéroes ‘intensitos’ llegan a Marvel

Kit Harington (i) y Gemma Chan en una escena de 'Eternals' (2021) de Chloé Zhao / Marvel Studios / Imagen promocional

Se dice que al Universo Cinematográfico de Marvel le faltan originalidad y nuevas voces que puedan ampliar su universo de forma creativa. James Gunn quizá no hizo un ejercicio de sobriedad con sus Guardianes de la Galaxia, pero sí que introdujo ese posmodernismo pop y gamberro que tanta falta le hacía al MCU. Por eso sus películas siguen siendo de las mejor valoradas por los fans: son frescas, originales, inesperadas. Chloé Zhao estaba destinada a darle al universo marvelita esa seriedad de la que carecía Gunn. Y, desde luego, a la directora de Nomadland no le falta sensibilidad. Quien vaya a ver la película por sus estupendos paisajes, por lo guapos y guapas que lucen sus estrellas y por ser la cinta más inclusiva hasta la fecha –hay personajes afroamericanos, asiáticos, gays, sordomudos, de todo–, encontrará en ella la culminación de una época. Pero quien busque originalidad, suspense y la épica de cintas como Los Vengadores, se sentirá tremendamente defraudado.

Para empezar, porque Eternals dedica demasiado tiempo a profundizar en la psicología de sus personajes. Algo que a priori es bueno y se agradece para no tener superhéroes de cartón piedra; sin embargo, el problema es que hay tantos coprotagonistas que resulta imposible querer psicoanalizarlos a todos. Ya sabemos que el que mucho abarca poco aprieta, y Zhao y sus guionistas, Matthew K. Firpo y Ryan Firpo, le dedican tanto metraje al background de cada uno, a introducir irritantes flashbacks, a contarnos sus penurias y traumas y a tratarlos a todos de forma equidistante como si fuesen igual de importantes cuando claramente no lo son, que esa avalancha de sentimientos, emociones y recuerdos se acaba difuminando y resultando cargante porque lastra la trama, que acaba evolucionando a trompicones. Si Los Vengadores funcionaba era porque ya conocíamos el pasado de cada uno de ellos a través de sus propias películas. ¿Os imagináis haber conocido por primera vez a Iron Man y Thor en La era de Ultrón?

Estos superhéroes eternos e inmortales creados por los Celestiales son, de entrada, bastante irritantes por su apariencia de pijos espaciales con aires de superioridad y grandeza. Resulta difícil empatizar con unos sujetos que no son humanos y dicen comprenderlos cuando claramente no entienden su complejidad. Por eso y porque son unos "intensitos" que a la mínima se ponen de rodillas a llorar por sus penurias y sacan esa lagrimilla facilona que les cae por una sola mejilla, algo que en cámara queda muy bien pero que en la realidad es extremadamente ñoño. Eso cuando no se ponen a departir sobre la condición humana, sobre lo importante que es el amor, la familia, las raíces y los valores, y de lo mucho que han aprendido de los terrícolas y lo especiales que son. Que se den un paseo por Siria o Sudán.

Eternals de Marvel Studios | Tráiler Oficial en español | HD

¿Recordáis el fenómeno The Walking Dead? Allí los personajes se contaban sus miserias durante el 80% de cada episodio y el 20% restante lo dedicaban a seccionar cabezas, consiguiendo que la trama se volviera repetitiva y un auténtico coñazo. Aquí pasa lo mismo: los eternos hablan, hablan y hablan hasta que uno quiere que se callen y peleen, porque esto es una película de superhéroes que ni siquiera tiene un villano y no la trilogía de La Condición Humana. Es fantástico que las cintas de Marvel quieran ser más serias e introducir valores humanistas en sus tramas, pero deben tener en cuenta que forman parte de una maquinaria de entretenimiento.

Una cosa no debe sacrificar la otra, pero en Eternals esos momentos 'intensitos' no se sienten orgánicos y naturales, sino impostados, encasquetados como si se trataran de lecciones de ética y moral para un público necesitado de adocrinamiento, y por lo tanto, al no sentirse naturales, sí que sacrifican el dinamismo de la trama, algo imperdonable en una superproducción que está destinada a abrir un nuevo capítulo en el MCU y superar el tibio recibimiento en taquilla de Viuda Negra. Ni siquiera sus escenas de acción, perfectamente logradas pero tremendamente rutinarias, ni su estupenda fotografía, heredera de ese paisajismo trascendente con el que Zhao impregnó sus anteriores obras, logran hacer interesante una película lastrada por la pesadez de sus personajes.

Lo mejor

  • Abre la puerta a un nuevo universo dentro del MCU y presenta a nuevos personajes con potencial, como el de Kit Harington, quien se convertirá en el Caballero Negro.
  • Presenta a los Celestiales y parte del macrocosmos que se esconde tras el universo Marvel.
  • Sus dos escenas postcréditos abren un abanico de posibilidades enorme para el futuro.

Lo peor

  • Es difícil empatizar con sus personajes.
  • Los constantes saltos entre presente y pasado acaban lastrando la dinámica de la trama.
  • Su necesidad de ser constantemente intensa, reflexiva y humanista al tiempo que trata de encasquetar algunos momentos divertidos que chirrían con el tono serio que se busca lograr.
  • El personaje de Gemma Chan, la verdadera protagonista de la cinta, no tiene el carisma necesario.
  • Angelina Jolie y Salma Hayek están desaprovechadas.

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