‘Secret Story’: Imposible no emocionarse con el reencuentro de Isabel Rábago con su marido

Décima expulsada y muchas cuentas pendientes

Isabel Rábago

Isabel Rábago, décima expulsada de 'Secret Story'. / Imagen de 'Secret Story'

Este jueves Isabel Rábago se convertía en la décima expulsada de Secret Story. No fue una noche fácil para ella y no solo por los nervios que supone enfrentarse a la decisión de la audiencia.

Antes de saber el resultado de las votaciones, Carlos Sobera, mostraba en la casa un vídeo en el que Adara Molinero y Miguel Frigenti le gastaban una broma nocturna a Isabel que terminaba en ataque de ansiedad con presencia de médico incluido.

Tras ver las imágenes y antes de que Isabel pudiera decir algo, entró de nuevo en un estado de nervios tal que provocó que tuviera que dirigirse al Cubo para tranquilizarse.

Adara y Miguel se defendían y no entendían tanto dramatismo. Miguel pedía perdón por las consecuencias de su broma, pero no acababa de dar su brazo a torcer y aceptar que había actuado mal.

Ya más tranquila, Isabel se fue con Cristina Porta a la sala de expulsión y, finalmente, acabó abandonando la casa por decisión del público. Su llegada a plató fue una de las más emotivas que hemos visto hasta ahora.

Reencuentro en plató

Primero se fundió en un abrazo con Terelu Campos que no pudo más que decirle: “¡Qué orgullo de amiga!”. Pero no le bastó a Isabel que salió de plató para buscar a Carlos, no Sobera sino su marido. Ya pudo hablar con él estando dentro de la casa. Le mandó muchos ánimos y cariño y trató de tranquilizarla mientras la pedía que disfrutara de su estancia en la casa que era una experiencia única.

Fue un chute de energía, pero no suficiente para sobrellevar la convivencia. Así que, cuando se reencontraron en plató, se fundieron en un abrazo intenso y largo que dejó a todos emocionados.

Después ya estaba preparada para enfrentarse a todo lo que se había hablado de ella fuera de la casa. Admitió que sabía que era su día porque Cristina y Luca merecen llegar a la final.

Saldando cuentas pendientes

Y se enfrentó a Alba Carrillo que ha pasado de ser la amiga que la invitó a la comunión de su hijo, a la enemiga que más cera le ha dado estas semanas tras sentirse traicionada por el trato que la periodista le dio a su madre dentro de la casa.

"Rompo mi promesa de acompañar hasta la final con Isabel Rábago. Es una puñalada trapera a mí como amiga. Todos los días está haciendo trajes a mi madre, tengo ya un armario, te tocará pedir perdón", vio que Alba le decía a Isabel en un vídeo que le pusieron en plató.

"Yo estaba concursando con la madre de Alba, pero hubo un momento que decidimos desvincularnos de ello porque no estábamos siendo leales al resto de los compañeros. Yo no me he equivocado con la madre de Alba, no he traicionado a nadie, he hecho mi concurso", se excusó ella.

Lucía Pariente que también andaba por plató solo quiso decirle una cosa: "El último beso que me diste fue de Judas. Yo me alegro de haber sido fiel a mis pensamientos".


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