Madonna y Jean-Paul Gaultier: La historia del corsé de satén rosa cónico e icónico en la moda y el pop

Provocó exclamaciones de admiración, respiraciones profundas, bocas abiertas, ojos como platos

Madonna y Jean-Paul Gaultier: La historia del corsé de satén rosa cónico e icónico en la moda y el pop

Madonna, en el Feyenoord Stadion de Rotterdam en 1990 durante el Blonde Ambition Tour. Lleva el mítico corsé con sujetador cónico de Jean-Paul Gaultier. / Photo by Gie Knaeps/Getty Images

"Creéis en el amor?. Bien, yo tengo algunas cosas que decir sobre ello". Fue el prólogo de Madonna en los minutos previos a un momento emblemático en la cultura pop y en la moda. Provocó exclamaciones de admiración, respiraciones profundas, bocas abiertas, ojos como platos. La 'ambición rubia' estrenaba su 'Blond Ambition Tour' en la ciudad japonesa de Chiba. En Abril de 1990. Cuando interpretaba la primera canción del show, Express yourself, se desprendió de la chaqueta negra que llevaba y dejó al descubierto la prenda que ha pasado a la historia: un corsé de satén rosa con las copas en forma de cono. Diseñado expresamente para la cantante por el gran Jean-Paul Gaultier. Desde entonces, ambos mantienen un estrecho vínculo. Y desde entonces el bustier cónico es sinónimo de Madonna y de Gaultier. Tanto es así que el diseñador francés ha incluido el famoso corsé en 'Cine y Moda', una exposición que él mismo inauguró recientemente en CaixaForum Madrid.

Admiración mutua

Para adentrarnos en los entresijos de la icónica prenda, habría que empezar señalando la admiración que, ya en los años 80's, se profesaban mutuamente la cantante y el diseñador. Madonna le llamaba el 'enfant terrible' de la industria de la moda. Siempre vertía elogios sobre él en las entrevistas. A su vez, Jean-Paul Gaultier era "un gran fan" de la cantante y también lo había expresado públicamente. Resaltaba expresamente que "cuando ella no eran tan famosa, se hacía su propia ropa… el sujetador, las transparencias, los crucifijos como elementos de joyería".

En Marzo de 1989, Madonna había publicado su cuarto álbum de estudio, Like a prayer, una obra intencionadamente controvertida que enlazaba referencias a la iglesia católica con sexualidad explícita. Ella misma explicaba que el disco era "sobre la influencia del catolicismo en mi vida y la pasión que provoca en mí".

La primera lluvia de ideas cayó en la suite del hotel Carlyle de Nueva York. Allí, para encontrar inspiración, estuvieron viendo la película Cabaret

Una carta, una llamada y meses de 'lluvia de ideas'

Cuando empezó a trabajar en la gira, que llamó Blond Ambition, Madonna pensó en Gaultier para que se encargara del vestuario. Y no solo le escribió una carta confesándole su admiración por el toque de humor que ponía en sus diseños. También le llamó por teléfono. El diseñador recordaba ese momento en una entrevista en el New York Times: "Cuando Madonna me llamó en 1989… pensé que mi asistenta me estaba gastando una broma. Me pidió si podía hacer el vestuario del tour. Sabía lo que quería – un traje de raya diplomática, el corsé femenino. A ella le gustaban mis diseños porque combinaba lo masculino y lo femenino". Por supuesto, Gaultier aceptó encantado la oferta de trabajo.

Ahora tocaba reunirse y hacer un 'brainstorming' . La primera lluvia de ideas cayó en la suite del hotel Carlyle de Nueva York. Allí, para encontrar inspiración, estuvieron viendo la película Cabaret. Y a lo largo de los tres meses siguientes, los dos volvieron a encontrarse en París (en restaurantes y clubs nocturnos y en el teatro) para rematar los detalles del vestuario de la gira. Jean-Paul admitió que fue una época de mucho estrés. Y que incluso llegó a tomarse "350 aspirinas y a hacer 1.500 bocetos" antes de que la cantante diera el visto bueno a sus propuestas. Se lo contó a Lucy O'Brien, autora de la biografía 'Madonna: Like an icon'.

Madonna, con su increíble corsé de Gaultier. / Gie Knaeps/Getty Images

La inspiración de Gaultier

Pero ¿cómo surgió el famoso corpiño con forma de cono?. Hay que aclarar que no era la primera vez que el modisto experimentaba con este tipo de prenda. En el New York Times, Gaultier explicó que la idea del corsé cónico procedía de la época en la que era un niño y su abuela le llevó a una exposición en la que se exhibían: "Desde entonces, me encantan los corsés. Los de color carne, los de satén salmón, los de encaje… el corsé cónico era solo una prolongación de esa idea".

Y un dato curioso. El primer corsé que diseñó no era para ninguna persona en concreto. Su primer corsé lo llevó su osito de peluche. Así lo narró en el 'talk show' británico This Morning: "En un principio, no lo hice para Madonna. Lo creé para mi osito de peluche llamado Nana, y como yo quería tener una muñeca pero mis padres dijeron '¿Para un chico?. No, no, no, un osito de peluche'". Gaultier también encontró inspiración en los sujetadores que habían creado las inconfundibles siluetas femeninas de las estrellas de Hollywood de los años 40's y los 50's. Y una inicial versión de ese estilo apareció en su desfile de moda de 1987.

Y llegó el día del estreno. Madonna ofreció al mundo un auténtico hito en la moda cuando subió al escenario el 13 de Abril de 1990 en la ciudad japonesa de Chiba

El vestuario final de la gira Blond Ambition incluía entre otros muchos atuendos, trajes a rayas y dos corsés diferentes con la copa en forma de cono: uno rosa y otro de oro puro.

"¿Creéis en el amor?"

Y llegó el día del estreno. Madonna ofreció al mundo un auténtico hito en la moda cuando subió al escenario el 13 de Abril de 1990 en la ciudad japonesa de Chiba. Era el primer show de su gira mundial Blond Ambition y la canción elegida para abrirlo fue Express yourself. Apareció elevándose sobre una plataforma hidráulica, sosteniendo un monóculo. El pelo recogido en una coleta alta y un traje negro con aberturas que hacían visibles los conos rosa. Preguntó al público: "Creéis en el amor?. Bien, yo tengo algunas cosas que decir sobre ello".

Pocos estaban preparados para el espectáculo que se iba a desplegar ante ellos. Cuando Madonna se desprendió de la chaqueta, se escuchó la exclamación unánime del público. El corsé cónico rosa era descarado, transgresor, transmitía autoridad y poder. Era una proclamación de empoderamiento femenino. Atrapó de inmediato la atención de todo el mundo. Casi dos horas después, cuando concluyó la actuación, Madonna ya no solo era una estrella del pop. Se había convertido en un verdadero icono de la cultura pop.

La crítica de moda Suzy Menkes escribió una vez: "La emergente libertad sexual de las mujeres que se inseminó en los años 60's, culminó con el vestuario que Gaultier diseñó para la la gira mundial de Madonna Blond Ambition".


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