Crítica ‘Jurassic World: Dominion’: Un broche de ámbar como final perfecto a la saga de toda una generación

La última película de la trilogía protagonizada por Chris Pratt ya ha llegado a su fin con una película prácticamente sin fisuras

Crítica ‘Jurassic World: Dominion’: Un broche de ámbar como final perfecto a la saga de toda una generación

Un fotograma de 'Jurassic World: Dominion'. / Universal Pictures

Aunque parezca extraño en los tiempos que corren, hay franquicias que sí llegan a su fin. Al menos eso es lo que le pasa a Jurassic World: Dominion, que de momento parece ser la conclusión por todo lo alto de una de las sagas más celebradas desde los 90. Eso sí, no se entiende sin sus predecesoras.

Fue en 1993 cuando Steven Spielberg adaptó la novela de Michael Crichton, dejando boquiabiertos a toda una generación de niños y niñas que no daban crédito al ver unos animatronics que hicieron el sueño de muchos: dinosaurios reales en la gran pantalla. El cine había cumplido su función, creando un fenómeno que se extendió por una trilogía... Y un reboot que no fue nada mal. Jurassic World trajo un CGI propio de 2015 volviendo a unos dinosaurios aún más reales, y con un éxito en taquilla arrasador. Para su secuela tuvo en la dirección a J.A. Bayona, dejando una película tan fantástica como original.

Ahora vuelve con una premisa interesante y casi inevitable desde El Mundo Perdido (1997): los dinosaurios se han hecho con el mundo, algo que muchos vaticinaron como el principal castigo divino por jugar a ser Dios. Sin embargo, sorprendentemente la película no gira en torno a despoblar la Tierra de estas criaturas prehistóricas, aunque igualmente sigue apostando por la acción y los dinos más que nunca.

Chris Pratt como Owen Grady haciendo lo que mejor se le da: huir de dinosaurios que le quieren comer. / Universal Pictures

Evitando entrar en spoilers, Dominion indaga en todas esas consecuencias que muchos fans seguramente alguna vez se hayan preguntado desde aquel mosquito conservado en ámbar que lucía John Hammond (Richard Attenborough). Ahí entra en uno de sus primeros puntos fuertes: su trama sorprende, a la vez que hace una ligera crítica muy necesaria en los tiempos que corren. Aunque no hay que ser un raptor para saber quiénes son los verdaderos protagonistas de este cierre.

El reencuentro de los 30 años

Al ser un soft reboot, siempre quedó la sospecha de que Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum aparecerían en cualquier momento. El último de ellos fue la gran sorpresa de El Reino Caído, pronunciando un discurso que adelantaba todo lo que se vería en Dominion, aunque más que agradecido fue tomado como el telonero de algo mucho más grande. Todo aquel que lo pensó, está claro que no se equivocaba.

Esta tercera -a efectos prácticos, sexta- entrega de la saga no es un reencuentro, pero sí un homenaje de principio a fin. Los que temían que la inclusión del trío original supusiese establecer una trama forzada pueden estar tranquilos, pues la última de Jurassic World sabe jugar a la perfección con todos los reencuentros vistos en los últimos años y dotar al suyo de un sentido argumental envidiable.

Laura Dern y Sam Neill, los fichajes más esperados de 'Jurassic World'. / Universal Pictures

Ni que decir tiene que tanto el doctor Grant como la doctora Sattler o Ian Malcolm se mueven como Mosasaurus en el agua -última referencia cretácica, prometido-; aunque no son los elementos de Jurassic Park que más se alegrarán de ver los espectadores. La película está plagada de referencias y guiños a la trilogía original, de esos que los fans seguramente suspiren de emoción al verlos. Y hasta ahí se puede contar.

Un cierre... ¿Perfecto?

Si se tiene en cuenta que la base de seguidores de la franquicia Jurassic tiene un rango de edad de lo más variado, es normal pensar que puede solo contentar á los espectadores de Jurassic Park y no a los de Jurassic World, o viceversa. Nada más lejos de la realidad: Colin Trevorrow ha conseguido la simbiosis perfecta entre dos generaciones, manteniendo los elementos que encantarán a ambas.

No solo de homenajes vive 'Jurassic World: Dominion': también habrá dinosaurios a montones, como este fiero pyroraptor. / Universal Pictures

Hay dinosaurios, acción, dilemas éticos y un sinfín de momentos para el recuerdo. Se puede asegurar con plena seguridad que, para muchos, Jurassic World: Dominion será el final perfecto a la saga de toda una vida; y será tan celebrado que a Universal le costará mucho no revivir el fenómeno en un futuro.

El componente mágico de la película es que te hará viajar en el tiempo, y no por lo bien logrado que está el CGI y sus respectivos dinosaurios. Una vez que te sientes en la sala con tus palomitas, te teletransportarás directamente a 1993 y volverás a ser el niño que hace 29 años no podía apartar su mirada de la pantalla después de oír "Bienvenidos a Jurassic Park".

Crítica 'jurassic World: Dominion'

Nota: 9.5

Puntos fuertes: Homenajes que harán sonreír a cualquier mínimo fan de la saga, no pierde la esencia ni el ritmo y un final prácticamente perfecto.

Puntos débiles: unos secundarios poco aprovechados y una premisa muy interesante, aunque algo eclipsada por el factor 'reencuentro'.

Te gustará si te gustó: Jurassic Park, obviamente.

Jurassic World: Dominion se estrena el 10 de junio.


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