George Michael: así fue la “vergonzosa” y “terrible” experiencia de su estancia en prisión

El mes más complicado del cantante británico

George Michael: así fue la “vergonzosa” y “terrible” experiencia de su estancia en prisión

George Michael en su juicio de 2010 / Getty Images/ADRIAN DENNIS

Dicen algunos testigos que cuando George Michael entró en la cárcel, "rompió a llorar"; los reclusos se estaban mofando de él y le recibieron cantando 'Freedom'. Dicen los guardias de la prisión de Pentonville que "estuvo llorando en su celda" y no quiso salir. Cuando la estrella del pop quedó en libertad, desmintió lo de las lágrimas, pero sí confesó lo terrible y humillante que había sido la experiencia: "Me pusieron con los pedófilos y los violadores". Ni en sus peores pesadillas, Georgios Kyriacos Panayiotou hubiera imaginado lo que ocurrió ese 14 de Septiembre de 2010 y las cuatro semanas que siguieron.

"Haber llegado a este punto es un problema"

Uno de los grandes músicos de todos los tiempos. Más de 120 millones de discos vendidos en todo el mundo lo avalan. Y eso que su discografía fue bastante escasa. Como miembro de Wham! (junto a Andrew Ridgeley) lanzó dos álbumes, y como solista publicó cuatro LP's. El último, llamado Patience, salió en Marzo de 2004. Pero la vida personal del icono del pop siempre estuvo salpicada por su consumo de drogas o sus problemas judiciales. Lamentablemente, esos fueron los temas por los que ocupó infinidad de titulares entre finales de los 90s y los 2000s. En esa época, fue arrestado por múltiples delitos relacionados con el consumo de drogas y era conocido por fumar grandes cantidades de marihuana: más de 25 porros al día. Lo reconocía en Desert Island Disc (BBC): "Me puedo costear mi marihuana. Preferiría fumar menos, haber llegado a este punto es un problema".

En 2008 había entrado en un periodo de semi-retiro, abandonando los conciertos y en busca de una "vida más tranquila" alejado de la vida publica. Un año después confesaba en The Guardian que había dejado de consumir tanta marihuana, ya "solo" fumaba 7 u 8 porros al día: "He hecho ciertas cosas que no tenía que haber hecho", confesaba. Pero en Julio de 2010, volvió a ser detenido tras empotrar su Range Rover en el escaparate de una tienda de fotografía llamada Snappy Snaps en el norte de Londres. La policía le encontró en el lugar del accidente completamente desorientado, con las pupilas dilatadas y sudando profusamente.

La mofa de los reclusos cantando 'Freedom'

El 24 de Agosto conoció la sentencia. Sonrió, incrédulo, cuando supo que había sido condenado a ocho semanas de cárcel. Le habían declarado culpable de conducir bajos los efectos de las drogas y de posesión de cannabis. También le retiraron el carnet de conducir durante cinco años.

El 14 de Septiembre de 2010, entró en la prisión de Pentonville para cumplir la condena, que finalmente se redujo a cuatro semanas (el resto, se conmutó por trabajos comunitarios). Según el Evening Standard, "Cuando entró, rompió a llorar cuando los reclusos le recibieron cantando burlonamente 'Freedom'". Le llevaron a un pabellón de internos vulnerables - incluidos pedófilos y violadores – y siguieron mofándose de él cantando diferentes versiones de sus propios hits.

Una fuente del centro penitenciario contó en The Sydney Morning Herald: "Y cuando le llevaron a las duchas, le cantaron 'El culpable George no tiene libertad' con la música de Careless whisper. Estaba enfadado". A la mañana siguiente, "cuando las celdas se abrieron, él se quedó ahí sentado y se negó a salir". Chris Smith, un preso que coincidió un día con él, añadió: "Estaba destrozado. Los guardias dijeron que estuvo llorando en su celda".

Carta desde su celda

George se vio obligado a escribir una carta desde su celda, que publicó la BBC, debido a la "basura que leo todos los días sobre mi estancia en prisión". El artista puntualizaba: "Por favor, creedme cuando os digo que no ha habido lágrimas, ni ansiedad, ni acoso. Al contrario, me han tratado con amabilidad". Y proseguía: "La mayor parte del día la paso leyendo los miles de cartas y postales de gente de todo el mundo que me envía su apoyo. Prometo pagar esa amabilidad con nueva música lo antes que me sea posible", concluía el cantante, que también desmentía que estuviera recibiendo un trato de favor.

"Me pusieron con los pedófilos y los violadores"

Un año después, en una entrevista con The Guardian, describió su primera noche en prisión: "Bueno, era Pentonville. No era una escapada de fin de semana, por decirlo de alguna manera. ¿Qué pensé?. Bueno, no sentí pena por mí mismo. Pensé, 'Dios mío, este lugar es absolutamente inmundo' y solo me dije, 'baja la cabeza'. Todas historias sobre mí llorando son basura".

También en BBC Radio 2 confesó abiertamente lo humillante que había sido su estancia en prisión. "Realmente, Pentonville fue una experiencia bastante horrible. Me pusieron con los pedófilos y los violadores. No salía de mi celda". Tras algunos días en la prisión de Pentonville, al norte de Londres (donde estuvieron ilustres reclusos como Oscar Wilde o Boy George, así como Sir Elton John y Paul McCartney) le trasladaron a Highpoint, un centro penitenciario en Suffolk con un régimen más tolerante. La última noche, contaba Michael, fue magnífica, cuando "cada funcionario y cada preso me pedía autógrafos, algunos de ellos los firmé en un papel encabezado con el nombre de la prisión".

"Fui a prisión y pagué mi deuda"

El cantante reveló en The Guardian que se sentía abochornado: "Fue enormemente vergonzoso quebrantar la ley repetidamente. Sentí como si tuviera que saldar una cuenta. Fui a prisión y pagué mi deuda". Añadió que "es mucho más fácil de afrontar cualquier forma de castigo si crees que realmente te lo mereces, y yo lo creía, yo sentía que me lo merecía". También dijo que le enviaron a prisión por dos razones: porque era su segunda condena por el mismo delito y porque "Yo soy George Michael. El chico del poster del cannabis".

Cuando en Octubre de 2010 salió de prisión, se propuso "empezar de nuevo". Decidió dejar esa "desastrosa" vida que había llevado y aseguró que su tiempo entre rejas le había proporcionado "una explosión de creatividad": había escrito ocho canciones en menos de tres semanas. Les dijo a sus fans que la cárcel le había "revitalizado" y que esperaba hacer una gira que le aportara una "recuperación" definitiva. Empezó a escribir un nuevo álbum – el primero desde Patience de 2004 – y sus seguidores tenían grandes expectativas puestas en él. Deseaban que el caos de sus dos décadas pasadas se hubiera acabado para siempre. Pero no pudo ser.


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