La oreja de Van Gogh no fue el único grupo donde Leire Martínez entró como sustituta, hubo otro antes que le curtió como artista
La cantante vasco mira al pasado para recordar sus inicios en la música
Muchos conocen a Leire Martínez por sus 17 años en La oreja de Van Gogh. Pero su historia tiene un antes y un después y de todo eso hablaba con Cris Regatero en Cara C. Y en ese antes no ha dudado en hablar de su tiempo en orquestas.
“De forma casual llega la música a mi vida. En esas salidas que hacíamos, en el bar de un amigo, uno de nuestros amigos trabajaba de camarero en un bar y normalmente empezábamos la noche allí, y había un cliente habitual que tenía una orquesta. Él me escucha cantar y me dice, ah, no sabía que tú cantaras’, -porque ya habíamos establecido cierta relación-. ‘No sabía que tú cantaras’. ‘No, es que no canto’. ‘¿Cómo que no?’. ‘No’. Fíjate en mi cabeza el concepto, yo no cantaba. Yo me divertía, jugaba, algo normal”, recordaba sobre aquel primer acercamiento a la música.
“Él es el que me hace la primera propuesta laboral y me dice, ‘jo, ¿por qué no vienes a probar?’. La cantante entonces se iba a Mocedades”, recordaba, haciendo caer a Regatero en que, entonces, La oreja de Van Gogh no fue el primer grupo al que llegó como sustituta de su vocalista principal.
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“Me dijo, ‘¿por qué no te vienes y la sustituyes?’. Te juro que me vi obligada a ir de lo insistente que fue esta persona. A día de hoy se lo agradezco porque, te garantizo que hubiera sido por mí, mi realidad hubiese sido otra”, admitía sobre aquel momento que fue clave en su futuro.
Hasta ese momento no se había planteado que su futuro pudiera ser cantar. “Nunca me planteé que esto fuese en serio. Y después, las necesidades de la vida, lo he contado alguna vez, me fui jovencita de casa, me tuve que emancipar pronto y mantenerme y era algo que me resultaba fácil. Ya había empezado a cantar en orquesta, ya ganaba algún dinerito y es lo que me mantuvo cuando me fui de casa. Eso es lo que le dio ese matiz de profesionalizar lo que había empezado como un divertimento”, analizaba.
Socia de una orquesta
Se metió de lleno en las orquestas donde llegó, incluso, a ser socia de una. “La orquesta es el barro que a todos nos hace falta. Quiero decir, el mancharte las manos, ensuciártelas de verdad, literal. Es la realidad”, defendía ese pasado.
Recordaba aquellos inicios con nostalgia, “las horas en furgo con lo que dispones, quiero decir, porque los presupuestos son los que son, los salarios son los que son, las horas, los viajes, el público, porque claro, la gente no respeta tanto al de la orquesta como al artista invitado. De eso me he curtido mucho”.
En aquellos inicios le tocaba hacer de todo, “montaba equipos, recogía cables, me encarga de contratar… he hecho de todo. El primer año estuve contratada en una orquesta, pero ya el segundo año me metí de socia. Compramos un equipo. Fue mi primer préstamo. Me acuerdo que fueron 200.000 pesetas que me dieron en la Caja de Ahorros. en su tiempo hacíamos el cambio a 1200 euros. Pusimos cada uno 1200 euros, éramos 5, eran 6000, un millón de pesetas pusimos, para comprarnos un equipito y montamos una orquesta y ahí íbamos y veníamos”.
Fueron sus primeros pasos. “Así como mi primera vez sobre un escenario fue sin casi poder levantar la vista de la baldosa que estaba pisando, esto te curte en aprender a moverte, en aprender a hablar con el público, en aprender a salvar situaciones e improvisar. He aprendido muchísimo de la orquesta. Muchísimo, muchísimo”.
Un pasado que recuerda con cariño. Pero no es de lo único que ha hablado en el podcast. Su nueva etapa en solitario ha centrado una charla en la que también ha hablado de cómo mira al futuro.

Una oportunidad única de conocer mejor la historia de Leire que ahora, como dice en El Ruido, su colaboración con Miranda!, se pone la primera.

Cristina Zavala
Redactora y guionista de LOS40. Completamente enamorada de la TV. Estudié Periodismo en la UCM mientras...













