'Volare': una canción, dos mundos enfrentados entre Domenico Modugno y Gipsy Kings
Una muestra de lo que llegó a suceder en el festival de San Remo con varios artistas versionando la misma canción
Pocas canciones pueden presumir de haber atravesado generaciones, idiomas y estilos musicales sin perder su esencia. Sin embargo, Volare, el nombre con el que el mundo acabó bautizando a Nel blu dipinto di blu, es una de esas excepciones. La composición de Domenico Modugno y Franco Migliacci se convirtió en 1958 en un símbolo de la música italiana y, décadas después, los Gipsy Kings la transformaron en una fiesta de rumba flamenca.
Dos versiones, dos formas de entender la música y, al mismo tiempo, una misma melodía capaz de conquistar públicos completamente distintos. La historia de la canción comenzó en el Festival de San Remo de 1958. Allí, Domenico Modugno presentó Nel blu dipinto di blu, una composición que acabaría pasando a la historia como Volare.

La actuación rompió con los códigos habituales de la época. Su interpretación apasionada, acompañada por el ya mítico gesto de los brazos abiertos, ayudó a convertir la canción en la ganadora del certamen y posteriormente en la representante italiana en Eurovisión.
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Lo que muchos aficionados desconocen es que, en aquellos años, San Remo seguía una fórmula muy diferente a la actual. El festival estaba pensado para premiar las canciones más que a los intérpretes. Por ello, una misma obra era defendida por dos artistas distintos, cada uno con su propio estilo y arreglo musical. Esta tradición se mantuvo durante años y permitía comprobar cómo una composición podía adquirir matices completamente diferentes según quién la cantara como comentó Tony Aguilar en El Gran Musical.
Precisamente, Nel blu dipinto di blu fue interpretada en San Remo por Domenico Modugno y también por Johnny Dorelli. Aquella costumbre convirtió al festival italiano en un escaparate único para comparar sensibilidades artísticas opuestas y entender que una canción podía tener varias vidas desde su nacimiento.

Décadas más tarde llegó una de las transformaciones más sorprendentes de la historia de la música popular. Los Gipsy Kings recuperaron Volare y la llevaron a su terreno. Donde Modugno ofrecía una interpretación elegante y soñadora, marcada por la tradición melódica italiana, el grupo francés de raíces gitanas apostó por guitarras rítmicas, palmas y una energía festiva que convirtió el clásico en un éxito internacional para una nueva generación.
La comparación resulta fascinante. La versión de Modugno transmite la sensación de estar contemplando la Italia de la posguerra, con su optimismo y sus sueños de futuro. La de los Gipsy Kings, en cambio, invita a bailar desde los primeros compases. Son casi canciones distintas, aunque compartan la misma melodía y el mismo estribillo inolvidable.
Quizá ahí resida el secreto de Volare. La canción nació en una época en la que San Remo celebraba la diversidad interpretativa y terminó demostrando, con el paso de los años, que una gran composición puede sobrevivir a cualquier transformación. Entre la épica melódica de Domenico Modugno y la rumba explosiva de los Gipsy Kings, Volare sigue volando tan alto como en 1958.













