Cuando Lady Di salvó 'Dirty Diana': La Princesa de Gales y el Rey del Pop llegaron a un acuerdo
El concierto de Wembley de 1988 del estadounidense guarda una anécdota única de la realeza real y musical
Pocas anécdotas resumen mejor el alcance global de Michael Jackson y el magnetismo de Diana Spencer que la que tuvo lugar el 16 de julio de 1988 en el estadio de Wembley. Aquella noche, el Rey del Pop ofrecía uno de los conciertos más importantes de la gira Bad World Tour ante 72.000 espectadores, entre los que se encontraban el entonces príncipe Carlos y la princesa de Gales. Lo que Jackson no imaginaba era que una de las canciones de su repertorio acabaría protagonizando una anécdota que casi 30 años después hemos recordado en El Gran Musical, el programa con el que celebramos el 60º aniversario de LOS40.
La protagonista de la historia fue 'Dirty Diana', uno de los grandes éxitos del álbum Bad. A pesar de lo que muchos pensaron durante años por la coincidencia del nombre, la canción no hablaba de ninguna mujer en específico que se llamara Diana y mucho menos de la princesa británica.

Michael Jackson explicó en repetidas ocasiones que el tema hablaba de una groupie, una mujer obsesionada con seducir a músicos y estrellas del rock. La letra retrata la presión y las tentaciones que rodean a los artistas durante las giras, convirtiéndose en una de las composiciones más rockeras y oscuras de su carrera.
LOS40 Classic
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Precisamente por el título de la canción, Jackson decidió retirarla del repertorio aquella noche. El cantante temía que pudiera interpretarse como una falta de respeto hacia la princesa de Gales y prefirió evitar cualquier tipo de malentendido durante una velada tan especial. Según recordó años después en una entrevista con Barbara Walters, consideró que era lo más apropiado dada la presencia de la familia real británica entre el público.
Sin embargo, el destino tenía preparada una sorpresa. Antes de que comenzara el espectáculo, Jackson recibió a los príncipes de Gales entre bastidores. Durante aquel encuentro, la propia Diana le hizo una pregunta directa: "¿Vas a cantar ‘Dirty Diana’ esta noche?". El artista respondió que no, que había eliminado la canción del concierto por respeto hacia ella. Entonces llegó la reacción que jamás esperaba. Lejos de molestarse por el título, la princesa le confesó que aquella era una de sus canciones favoritas y le pidió que la mantuviera en el espectáculo.
Aquel encuentro en Wembley marcó el inicio de una relación cordial entre ambos iconos. Compartían algo poco común: una popularidad inmensa y una atención mediática constante que condicionaba cada aspecto de sus vidas. Quizá por eso, la petición de Diana quedó grabada para siempre en la memoria de Jackson.
Más de tres décadas después, la historia sigue fascinando porque demuestra que detrás de los protocolos reales y de las mayores estrellas del planeta también había espacio para momentos inesperados. Y uno de ellos lo protagonizó una princesa que, contra todo pronóstico, insistió en escuchar una canción que llevaba su nombre.













