Estas son las ciudades de España con menos refugios climáticos
En pleno verano, Greenpeace denuncia que algunas localidades no han hecho los deberes frente a las altas temperaturas.

Cuando las temperaturas se disparan, los refugios climáticos son esenciales. / Jose Gonzalez Buenaposada
Cuando el calor aprieta, los llamados refugios climáticos se convierten en esenciales. Pero, ¿qué es exactamente un refugio climático? Se denomina así a aquellos espacios diseñados para ofrecer protección temporal frente a las condiciones meteorológicas extremas. Lugares que suelen ubicarse en edificios públicos como bibliotecas, museos, polideportivos o colegios y que han de contar con climatización, agua, sombra o aislamiento, además de permanecer abiertos a la población de forma gratuita durante los episodios de riesgo.
Pero no todas las ciudades cuentan con ellos en el número adecuado. Tal y como ha denunciado la organización ecologista Greenpeace, apenas 16 de las 52 capitales de provincia disponen de una red pública de refugios climáticos pensada para resguardar a la población más vulnerable frente a olas de calor.
Siete autonomías ni siquiera tienen un refugio climático en su capital
Según el estudio Ciudades al rojo vivo: refugios climáticos y desprotección frente al calor extremo en España, la ONG denuncia que más del 70% de estas capitales carece de refugios climáticos públicos, y apunta que siete autonomías —Extremadura, Castilla‑La Mancha, Cantabria, Asturias, Galicia, Canarias y Baleares— ni siquiera tienen un solo refugio en su capital.
LOS40
LOS40
Barcelona, Madrid, Sevilla...
La distribución es dispar: Barcelona lidera el ranking con 401 refugios, seguida de Bilbao (131), Murcia (94), Málaga (93) y San Sebastián (89). En el polo opuesto, hay urbes que apenas tienen refugios: Sevilla sólo cuenta con 5, Córdoba con 14, Valencia con 20 y Madrid con 31.
Si miramos la proporción de habitantes por refugio, destacan San Sebastián (uno para cada 2.100 personas), Lleida (1/2.400) y Logroño (1/2.500). En cambio, Sevilla ofrece uno por cada 137.400 habitantes, Madrid uno por cada 110.100, y Valencia uno por cada 41.200. Alicante y Castellón prácticamente carecen de refugios para toda su población.
Las cifras no siempre marcan la diferencia: Greenpeace alerta de que ni la cantidad ni la ratio aseguran refugios eficaces. No hay norma estatal que establezca los requisitos mínimos, así que los listados municipales resultan desiguales y poco fiables. Por ejemplo, todos incumplen con los horarios: muchos refugios cierran al mediodía, por la tarde, durante los fines de semana o incluso parte del verano, lo que reduce sustancialmente su utilidad.
Hay ciudades donde la condición de refugio se vincula incluso al consumo obligatorio
Tampoco hay clara garantía de gratuidad: en varios casos, se incluyen en la red espacios que cobran entrada, como piscinas municipales, centros cu<lturales o museos, como sucede en Madrid, lo cual contraviene la idea de acceso libre para quienes más lo necesitan. Además, hay ciudades donde la condición de refugio se vincula incluso al consumo obligatorio: en San Sebastián o Vitoria se ofrecen centros comerciales, y en Logroño cafeterías públicas pagadas, lo que no encaja con la lógica de protección abierta.
Frente a esta situación, Greenpeace recuerda que los refugios climáticos no son un lujo, sino una herramienta vital frente a las olas de calor, un fenómeno que está al alza en duración, intensidad y mortalidad en toda Europa y España.