Alice llega a España: ¿Por qué ahora las danas tienen nombre?
La AEMET comienza a bautizar con nombres propios a las danas de gran impacto para mejorar la comunicación del riesgo y concienciar a la población.

El levante y las islas Baleares están en situación de alerta. / Europa Press News
Alicante y Murcia se encuentran en plena alerta roja por la llegada de una nueva dana. Pero en esta ocasión, tiene nombre. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha estrenado su nueva estrategia de comunicación, en virtud de la cual las Depresiones Aisladas en Niveles Altos que provoquen un gran impacto recibirán nombre propio. Hasta ahora, solo las borrascas atlánticas eran bautizadas, pero desde este otoño fenómenos como Alice, Benjamín, Marta o Emilia pasarán a formar parte del vocabulario meteorológico, los medios de comunicación y las conversaciones de los ciudadanos.
La medida responde a un objetivo claro: hacer que la población identifique con rapidez la gravedad de un episodio meteorológico y actúe en consecuencia. Según ha explicado la AEMET, únicamente aquellas danas que obliguen a activar avisos de nivel naranja o rojo por lluvias torrenciales, tormentas o vientos intensos entrarán en la lista de “gran impacto”.
La decisión se enmarca en el programa europeo ‘Storm Naming’, que desde 2017 coordina a varios países del suroeste europeo (Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Andorra y España) para elaborar una lista común de nombres. Cada temporada se parte de un repertorio de 21 nombres, masculinos y femeninos, que recorren casi todo el abecedario salvo las letras "q", "u", "x", "y" y "z". Todos ellos han de ser nombres sencillos de pronunciar en distintos idiomas.
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Los nombres aumentan la percepción de cercanía y urgencia
En la temporada 2025-2026, los nombres escogidos son, tras la citada Alice, Benjamín, Claudia, Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana, Pedro, Regina, Samuel, Therese, Vitor y Wilma.

Una imagen de la dana del pasado año en Valencia. / Europa Press News

Una imagen de la dana del pasado año en Valencia. / Europa Press News
La idea de dar un nombre propio a un fenómeno adverso no es nueva. Desde hace décadas, los ciclones tropicales y huracanes utilizan este sistema, y en Europa se bautizan borrascas desde hace más de medio siglo por iniciativa de la Universidad Libre de Berlín. El impacto psicológico está más que estudiado: los nombres aumentan la percepción de cercanía y urgencia, lo que puede favorecer que la ciudadanía tome precauciones con mayor rapidez y eficacia.
Difíciles de predecir
Pero, ¿qué es una dana? Se trata de una masa de aire frío que se aísla en niveles altos de la atmósfera y que, en combinación con otros factores, puede generar tormentas muy intensas y precipitaciones torrenciales. Su comportamiento es complejo y difícil de predecir, lo que explica por qué a menudo sorprenden por la magnitud de sus efectos. En este contexto, la AEMET considera clave que, al igual que ocurre con las borrascas, la población se familiarice con ellas a través de un nombre concreto, más reconocible que las siglas técnicas.
No todas las danas, sin embargo, recibirán un bautizo meteorológico. Solo aquellas con potencial destructivo significativo —las que obliguen a activar avisos de alto nivel— pasarán a formar parte de la lista. Además, cuando un nombre quede asociado a un episodio especialmente dañino, será retirado y sustituido para no repetirse en al menos una década.
Con esta decisión, España refuerza su estrategia de comunicación del riesgo en un escenario donde fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












