El libro de Patti Smith que se ha puesto de moda entre los adolescentes
La historia de una artista que encontró la inspiración en la incertidumbre

Patti Smith actuando en el 20º Concierto Benéfico Anual de 'El Poder Está en las Personas' en Nueva York. / Al Pereira
Pasa todos los años. Terminan las fiestas navideñas y, como si fuera un ritual no escrito, las redes sociales se llenan de fotos de libros recién estrenados, discos en vinilo todavía con el plástico puesto y tazas con mensajes motivacionales que alguien ha decidido que nos representan. Reyes Magos, Papá Noel, amigo invisible: da igual el mensajero. Lo importante es enseñar lo que te han regalado y, de paso, decir algo sobre quién eres o quién te gustaría ser. Este año, entre novelas subrayables y ensayos, hay un título que se ha repetido estas fiestas con una frecuencia llamativa en manos de adolescentes y veinteañeros: Éramos unos niños, de Patti Smith.
No es un libro nuevo. Ni siquiera reciente. Patti Smith lo publicó en 2010 y ganó el National Book Award. Pero algo ha pasado. Quizá sea el cansancio frente a la hiperproductividad, quizá el deseo de volver a los orígenes o simplemente el algoritmo haciendo de las suyas. El caso es que Éramos unos niños se ha convertido en un objeto casi generacional: se regala, se fotografía, se recomienda con la misma solemnidad con la que antes se pasaban canciones.
El libro cuenta el viaje de Patti Smith desde su juventud más precaria hasta convertirse en lo que acabaría siendo: música, poeta, escritora, icono cultural. Pero no lo hace desde el mito, sino desde el hambre literal, las habitaciones compartidas, los trabajos mal pagados y esa sensación tan reconocible de no encajar en ningún sitio mientras intuyes —sin pruebas— que algo te espera. Patti no escribe para impresionar, escribe como quien recuerda. Y ahí está buena parte de su magnetismo.
LOS40
LOS40
¿Quién es Robert Mapplethorpe?
Ese camino no lo recorre sola. A su lado está Robert Mapplethorpe, fotógrafo fundamental del siglo XX, conocido tanto por su precisión estética como por la provocación de su obra. Cuando Patti y Robert se conocen en Nueva York son, efectivamente, unos niños: pobres, ambiciosos, confundidos y profundamente unidos. Su relación —que fue romántica, amistosa, creativa y todo a la vez— es el corazón del libro. Patti escribe sobre él con una ternura desarmante, sin edulcorar las contradicciones, sin esconder las heridas. Lo acompaña en su proceso artístico y vital, igual que él la empuja a creer que su voz importa.
Para muchos jóvenes lectores, esa amistad radical resulta casi más revolucionaria que la fama posterior. No hay éxito rápido ni finales de manual. Hay ensayo y error, tiempo, lealtad y la necesidad de creer en alguien cuando todavía no es nadie. Éramos unos niños no promete que todo saldrá bien, pero sí que el camino —por confuso que sea— tiene sentido.
Tal vez por eso este libro vuelve ahora. Porque en una época obsesionada con llegar, Patti Smith recuerda lo importante que fue no saber adónde iba. Y eso, para quien está empezando a buscarse, no es poca cosa.

Lola Rabal
Recién graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la URJC. Viví en Chicago, donde descubrí...












