¿En qué año fue Manuel Carrasco a OT y quién ganó su edición? Hitos de su carrera que lo llevaron a lo más alto
El artista visita este domingo el programa de Jordi Évole, 'Lo de Évole', y se abre para repasar su historia musical
Manuel Carrasco en su concierto en el Movistar Arena de Madrid. / Mariano Regidor
Este domingo, Manuel Carrasco se sienta con Jordi Évole en Lo de Évole (La Sexta) para repasar una vida y una carrera que ya forman parte de la historia reciente de la música española. Y, aunque hoy es uno de los artistas más consagrados del país, su historia comenzó —como él mismo ha reconocido en más de una ocasión— en un plató de televisión.
El salto a la fama: OT 2002
Corría el año 2002 cuando un joven onubense de Isla Cristina tímido, pero con una sensibilidad especial para componer, se presentaba al casting de la segunda edición de Operación Triunfo. Allí, rodeado por la resaca del fenómeno que habían dejado Rosa López, David Bisbal y Bustamante, entre otros, Manuel Carrasco logró hacerse un hueco gracias a su voz cálida y a una autenticidad que ya entonces lo diferenciaba.
Su paso por el programa fue impecable: gala tras gala, se consolidó como uno de los favoritos del público hasta llegar a la gran final donde quedó segundo, solo por detrás de Ainhoa Cantalapiedra, ganadora de aquella edición. A partir de ahí, comenzó una carrera que no ha dejado de crecer durante más de dos décadas.
Una trayectoria marcada por la constancia y la emoción
La carrera de Manuel Carrasco es el ejemplo perfecto de cómo el talento, cuando se acompaña de trabajo constante y una sensibilidad artística fuera de lo común, puede construir un camino sólido y duradero. Desde su salida de Operación Triunfo, el onubense ha demostrado que no necesitaba artificios para brillar: su voz, sus letras y su manera de contar historias eran suficientes para conquistar a un público que lo ha acompañado fielmente durante más de dos décadas.
Su primer álbum, Quiéreme (2003), fue el punto de partida de una discografía que ha crecido en madurez y profundidad. Con él, Manuel ya dejó claro que no quería limitarse a ser "el chico de OT": quería ser un artista completo. Y lo consiguió. A lo largo de los años, ha firmado canciones que se han convertido en auténticos himnos emocionales, piezas que hablan de amor, de vida, de heridas y de esperanza, siempre desde una honestidad que lo distingue.
Con discos como Tercera parada, Inercia, Confieso que he sentido o Bailar el viento, Carrasco ha ido construyendo un universo propio, reconocible desde la primera nota. Su evolución como compositor ha sido constante, atreviéndose a explorar nuevas sonoridades sin perder su esencia. Ese equilibrio entre renovación y autenticidad es, quizá, una de las claves de su éxito.
Uno de los artistas más completos en directo
Pero su trayectoria no solo se mide en discos: también en escenarios. Y ahí es donde Manuel ha roto todos los moldes. Su capacidad para llenar recintos cada vez más grandes —y hacerlo con una naturalidad pasmosa— lo ha convertido en uno de los artistas más potentes del directo en España. Desde teatros y auditorios hasta estadios multitudinarios, su crecimiento ha sido exponencial. Cada gira ha superado a la anterior, tanto en producción como en emoción.
A lo largo de su carrera, ha recibido premios, reconocimientos y discos multiplatino, pero lo que realmente lo ha llevado a lo más alto es algo que no se puede medir: la conexión con la gente. Manuel Carrasco no solo canta; acompaña. Sus canciones forman parte de la vida de miles de personas, y esa complicidad es el motor que impulsa cada paso que da.
Su próxima parada: cuatro estadios en La Cartuja
Fue el primer artista español en llenar el Estadio Santiago Bernabéu en solitario, un logro histórico reservado a muy pocos y que confirmó su capacidad para convocar a decenas de miles de personas con una naturalidad sorprendente.
A este hito se suman sus récords consecutivos en el Estadio de La Cartuja (Sevilla), donde ha agotado entradas en varias ocasiones, convirtiéndose en profeta en su tierra y demostrando que su conexión con el público andaluz —y con el resto del país— es absolutamente incomparable. Cada concierto allí se ha convertido en un acontecimiento cultural, un punto de encuentro para miles de seguidores que han visto cómo Manuel convertía esos estadios en auténticos templos emocionales.
Y lejos de conformarse, el artista ya mira hacia su próximo gran desafío: cuatro estadios consecutivos en el Estadio de La Cartuja en 2026, un objetivo ambicioso que vuelve a situarlo en la vanguardia del directo en España. Si lo consigue, volverá a escribir una página histórica en la música en vivo, reafirmando su posición como uno de los grandes referentes del pop nacional.
Hoy, con más de veinte años de carrera, Manuel sigue demostrando que su historia no es fruto de un fenómeno televisivo, sino de una dedicación absoluta a la música. Su trayectoria es la de un artista que ha sabido crecer, emocionarse y emocionar, manteniendo intacta la humildad con la que empezó en Isla Cristina. Y lo mejor es que aún tiene mucho que contar.