Green Day, listos para incendiar la Super Bowl 2026
Puede ser una de las ediciones más sonadas de las que se recuerdan
Green Day, en una imagen promocional / Nigel Crane
La Super Bowl 2026 promete ser una de las más explosivas de los últimos años, y no solo por lo que ocurra en el terreno de juego. La NFL ha confirmado que Green Day será el encargado de abrir la ceremonia previa al partido, un anuncio que ha sacudido tanto al mundo del deporte como al de la música. La banda liderada por Billie Joe Armstrong, conocida por su activismo político y su espíritu contestatario, llega al mayor escaparate televisivo del planeta con la intención de hacer ruido. Mucho ruido.
La elección no es casual. Green Day celebra más de tres décadas de carrera y un legado que ha marcado a varias generaciones. Pero también es una banda que nunca ha escondido sus posiciones políticas ni su crítica a distintos gobiernos estadounidenses. Su canción Jesus of Suburbia', publicada en 2004 dentro del álbum American Idiot, fue interpretada por muchos como un retrato ácido de la sociedad estadounidense y una crítica directa a la clase dirigente. Armstrong ha recordado en varias ocasiones que ese tema nació como una respuesta al clima político de la época, y su mensaje sigue resonando hoy.
Por eso, la presencia de Green Day en la Super Bowl 2026 se interpreta como un movimiento cargado de simbolismo. Según varios analistas culturales, la actuación podría convertirse en otro foco de tensión para el presidente Donald Trump, que ya ha tenido que lidiar con protestas de artistas y deportistas en eventos de gran visibilidad.
A esta ecuación se suma otro nombre que promete encender aún más el ambiente: Bad Bunny. El artista puertorriqueño, que será el gran protagonista del descanso de la Super Bowl podría homenajear a los ciudadanos de origen suramericano (o latino como vulgarmente se dice) que viven en Estados Unidos. Su mensaje, centrado en la identidad, la migración y el orgullo cultural, llega en un momento especialmente sensible del debate político estadounidense.
De hecho, durante muchos meses los sectores más ultraconservadores de la sociedad estadounidense, por no llamarles directamente ultraderechistas, encabezados por el presidente de EE UU intentaron boicotear la actuación de Bad Bunny. ¿Los motivos? Puro racismo disfrazado de patriotismo tóxico.
La combinación de Green Day y Bad Bunny convierte la ceremonia de apertura en un espacio donde la música y la política podrían cruzarse de forma inevitable. Aunque la NFL no ha hecho declaraciones sobre el contenido de las actuaciones, fuentes cercanas a la producción aseguran que ambos artistas tendrán "total libertad creativa", lo que abre la puerta a mensajes potentes, visuales impactantes y posibles referencias a temas sociales.
Mientras tanto, los fans celebran la elección de ambos para poner música al mayor espectáculo deportivo en suelo americano. Green Day es una de las bandas más influyentes del rock moderno, y su energía en directo es garantía de espectáculo. Bad Bunny, por su parte, es uno de los artistas más globales del momento, capaz de conectar con audiencias de todas las edades y orígenes.