Un año de culebrón y montañas de cocaína hicieron de ‘Rumours’ la obra maestra de Fleetwood Mac

Consideraron seriamente incluir a su camello en los agradecimientos del disco

Fleetwood Mac: Mick Fleetwood, Stevie Nicks, Christine McVie, John McVie y Lindsey Buckingham en 1978 / Michael Ochs Archives

‘Go your own way, ‘Dreams’, ‘Don’t stop’ o ‘You make loving fun’ hicieron de ‘Rumours’ una obra maestra. Sin duda, el mejor trabajo que Fleetwood Mac hizo jamás. Uno de los más vendidos de todos los tiempos: 45 millones de copias en todo el mundo. Por primera vez, el 28 de Enero de 1978, después de 10 álbumes, se alzaban con el nº1 de las listas en su país, Reino Unido. Dos factores influyeron decisivamente en el inmenso éxito: las traumáticas rupturas sentimentales de sus miembros y las inmensas cantidades de cocaína que consumieron.

“Drama. Dra-ma”, así es como describió la ya fallecida Christine McVie en Rolling Stone las hoy famosas sesiones de grabación poco después de su lanzamiento, el 4 de Febrero de 1977. Y se quedó corta.

Lo que se vivió en el ‘backstage’ de ‘Rumours’ fue un auténtico culebrón, uno de los más famosos del rock. Contó con un meticuloso guion en el que no faltaron personajes con intensos conflictos sentimentales, elaborados enredos, mezcla de drama y comedia, amores prohibidos… La trama, prolongada durante casi un año, se “aderezó” con montañas de “nieve”. Y la guinda del pastel, quedó plasmada en la portada: dos cadenas de váter colgando del escroto de Mick Fleetwood.

Todos rompieron con todos. Stevie Nicks acababa de separarse del guitarrista Lindsey Buckingham, Christine estaba en pleno divorcio de su marido, el bajista John McVie, el matrimonio de Mick Fleetwood (con la modelo Jenny Boyd) estaba en crisis, lo que le llevó a vivir una aventura con Nicks. Para ir al estudio a trabajar tenían que hacer "tremendos sacrificios emocionales". La agitación interna emergió en las letras, las turbulentas vidas personales del grupo se trasladaron a las composiciones.

Las intrusiones de la prensa en sus vidas condujeron a bulos y falsos rumores. De ahí la icónica portada de Annie Leibovitz para Rolling Stone, la primera del grupo para la revista. La mala reputación de Fleewood Mac se representó con ironía: "La intención era hacer una parodia de los rumores sobre nuestras vidas privadas, y, simbólicamente, la imagen nos muestra exactamente como éramos - todos casados los unos con los otros" escribió Fleetwood en Play On

Lo cierto es que si los miembros de Fleetwood Mac hubieran dejado a margen sus vidas personales, ‘Rumours’ nunca habría sido lo que es. “No dejamos que nuestros sentimientos hicieran descarrilar nuestro compromiso con la música, sin importarnos lo complicados o enredados que estos fueran”, escribió Fleetwood en sus memorias. “Fue muy duro hacerlo, pero eso no importa. Lo hicimos desde el dolor”.

Dolorosa fue la factura. Los costes de producción casi alcanzó el millón de dólares (hoy unos 5 millones). Según contaba el co-productor Ken Caillat en MusicRadar: “Algo como ‘Rumours’ nunca podría pasar en estos días. Un sello discográfico hubiera echado el cierre después de dos semanas”.

Y sí, una cantidad significativa de esos costes se fue en drogas. El consumo de cocaína durante la grabación de ‘Rumours’ ya es leyenda. Desempeñó un papel importante en la producción. Tanto es así que consideraron seriamente incluir a su camello en los agradecimientos del disco. "Desafortunadamente, le quitaron de en medio, ¡ejecutado! antes de que saliera" escribió Fleetwood en ‘Fleetwood: My Life and Adventures in Fleetwood Mac’ de 1990.

La coca se convirtió en una necesidad que les ayudaba a combatir la fatiga emocional durante las agotadoras sesiones. "Te sentías tan mal por lo que estaba pasando que te hacías una raya para animarte", decía Nicks en Mojo en 2012.

El elemento ‘humor’ lo añadieron los productores del álbum. Según publicaba Uncut: “Durante las sesiones, una bolsa negra de cocaína colgaba en un lugar de honor bajo la mesa de mezclas. Cada cierto tiempo, uno u otro miembro demandaba otra dosis. Un día, el ingeniero Ken Caillat la sustituyó por una bolsa llena de polvos de talco. Cuando pidieron una “ración”, él puso la bolsa boca abajo y vació todo el contenido por el suelo. McVie y Fleetwood querían matarle… hasta que les explicaron que todo era una broma”. Por cierto que Mick calculó que si pusiera toda la cocaína que consumió en una única línea, se extendería 11 kilómetros.

Por supuesto, hay una historia de fondo en la portada del álbum. Otro toque de humor entre tanta turbulencia. En la icónica foto de Herbert Worthington, las dos bolas de madera que cuelgan entre las piernas de Fleetwood son realmente “cadenas de vater” de los primeros conciertos de Mick. “Debo admitir que me había tomado un par de vasos de ale inglesa – y salí del baño con esto”, confesó en Maui Time en 2009. “Yo era muy destructivo – las arranqué del váter y me las colgué entre las piernas”. Y continuaba: “En verdad, empecé como músico de blues. Toda la ética de mucha música blues es ligeramente sugerente. Por eso, yo salía al escenario con esas dos cadenas de retrete, con esas bolas de madera colgando. Y después de eso, simplemente seguí”.

Las bolas del batería se convirtieron en su talismán de la buena suerte y aparecían casi en cada concierto de Fleetwood Mac. Lamentablemente, las originales se perdieron en una gira… aunque se hizo con una réplica.

En definitiva, ‘Rumours’ terminó siendo una infeliz historia de amor con un final feliz. Como reconocía el co-productor Ken Caillat en Music Radar. "Discos como 'Rumours’ no podrían repetirse hoy".